El mimetismo en plantas es bien conocido. Muchas flores de orquídeas imitan la forma de insectos hembra para engañar a los machos y conseguir polinizadores. También sabíamos que algunas plantas suculentas de desiertos de Sudáfrica se parecen a los guijarros del suelo para evitar ser comidas, igual que otras plantas de bosques templados que se cubren de hojas secas para esconderse entre la hojarasca del suelo. Todas estas plantas crecen con un disfraz que llevarán siempre puesto y que es característico de su especie.

 Mimetismo

En cambio, la enredadera B. trifoliolata es capaz de imitar el aspecto de 12 tipos diferentes de hojas de árboles. Y aún hay algo más sorprendente: si un individuo de esta enredadera crece apoyándose en dos árboles distintos, produce hojas de dos tipos en diferentes partes de sus ramas para parecerse a las hojas de su árbol huésped. Los investigadores descubridores de este fenómeno han medido 11 parámetros que comparan el aspecto de las hojas de la enredadera y de los árboles huésped y han encontrado correlaciones significativas en 9 de ellos: tamaño, forma, color, orientación, longitud del peciolo, presencia de espinas en la punta, distribución de los vasos conductores, tamaño de los folíolos y orientación de los folíolos. Por tanto, se podría decir que esta enredadera tiene disponibles doce disfraces distintos, y dependiendo de las plantas que hay en su entorno elige uno u otro para pasar desapercibida.

Boquila trifoliolata

El grupo de investigación ha llegado a la conclusión de que el objetivo de este mimetismo cambiante es evitar los herbívoros, principalmente escarabajos y caracoles, que podrían encontrar sus hojas más apetitosas que las hojas de los árboles. Los datos indican que las enredaderas que crecen sobre ramas de árboles sin hojas se ven mucho más depredadas por los herbívoros que las que crecen mimetizadas en ramas con hojas.

Sin embargo, aún queda una gran pregunta por responder: ¿cómo sabe la enredadera qué forma de hoja tiene que adoptar en cada caso? El grupo investigador no ha encontrado aún la respuesta, pero han observado que la enredadera imita la forma de las hojas incluso sin que haya contacto directo con el árbol. Por esta razón, la hipótesis más probable es la detección de sustancias volátiles de los árboles a los que trepa, que serían captados por la enredadera y podrían afectar a la expresión de los genes que determinan la forma de las hojas. La comunicación por volátiles entre plantas es frecuente en su sistema de defensa. Por ejemplo, si un individuo es atacado por un hongo parásito o por insectos herbívoros, emite unas sustancias volátiles que son captadas por las plantas de su alrededor, las cuales empezarán a sintetizar compuestos de defensa contra el patógeno o la plaga.

El mimetismo cambiante de Boquila trifoliolata no estaba descrito en ningún tratado de botánica. Y los hallazgos como este nos recuerdan que aún nos queda mucho por descubrir sobre las plantas de nuestro planeta.

 

Leaf Mimicry in a Climbing Plant Protects against Herbivory (Current Biology 24, 984–987, May 5, 2014)

Marta Renato
Marta Renato

Doctora en Biología Vegetal y máster en Comunicación Científica y en Agrobiología Ambiental. Actualmente, trabajo en temas relacionados con la divulgación y la gestión de la ciencia.

Sobre este blog

Las plantas nos proporcionan los alimentos que comemos, el oxígeno que respiramos, medicinas que nos curan, fibras para vestirnos... La investigación en biología vegetal suele recibir poca atención. Sin embargo, gracias a los avances en esta disciplina podemos vivir y alimentarnos en un planeta cada vez más poblado y cambiante.

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