Entre todos la mataron y ella sola se murió

30/04/2016 0 comentarios
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Las poblaciones de bivalvos comerciales se han visto muy reducidas en Cataluña debido a una combinación de sobrepesca y alteración del hábitat. La "regeneración" de playas ha desempeñado un papel especialmente importante en el colapso de la concha fina (Callista chione), cuya pesquería se colapsó en 2005 y no se ha recuperado.

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La gestión de las playas ha afectado gravemente a las pesquería de bivalvos en Cataluña, algunas de las cuales han desaparecido en la última década [Foto: Luis Cardona]

 

     Hace años, la concha fina o lluenta (Callista chione) era frecuente en las pescaderías de Barcelona. Hoy ha desaparecido y nadie parecer acordarse de ella, ni siquiera las propias pescaderas. En las paradas del mercado sigue habiendo coquinas (Donax trunculus) y chirlas (Chamelea gallina), pero proceden principalmente del Atlántico y del mar Adriático. En conjunto, las pesquerías de bivalvos de los fondos arenosos poco profundos del litoral catalán se han visto reducidas a la irrelevancia, salvo en el Delta del Ebro, aunque el mercado sigue abastecido gracias a las importaciones. La causa para semejante situación es una combinación de sobrepesca y alteración radical del hábitat.

     La arena de las playas catalanas procede básicamente de los aportes fluviales, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, en las islas Baleares. La regulación de los ríos catalanes mediante presas redujo paulatinamente el aporte de sedimentos a partir de la década de 1970, lo que provocó la erosión de las playas. El problema se vio exacerbado por la política de construcción de puertos deportivos promovida por la Generalitat de Cataluña durante la década de 1980 y 1990. Dicha política pretendía atraer turistas de elevado poder adquisitivo, pero acabó provocando la redistribución de la arena, que se acumuló aguas arriba de los espigones y desapareció aguas abajo.

     La respuesta del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, a petición de la propia Generalitat y de los ayuntamientos afectados, fue bombear ingentes cantidades de arena del fondo del mar para "regenerar" las playas erosionadas. El Maresme, la región situada al norte de Barcelona, se vio especialmente castigada por la erosión, hasta el punto que el mar llegó a amenazar la vía del tren. En consecuencia, fue la región donde la "regeneración" de playas fue más intensa y también donde el impacto negativo de dicha práctica ha sido mayor.

     Cabe destacar que las operaciones de bombeo de arena disponían de la preceptiva evaluación de impacto ambiental, realizada por una las numerosas consultorías que nacieron tras la aprobación del Real Decreto 1302/1986, de 28 de junio, de Evaluación de Impacto Ambiental. Conocí a muchos de los biólogos encargados de realizarlas y de supervisar las operaciones de extracción, a menudo compañeros de promoción. Todos sabían que aquello era un locura, que la arena permanecería en las playas "regeneradas" solo durante un tiempo y que acabaría de nuevo en el fondo del mar, arrastrada por los temporales de levante.

     Sin embargo, ninguno tenía muy claro el impacto del bombeo de arena sobre las comunidades de los fondos arenosos. Estaba claro que las praderas de Posidonia oceanica no podían verse afectadas y los estudios de seguimiento realizados por las propias consultoras tenían como objetivo principal evitar dañarlas. Pero poco más. En realidad, se hacían a una escala tan pequeña y con métodos tan rudimentarios que resultaba imposible detectar ningún efecto sobre las comunidades de los fondos arenosos, más allá de la presencia de alguna culebrilla (Aptreichtus caecus) o de algunos escafópodos en la arena bombeada. En apariencia, nada relevante.

     Pero el resultado real no tardó en verse: a partir de 1995, los desembarques de bivalvos realizados por la flota artesanal empezaron a caer y finalmente la pesquería de concha fina se colapsó en 2005. Esta especie fue la más afectada, por su lento crecimiento y su dependencia de fondos de arena gruesa, los más utilizados para la extracción de arena destinada a la "regeneración" de playas. Pero también cayeron las coquinas y las chirlas, como había sucedido antes con las poblaciones de la Bahía de Rosas y del Delta del Llobregat, en estos casos debido a la sobrepesca.

     La cartografía de los sedimentos marinos del Maresme muestra cómo lo fondos de arenas gruesas han ido haciéndose cada vez más escasos, al tiempo que han aumentado los de arenas finas. Asociado a dicho cambio, se ha modificado la composición de las comunidades bentónicas, de las que prácticamente han desaparecido los bivalvos de interés comercial. Por otra parte, las medidas destinadas a mitigar el impacto sobre los pescadores afectados no han funcionado, pues la piscifactoría promovida en Arenys de Mar para compensarles acabó quebrando.  

     En resumen, tras treinta años de "regeneraciones" de playas en el Maresme, su legado no puede ser más catastrófico: unas comunidades bentónicas alteradas, una flota artesanal mermada, una especie extinguida comercialmente, un mercado dependiente de la importación y una playas que continúan en un régimen de respiración asistida.

Bibliografía

Baeta, M., Ramón, M., Galmany, E. 2014. Decline of a Callista chione (Bivalvia: Veneridae) bed in the Maresme coast (northwestern Mediterranean Sea). Ocean & Coastal Management 93: 15-25.

Sardá, R., Pinedo, S., Gremare, A., Taboada, S. 2000. Changes in the dynamics of shallow sandy-bottom assemblages due to sand extraction in the Catalan Western Mediterranean Sea. ICES Journal of Marine Science 57: 1446–1453.

Scarcella, G., Mosteiro Cabanelas, A. 2016. The clam fisheries sector in the EU/ the Adriatic Sea case. European Parliament's Committee on Fisheries. http://www.europarl.europa.eu/supporting-analyses