El poder de los cachorros

27/11/2018 0 comentarios
Menear

¿Y si el pediatra acaba recetandote tener un perro?

En las últimas décadas las enfermedades autoinmunes y alérgicas han aumentado en los países desarrollados. En 1989 David Strachan encontró que los niños que se criaban con más hermanos en casa tenían una menor probabilidad de tener fiebre del heno que los que vivían solos (1). Definió así la hipótesis de la higiene, según la cual el aumento de enfermedades alérgicas era debido a los ambientes limpios en parte por un aumento de los estándares de limpieza personal.

Un poco de suciedad durante la infancia puede ser beneficiosa

Desde entonces muchos investigadores han mantenido que la exposición a un poco de suciedad en etapas tempranas puede estimular nuestro sistema inmune de forma que disminuya la posibilidad de padecer enfermedades alérgicas en el futuro. Según esto, convivir con varios hermanos, en una granja o en un ambiente rural puede ser incluso beneficioso para la salud. Esta hipótesis de la higiene parece muy lógica y seductora, pero de momento no hay pruebas definitorias que la confirmen.

Mascotas

Por la misma razón, hemos oído también que los niños que crecen en compañía de perros como mascotas tienen una menor probabilidad de desarrollar asma de mayores que los que no conviven con perros. En 2015 se realizó un estudio con más de un millón de niños, y se comprobó que los que convivían con un perro durante el primer año de vida tenían un 13% menos probabilidad de desarrollar asma (2). ¿Es mucho un 13%? Correlación no es causalidad, y no se puede descartar que este efecto "beneficioso" pueda ser debido a un estilo de vida asociado al hecho de tener mascota, por ejemplo, pero los datos son apabullantes.

El mejor amigo del hombre ... y de tus microbios

De todas formas, hay que tener en cuenta que los humanos llevamos miles de años conviviendo con los perros y compartiendo microbios con ellos. Recientemente se ha comparado la microbiota intestinal de humanos, perros, cerdos y ratones, y resulta que la microbiota de humanos y perros es la más parecida (3). A nivel de cepas microbianas se comprobó que éstas son específicas de cada especie animal. Es decir, no compartimos las mismas cepas de bacterias con otros animales. Pero si comparamos el microbioma en su conjunto (los genes de la microbiota) los humanos compartimos el 63% del microbioma con el del perro. El microbioma del perro es, por tanto, el más parecido al del humano, desde el punto de vista taxonómico y funcional. El perro puede ser mucho mejor modelo que el ratón para estudios nutricionales. Quizá esto sea debido a que en parte nuestras microbiotas han coevolucionado juntas. Algunos piensan que la microbiota de un bebé que se desarrolla sin un cachorro, o de un cachorro sin el contacto de un humano, son incompletas. Probablemente nuestros ancestros convivieron siempre con perros y nuestros microbios también.

Comparación microbiomas

Comparación del microbioma intestinal de perro, humano, ratón y cerdo. Fuente ref. 3.

Vivir con un perro aumenta la diversidad de tu microbiota

En 2013 se realizó un trabajo para evaluar los microbios presentes en veinticuatro muestras de heces de bebés de cuatro meses, quince de ellos vivían con un perro o gato como mascota (4). Descubrieron que los niños que vivían con una mascota tenían una mayor diversidad de microbios en su intestino, algo que se suele asociar a una buena y saludable microbiota. Hoy sabemos que el desarrollo de la microbiota influye en el desarrollo de nuestro sistema inmune. Los microbios con los que hemos estado en contacto de pequeños puede influir en cómo nuestro sistema inmune discrimina entre lo propio y lo ajeno. Convivir con una mascota influye, por tanto, en el tipo y la cantidad de microbios que están en contacto con nosotros. Esto es especialmente importante en algunos ambientes en países desarrollados, en los que la gente puede pasar la mayor parte de su tiempo dentro de los edificios.

De todas formas, entender cómo los microbios del perro pueden beneficiarnos es complicado. Está claro que algunos patógenos que causan enfermedades pueden pasar del perro al hombre, pero analizar qué ocurre con los microbios "buenos" es mucho más difícil. En un trabajo publicado en 2013 en el que compararon los microbios de la piel, lengua e intestino de 159 personas y 36 perros de 60 familias, encontraron que el microbioma de la piel de las familias con perro era más parecido entre ellos que el de familias sin perro (5). Es decir, que el perro servía como agente intercambiador o transmisor de microbios entre personas de la misma familia. En otro estudio de 2014, analizaron cómo era el microbioma de siete familiares cuándo se cambiaban de casa, una de las familias tenían perro. Demostraron que los ocupantes de cada casa tenían una microbiota única, que además se lleva a la nueva casa, y que en la casa que había perro éste tenía un papel central en el movimiento de los microbios entre personas y el nuevo hogar. Qué efecto tiene esto en la salud, ... no tenemos ni idea.

Microbioma familias y mascotas

Número de filotipos compartidos entre individuos de la misma o distinta familia, con y sin perro. Fuente ref. 5.

Tampoco está claro si esos cambios que una mascota puede inducir en nuestra microbiota pueden ser a largo plazo, pueden ser duraderos. Quizá esa transferencia de microbios entre los perros y sus dueños es transitoria. Hay que tener en cuenta que en todos estos estudios participan pocas personas y solo se han realizado durante un periodo de tiempo muy corto, unos meses. Por ejemplo, se ha analizado la microbiota en saliva, piel y heces de adultos antes y después de adoptar un perro, y se comprueba que no cambia (6). Otra cosa distinta es el sentido del humor y la satisfacción, que si parecen que mejoran al convivir con un cachorro. Esto lo que demuestra es lo que ya sabíamos: cambiar o modificar la microbiota de un adulto es mucho más difícil de lo que se pensaba, aunque sí que es más fácil en las edades tempranas.

Por lo que estamos viendo, parece ser que el tener mascota aumenta la diversidad de tu propia microbiota, lo que podría ser beneficioso para la salud. Quizá en el futuro los pediatras receten a los padres que viven en grandes ciudades tener un perro como mascota para mejorar la salud del bebé. Quizá estemos exagerando, pero las personas gordas suelen tener perros gordos, ¿podríamos influir en la microbiota de los dos a la vez?, ¿podríamos alterar la microbiota de nuestra mascota para que mejore incluso nuestra salud?

Para saber más:

(1) Hay fever, hygiene, and household size. Strachan, D.P. BMJ. 1989; 299(6710): 1259–1260.

(2) Early Exposure to Dogs and Farm Animals and the Risk of Childhood Asthma. Fall, T., et al. JAMA Pediatr. 2015. 169(11):e153219.

(3) Similarity of the dog and human gut microbiomes in gene content and response to diet. Coelho, L.P., et al. Microbiome. 2018;6(1):72.

(4) Infant gut microbiota and the hygiene hypothesis of allergic disease: impact of household pets and siblings on microbiota composition and diversity. Azad, M.B. et al. Allergy, Asthma & Clinical Immunology. 2013, 9:15 

(5) Cohabiting family members share microbiota with one another and with their dogs. Song, S.J., et al. Elife. 2013;2:e00458.

(6) Microbiome: Puppy power. Gupta S. Nature. 2017;543(7647):S48-S49.