El proceso de lectura comprensiva no es un proceso pasivo. No es simplemente recibir imágenes por los ojos. Hay procesamiento cognitivo para entender el texto que se está leyendo, y en ese procesamiento de la información entran en juego muchos factores, no solo las imágenes: está la organización espacial del texto, el material del que está hecho el soporte , la manipulación que hacemos de ese objeto con nuestras manos, su olor, su color, su manera de "mandarnos" las imágenes -si es luz reflejada, como la luna, o es luz emitida, como el sol-, el esquema espacial de la información en el texto, etcétera. Por eso siempre existe debate sobre si la lectura en pantallas de dispositivos digitales genera la misma capacidad de comprensión que la lectura en papel.

Con el objetivo de dilucidar esta cuestión, y sobre la base de los antecedentes empíricos y teóricos existentes, un equipo de la Universidad de Valencia (España) se propuso realizar un estudio en el que analizar la atención, la calibración metacognitiva (es decir, el predecir si se ha entendido o no lo que se ha leído) y la comprensión lectora de estudiantes de pregrado mientras estos leían un texto extenso -y complejo-, tanto de manera impresa como a través de un dispositivo digital, y con o sin presión de tiempo.

Los resultados que obtuvieron pusieron de manifiesto que la lectura en papel era más eficiente, en términos de comprensión lectora, que la lectura en pantalla. Esto es debido, al menos en parte, a que las divagaciones mentales de los lectores en pantalla son mayores, incluso cuando los requisitos de la tarea les exigen máxima atención. Cuando la lectura se hace bajo presión de tiempo, esta diferencia se incrementa aún más. Por contra, ambos lectores, los de dispositivo digital y los de texto impreso, mostraron una calibración metacognitiva similar.

De estos resultados se extrae que la comprensión lectora, cuando la lectura se hace a través de dispositivos digitales, es peor que si se hace a través de texto impreso, y que esto es debido a que en la lectura en pantalla se produce un déficit atencional. El efecto es mayor cuánto más extenso y complejo sea el texto.

La manera de informarnos a día de hoy es, mayoritariamente, a través de pantallas. Es por eso que estos resultados son preocupantes, porque demuestran que en el día a día se produce un procesamiento superficial de la información y, como consecuencia, una menor comprensión y análisis de la misma. Eso quiere decir que la mayoría de la gente apenas integra la ingente cantidad de datos, noticias y opiniones que recibe cada día. Leen y forman un juicio sobre ello sin apenas entenderlo ni analizarlo.

Esta consecuencia a nivel social es grave, pero a nivel educativo -que, a la postre, repercutirá en el nivel social-, es incluso peor, porque implica que, si las actividades de aprendizaje se realizan a través de pantallas, afectará a los procesos y resultados del mismo, que será de menos calidad, profundidad y solidez. Así tendremos a estudiantes, futuros profesionales, peor formados, lo que traerá malas consecuencias para el funcionamiento y progreso de la sociedad.

Las tecnologías están aquí para quedarse, eso es obvio, y además ofrecen una amplia gama de posibilidades educativas, pero teniendo en cuenta los resultados de este estudio y de otros muchos que van en el mismo sentido, los profesionales de la educación y de las políticas educativas deberían considerar que los textos impresos, sobre todo cuando son complejos y extensos, ofrecen una mayor comprensión y, por lo tanto, aprendizaje.

En este sentido, los sistemas educativos deben ser especialmente cautelosos con las campañas recientes que apoyan un cambio completo de los libros de texto impresos a los electrónicos. Se debería intentar encontrar un equilibrio adecuado entre el uso de materiales impresos y tecnologías digitales mediante decisiones basadas en evidencias científicas.

Por otro lado, es necesario que los planes de estudio académicos incluyan la formación en el uso eficiente de los dispositivos digitales como herramientas de aprendizaje para que los estudiantes se beneficien plenamente de ellos. Por ello, el principal objetivo y esfuerzo de la investigación científica en educación en la era digital debería abordar el cómo superar las deficiencias en comprensión y aprendizaje que produce la lectura en pantalla.

Referencias

  • The inattentive on-screen reading: Reading medium affects attention and reading comprehension under time pressure. Author links open overlay panelPabloDelgado, LadislaoSalmerón (2020)
  • Baron, N. S. (2015). Words onscreen: The fate of reading in a digital world. Oxford University Press, USA.
  • Salmerón, L., & Delgado, P. (2019). Critical analysis of the effects of the digital technologies on reading and learning/Análisis crítico sobre los efectos de las tecnologías digitales en la lectura y el aprendizaje. Cultura y Educación, 31(3), 465-480.
  • Wolf, M. (2018). Reader, come home: The reading brain in a digital world. New York, NY: Harper.
Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, biólogo, doctor en medicina molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX). Investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid. (Perfil científico)

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Prevenir el narcisismo y Lo que dice la ciencia sobre educación y crianza son mis libros de divulgación.

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Sobre este blog

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