En el número de agosto, Investigación y Ciencia continúa con la interesante serie sobre "La interpretación de la mecánica cuántica". Tras la brillante charla del gran Scott Aaronson y Zach Weinersmith y el muy interesante artículo de Adán Sus, este mes le toca nada menos que al profesor Steven Weinberg. Para mí, que aprendí Teoría Cuántica de Campos y también Gravitación y Cosmología con sus libros, el artículo del profesor Weinberg ha sido muy decepcionante. No sólo hay explicaciones erróneas de cuestiones básicas como el espín de un electrón sino que resulta intelectualmente muy confuso: desde el título hasta el final se mezcla teoría con interpretación, opinión con hecho y opinión personal con opinión de la comunidad científica... para terminar vendiéndonos una línea de investigación que él parece perseguir en solitario. Me temo que contribuirá a aumentar la enorme confusión en torno a la mecánica cuántica en lectores no expertos.

La edición impresa incluye una nota en la que se explica que el artículo fue publicado originalmente en inglés en The New York Review of Books en enero de este año, y que el propio Weinberg hizo después públicos aquí algunos de los comentarios y críticas que recibió. Me tomo la libertad (para contribuir a su difusión) de traducir el comentario del gran N. David Mermin, profesor en la Universidad Cornell:

"A los Editores:

Estoy de acuerdo con Steven Weinberg en que "es una mala señal que aquellos físicos que en la actualidad se sienten más cómodos con la mecánica cuántica no consigan ponerse de acuerdo sobre su significado". Este fracaso de noventa años en llegar a algo así como un entendimiento común de una teoría tan espectacularmente exitosa, apunta a que los físicos podrían compartir un prejuicio no reconocido sobre la naturaleza de la explicación científica que les impide ver lo que la mecánica cuántica significa en realidad.

Al explicar por qué considera insostenible lo que él llama "el enfoque instrumentalista", Weinberg da voz a ese prejuicio generalizado: "Los seres humanos son introducidos en las leyes de la naturaleza en el nivel más fundamental". Weinberg no está dispuesto a renunciar a la meta de entender la relación de los seres humanos con la naturaleza deduciéndola "de leyes que no hacen referencia explícita a los humanos". Y, por lo tanto, apoya, con un toque de pesimismo, la meta a largo plazo de buscar modificaciones de la mecánica cuántica que "no son sólo especulativas sino también vagas". Abraza esta sombría perspectiva porque no puede aceptar la incorporación de la relación entre las personas y la naturaleza en "lo que suponemos son las leyes fundamentales de la naturaleza".

Pero ¿por qué no? La ciencia es una actividad humana. Como empiristas la mayoría de los científicos creen que su comprensión del mundo se basa enteramente en su propia experiencia personal (que, de manera importante, incluye las palabras de otros que han escuchado y leído). ¿Por qué la ciencia que utilizo para entender el mundo no debería ser directamente sobre la relación entre mi experiencia total y el mundo fuera de mí que induce esa experiencia? [...]"

A partir de aquí, el profesor Mermin hace publicidad del trabajo de Christopher Fuchs y otros, dentro de lo que se ha dado en llamar bayesianismo cuántico (QBism). Simpatizo con su respuesta y me gustaría hacer una precisión. Fíjense que no habla de "conciencia" ni de "mente", ni nada parecido. Muy tramposamente, el artículo de Weinberg trata de vincular lo que él llama "enfoque instrumentalista" (básicamente, la interpretación de Copenhague y sus reformulaciones modernas como el QBism) con una desfortunada frase de Wigner sobre la conciencia (que no deja de circular a pesar de que el propio Wigner cambiará de idea más adelante). Sin embargo, mientras que la mayoría de los investigadores en información cuántica suscribimos de alguna manera el enfoque instrumentalista, prácticamente ninguno cree que la conciencia tenga ningún papel en la teoría. Mermin, aunque insiste en hablar del ser humano, habla de "experiencia", es decir, los experimentos realizados y sus resultados.

No, la conciencia no juega ningún papel en el colapso de la función de onda. Viñeta de Zach Weinersmith extraída del artículo de Steven Weinberg en IyC. 

Efectivamente, la mecánica cuántica es una descripción de la naturaleza en la que tienen un papel central las mediciones físicas que se realizan y sus resultados. El único papel del ser humano es, por tanto, el diseño del experimento: qué magnitudes físicas se van a medir, en qué orden, en qué momento etc. De hecho, los experimentos modernos muestran que el papel del ser humano puede ser sustituido en muy buena medida (si no totalmente) por otras cosas. En los experimentos en los que se miden desigualdades de Bell (los cuales descartan posibles teorías alternativas a la mecánica cuántica), la elección de las medidas físicas que se van a realizar está normalmente determinada por los resultados de un generador cuántico de números aleatorios. Más aún, recientemente se han realizado experimentos en los que el diseño del experimento se decidía según el color obervado de la luz emitida por estrellas lejanas (luz que habría sido emitida hace más de 600 años, ya que las estrellas se encontraban a más de 600 años luz) o según los resultados de un videojuego jugado por voluntarios de todo el mundo. Incluso se han probabo algoritmos de aprendizaje automático que aprenden a diseñar nuevos experimentos de mecánica cuántica.

De manera que "ser humano" puede reemplazarse por "aparato de medida". ¿Deberíamos sentirnos incómodos ante una teoría que introduce los aparatos de medida en "las leyes de la naturaleza al nivel más fundamental"?

Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Ramón y Cajal" en el Departamento de Física Teórica de la UAM. Autor de "Verdades y mentiras de la física cuántica".

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