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Desde niños se nos pregunta qué querremos ser cuando seamos mayores. Con motivo de la semana de la ciencia, hoy os hablaremos de las razones por las que nosotros decidimos ser cientí[email protected]; las mismas razones por las que nos levantamos cada mañana con la ilusión de aportar nuestro pequeño granito de arena a la sociedad.

Un cientí[email protected] es aquella persona que aplica métodos y técnicas sistemáticos para adquirir nuevos conocimientos y así avanzar en el campo de la ciencia. La precisión y la objetividad son sus pilares fundamentales. La investigación, en su sentido más amplio, se remonta al principio de los tiempos, pues la curiosidad del ser humano es la que le ha llevado a aprender sobre su entorno, logrando así que la humanidad evolucione y crezca.

Todo investigador estará de acuerdo con nosotros cuando decimos que la investigación es un trabajo vocacional. Algunos lo verán como algo negativo, pues raramente podemos aspirar a tener el sueldo de un broker de Wall Street. Otros, en cambio, a los que nosotros nos sumamos, eligen la otra cara de la moneda, y señalan que además de disfrutar de lo que hacemos con nuestro tiempo, trabajo y dedicación, generamos conocimiento para mejorar la vida de la sociedad - en nuestro caso, desde el campo de la biomedicina.

Hay infinidad de razones por las que nos gusta lo que hacemos, pero estas tres son las que nos mueven a nosotros:

  1. Curiosidad inagotable: cuando parece que estamos a punto de alcanzar una respuesta, surgen nuevas preguntas que nos invitan a seguir tirando del hilo. ¿Quién dijo "aburrimiento"? En nuestro día a día, los científicos experimentamos un amplio espectro de emociones: desde cansancio, frustración, preocupación, inquietud, hasta curiosidad, asombro y felicidad. Pues, si alguna cosa tiene la investigación, es que las ganas de saber más te sumergen en una estimulante búsqueda constante. Eso sí, no hay que perder de vista que todo ello implica muchas horas de dedicación.
  2. Satisfacción personal: trabajar en ciencia significa adentrarse en lo desconocido y, como no hay nada escrito, es muy probable que tomemos el camino erróneo a cada paso y tengamos que volver al punto de partida una y otra vez. De hecho, es posible que haya innumerables intentos hasta conseguir el resultado esperado. Es por ello que, en el momento en el que llegas al final del laberinto, sientes una gran satisfacción. Este momento "Eureka" llega menos veces de las que nos gustaría, pero cuando se alcanza nos sentimos inmensamente felices. 
  3. Impacto en la sociedad: en nuestro laboratorio, desarrollamos tecnología médica, es decir, investigamos la manera de crear, mejorar, facilitar o agilizar los métodos de diagnóstico. Actualmente trabajamos en diferentes modelos de enfermedades que afectan a un gran número de personas en todo el mundo, por lo que cada minuto que dedicamos nos acerca un paso más a mejorar su calidad de vida.

Queremos acabar con la siguiente reflexión: Un científico, en una de sus clases de universidad, escribió la tabla de multiplicar del 9 en la pizarra: 9x1=9, 9x2=18... hasta llegar a 9x10=91. Mientras dejaba pensar a los alumnos se fue a cerrar la puerta, escuchando murmullos y risas por el error cometido en la última ecuación. Ante aquello, él dijo: "He escrito mal la última ecuación adrede para enseñaros algo importante. Es para que sepáis cómo os va a tratar el mundo de la ciencia. He escrito bien 9 ecuaciones y ninguno de vosotros me ha felicitado. Sin embargo, os habéis reído y me habéis criticado por la que escribí mal. El mundo no apreciará lo bueno que hagáis millones de veces, pero criticará esa vez que falléis. Pero no os desaniméis, sois más fuertes que las burlas y las críticas."

La ciencia significa adentrarse en lo desconocido. ixabay]

El mundo de la investigación es competitivo, duro y sacrificado pero las partes buenas compensan a muchos de nosotros. A pesar de todo ello, se deben reivindicar medidas desde el sector público que permitan a los investigadores tener una continuidad en su trabajo y acceder al material y a los recursos técnicos necesarios para el desarrollo de su trabajo, así como a un salario digno. Todas estas condiciones son necesarias para conseguir los resultados que, a largo plazo, nos beneficiaran a todos.

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Irene Marco-Rius y Marc Azagra
Irene Marco-Rius y Marc Azagra

Irene Marco-Rius es graduada en Física por la Universidad Autónoma de Barcelona, Máster en Física Médica por la Universidad de Heidelberg y Doctora en Bioquímica por la Universidad de Cambridge. Actualmente es investigadora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC). Su interés se centra en las técnicas de imagen molecular para el diagnóstico precoz de enfermedades.

Marc Azagra es estudiante de doctorado en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC). Graduado en química por la Universidad Autónoma de Barcelona, Máster en química industrial e investigación avanzada, máster en química Fina aplicando RMN y LC-MS. Su investigación se basa en técnicas de imagen molecular y espectroscopia por resonancia magnética para estudiar enfermedades.

Sobre este blog

En este cuaderno de bitácora daremos a conocer las diferentes modalidades de diagnóstico por la imagen, nos adentraremos en el mundo de la robótica que guía a los cirujanos, hablaremos de curiosidades químicas y mucho más.

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