Buscando las bases celulares y moleculares de la cognición humana, un grupo de científicos del Rochester Medical Center de Nueva York, encontró que el trasplante de células progenitoras de la glía humana a cerebros de ratón hacía que estos se desenvolviesen mejor en tareas cognitivas.
Esta afirmación, que suena a argumento de película de la saga de "El planeta de los simios", es lo que concluyeron los autores del trabajo al observar que los ratones mejoraron en actividades que requerían aprendizaje y memoria. Lo más remarcable del hallazgo, es que implicaban a las células gliales, las cuales hasta ahora no habían sido relacionadas con funciones cognitivas.
Los astrocitos humanos son los más complejos de todos los mamíferos no primates, lo cual ya sugiere que su actividad puede estar correlacionada con el nivel de procesamiento neuronal del organismo, pero hasta ahora no había sido testado. Para corroborar esta hipótesis, Xiaoning Han y sus colaboradores trasplantaron células de la glía humanas a ratones neonatales inmunodeficientes.
Al pasar el proceso madurativo, los cerebros de los ratones trasplantados exhibían un número elevado de células progenitoras y de astrocitos humanos maduros. La glía trasplantada había establecido conexiones con la astroglía propia del ratón, aunque mantuvo el tamaño y la morfología de la glía humana. La propagación de señales de Ca2+ fue hasta tres veces más rápida en esta glía trasplantada que en la glía del ratón. Los ratones con glía quimérica mostraron una mayor potenciación de la memoria a largo plazo (LTP), y su aprendizaje se vio mejorado hasta el punto de que ejecutaron con mayor acierto tareas como las del laberinto de Barnes, localización de objetos mediante memorización, condicionamiento contextual y condicionamiento acústico. Ratones control que fueron sometidos a trasplante de glía de su propia especie, no mostraron ninguna modificación en estas tareas de aprendizaje y memoria, por lo que los científicos concluyeron que era la glía humana la que provocaba que estos ratones perfeccionasen sus habilidades cognitivas.
A la vista de estos resultados, parece que la glía podría estar implicada en procesos de plasticidad neuronal y conexión sináptica involucrados en el aprendizaje y la memoria. De confirmarse estos hallazgos, quizá la investigación neurocientífica sobre la cognición humana tendría que poner un poco más de atención sobre estas células, a las que hasta ahora sólo se les adjudicaba una función de soporte y nutrición de las neuronas.

Referencias
Han, X., Chen, M., Wang, F., Windrem, M., Wang, S., Shanz, S., Xu, Q., Oberheim, N., Bekar, L., Betstadt, S., Silva, A., Takano, T., Goldman, S., & Nedergaard, M. (2013). Forebrain Engraftment by Human Glial Progenitor Cells Enhances Synaptic Plasticity and Learning in Adult Mice Cell Stem Cell, 12 (3), 342-353 DOI: 10.1016/j.stem.2012.12.015

Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, Biólogo, Doctor en Medicina Molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Hago diagnóstico genético en la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX).

Fui investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

Colaboro divulgando ciencia con Ángel Carracedo en @RadioGalega y @radiocarbasSER

 

"Prevenir el narcisismo" y "Lo que dice la Ciencia sobre educación y crianza" son mis libros de divulgación.

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