A principios de 2015 la revista Science publicó un estudio firmado por un experto en bioestadística, Cristian Tomasseti, y por uno de los principales referentes en investigación oncológica, Bert Vogelstein, ambos en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore en el que concluían que ciertas diferencias en algunos procesos celulares son las causas principales de que unos tejidos se vuelvan cancerosos con más frecuencia que otros. Del artículo se deduce que dos tercios de los tumores se deben a errores genéticos espontáneos e impredecibles como resultado de las divisiones celulares repetidas y el otro tercio de los tumores sería imputable al entorno y a la herencia genética.Profesores Bert Vogelstein y Criistian Tomasseti

En concreto los autores calcularon como se correlacionan el número de divisiones celulares que tienen lugar en las células madre de distintos tejidos con el riesgo de que estos desarrollen un tumor. El caso es que en cada división celular existe un pequeño riesgo de que el ADN se copie incorrectamente de una célula a otra dando lugar a una mutación. Esta mutación determinada o la acumulación de varias podría originar el cáncer. Con ello, la correlación que encontraron parece obvia, pues cuanto mayor es el número de divisiones que una célula madre de un determinado tejido experimenta en su vida, más probable es que ese tejido se transforme en canceroso por acumulación de errores en el ADN. Incluso intuitivamente los resultados parecen tener sentido pues, por ejemplo, las células del cerebro se dividen escasamente y los tumores cerebrales son raros. En el otro extremo estarían tejidos como el colorrectal en el que las células se dividen con gran frecuencia y el cáncer colorrectal tiene una gran incidencia. Sin embargo, se pueden citar importantes excepciones a esta regla. Así, mientras las células de pulmón y próstata se dividen muy poco y en ambos órganos se da un importante número de cánceres, en el intestino delgado tiene lugar una gran división celular y el cáncer en este órgano es raro.

Como resultado de los cálculos los autores clasifican, de forma gráfica, los distintos tipos de cáncer. Por un lado, en verde, estarían los cánceres debidos mayormente a las mutaciones producidas por el número de divisiones de las células madre que, según los autores, serían los menos propensos a ser prevenidos mediante dieta y hábitos saludables. Inexplicablemente, en esta categoría los autores sitúan al cáncer de esófago y al melanoma sobre los que se cree tienen una gran influencia hábitos como el consumo de alcohol o la exposición solar, respectivamente. En la segunda categoría, en azul, estarían los cánceres causados por factores extrínsecos como pueden ser las exposiciones a carcinógenos del medio ambiente, radiaciones y herencia. En este segundo tipo se incluirían el cáncer de hígado producido por el virus de la hepatitis C o el de pulmón por el tabaco.Figura 2 del artículo de Science

A las contradicciones arriba señaladas hay que añadir que en el resumen del artículo los autores usan, destacadas entre comillas, dos palabras: "bad luck". Esta "mala suerte" se refiere a los cánceres que relacionan con las divisiones celulares. Para estos tumores la prevención no serviría de mucho y lo que sería más efectivo es el diagnóstico precoz y el tratamiento correspondiente. Este trabajo ha tenido una gran resonancia en los medios que tomaron al pie de la letra la consigna de "mala suerte" para calificar la aparición de muchos tumores. En cierto modo se interpretó que el mensaje de los autores hacia el público era que da lo mismo fumar, tomar el sol y alimentarse mal pues al final ciertos cánceres no se pueden prevenir y el cáncer se reduce a una cuestión de mala suerte. Tampoco se hizo esperar la respuesta de organizaciones como la Agencia de Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud que salió al paso de las noticias mostrando su desacuerdo y reivindicando que más de la mitad de los casos mundiales de cáncer pueden son prevenibles. Evidentemente, lo preocupante para esta organización era que si estos descubrimientos fuesen ciertos no hay caso para seguir investigando en el cáncer ni en inculcar medidas de prevención a la población.

Por su lado, muchos expertos en prevención del cáncer arremetieron contra las conclusiones del trabajo que a fin de cuentas acabaron siendo simplificadas por los medios de comunicación que interpretaron que 2/3 de los cánceres se deben a las mutaciones de las células madre. Otra fuente de indignación de estos expertos fue la última frase del artículo que decía: "primary prevention measures are not likely to be effective" para referirse a los 22 tipos de cáncer de la gráfica en verde entre los que sorprendentemente incluyen el melanoma y el cáncer de esófago. Esta frase fue finalmente corregida después de varias semanas de que el artículo permaneciera disponible en línea. En la edición impresa ya apareció más suavizada con la inclusión de un "as", es decir, "primary prevention measures are not as likely to be effective". Los autores justifican este cambio calificándolo de error tipográfico.

Aparte de errores tipográficos, otros investigadores expertos en cáncer como Yusuf Hannun que es director del Cancer Center de la Universidad de Stony Brook en Nueva York se fijaron en otras incongruencias en el trabajo de Tomasseti. Una de ellas es la omisión en este estudio de cánceres tan recurrentes como el de próstata, mama, estómago y cérvix. Otra es la gran variación geográfica en la incidencia del cáncer como en el caso del de mama que es 5 veces más común en Europa del oeste que en Asia del este o el de próstata que es 25 veces más frecuente en Australia que en el sur y centro de Asia. También existe la posibilidad que factores extrínsecos como los hábitos y el ambiente puedan influir sobre el número de divisiones de las células madre tal y como hacen con otros mecanismos bioquímicos, por tanto, este número de divisiones no sería un parámetro intrínseco puro tal y como reivindican los autores.Profesor Yusuf Hannun y su equipo de investigación

Según cuenta el propio Hannun, estas incongruencias le llevaron a reanalizar los datos usados por Tomasseti mediante una metodología alternativa y aplicando cuatro aproximaciones distintas. Los cuatro métodos implican el análisis cuantitativo tanto de datos reales como provinentes de modelos matemáticos y teniendo en cuento o excluyendo las estimaciones del número de divisiones de las células madre. De esta manera, estas estimaciones del riesgo de cáncer por un sistema multimétodo parecen más robustas que las obtenidas por un solo tipo de análisis como el empleado por Tomasseti. Los resultados de este nuevo estudio se han publicado en la edición en línea de Nature en diciembre del año pasado. Este trabajo es fruto de la colaboración multidisciplinar entre los departamentos de matemáticas y estadística, medicina y patología y bioquímica de dicha universidad. La conclusión principal a la que llegan estos autores es que los riesgos extrínsecos como son las influencias del medio ambiente y los hábitos personales tienen un peso muy elevado y que sitúan en el rango de 70-90 % en el desarrollo de la mayoría de los cánceres. Con estas cifras en la mano solo entre el 10 y 30 % de los cánceres se deberían a mutaciones al azar o a riesgos intrínsecos como la herencia. Obviamente el trabajo ha tenido una amplia repercusión en la prensa donde se contrapone al trabajo anterior de Tomasseti.

Aparentemente los dos trabajos hablan del mismo tema y las conclusiones parecen contradictorias, sin embargo, la realidad es otra y los temas a los que aluden son distintos. El estudio de Tomasseti se refiere a riesgos relativos, es decir, el riesgo de cáncer en un tejido respecto a este riesgo en otro tejido teniendo en cuenta un solo factor intrínseco, el de las divisiones de las células madre. Por su lado el estudio de Hannun se centra en evaluar los riesgos absolutos para los distintos tejidos en función de las contribuciones de factores tanto intrínsecos como extrínsecos. En cualquier caso, los estudiosos del cáncer han valorado muy positivamente el estudio de Hannun pues aporta pruebas sólidas y convincentes y también porque supone un correctivo a la veleidad de que el cáncer es pura "mala suerte" y no debido a la exposición a carcinógenos que hay que minimizar tanto a través de hábitos personales como de políticas de salud pública.

Episodios polémicos como este, en los que al final se acaba dando la razón a percepciones lógicas como que en las causas del cáncer tienen un peso importante el estilo de vida y el medio que nos rodea, no nos debe hacer perder la idea de que el cáncer es un fenómeno muy complejo del que aún sabemos poco y para muestra un botón. En un trabajo en Proceedings of the National Academy of Sciences del pasado noviembre, Chung-I Wu con afiliaciones en la Universidad de Chicago y el Instituto de Genómica de Pekín publica el análisis genético más completo hasta el presente realizado en una muestra de tejido. La muestra era de un hepatoma de 3,5 cm de diámetro y que contenía unos mil millones de células. En este conjunto de células los investigadores han sido capaces de identificar más de 100 millones de mutaciones. Aunque el objetivo del trabajo era profundizar en el hecho de que si las mutaciones en los tumores tienen un objetivo evolutivo darwiniano (prevalencia del más adaptado) o son simple fruto simple del azar, el hecho de encontrar esta ingente cantidad de mutaciones hace pensar que hay una alta probabilidad que una minoría de las mutaciones siempre sobreviva después de cualquier tratamiento terapéutico destinado a eliminar el tumor. Esta especie de microheterogeneidad presente en los tumores ha sido confirmada en un estudio publicado por Karin Hardiman de la Universidad de Michigan en Laboratory Investigation también en noviembre de 2015. En este caso los resultados se refieren a 6 pacientes con tumores rectales de los que se tomaron dos o tres biopsias de cada tumor. Los análisis genéticos de las biopsias mostraron una gran variabilidad de mutaciones en cada una de las biopsias, lo que confirma la microheterogeinidad en los tumores. Este fenómeno añade un grado más de dificultad a la hora de definir cualquier tratamiento pues es imposible definir un tratamiento contra todas ellas y siempre es esperable un cierto grado de resistencia frente a algunas de las restantes.

A la vista de que el cáncer es posible que sea la enfermedad más compleja con la que se enfrenta la humanidad, anuncios victoriosos como los del presidente Barack Obama en su último discurso sobre el Estado de la Nación en enero de este año y a pesar de que suponen un gran avance, suenan a poco. Obama ha anunciado que va a pedir al Congreso mil millones de dólares (un billón americano) para "conseguir en solo 5 años avances en investigación y tratamiento (del cáncer) que de otra manera podrían tardar una década o más". Estos anuncios a modo de "tiro a la Luna", como los que se hicieron famosos durante la carrera espacial con la URSS, tienen como mejor precedente el de Richard Nixon que declaró la guerra contra el cáncer para erradicarlo ya en 1971. La realidad demuestra que los avances que se producen contra el cáncer son incrementales y no radicales, pero no por eso perdemos la esperanza y damos la bienvenida a noticias como las de Obama. Asimismo, damos la bienvenida al nuevo y primer libro de divulgación científica del conocido escritor sobre casos judiciales, John Grisham, titulado: The Tumor. Esta obra se puede descargar gratis en internet en la página de la Focused Ultrasound Foundation. En ella se habla de los beneficios de la terapia con ultrasonidos focalizados para la eliminación no invasiva de tumores que promete ser también muy valiosa para otras enfermedades.Profesor Carlos Alberto González SvatetzEl escritor John Grisham y su nuevo libro

Para acabar y ya puestos a hacer recomendaciones aquí viene una más sobre hábitos saludables y cáncer. Se trata del libro: "Nutrición y cáncer. Lo que la ciencia nos enseña". Este es el primer libro en castellano que nos da consejos sobre este tema pero a diferencia de la multitud de artículos y libros de origen poco fiable, lo hace desde una perspectiva que solo tiene en cuenta la evidencia científica más estricta. En el enlace que incluyo podéis leer un resumen. El libro es obra de un experto con larga trayectoria en este campo del Institut Català d'Oncologia, el Dr. Carlos Alberto González Svatetz y sus colaboradores.

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Gregorio Valencia
Gregorio Valencia

Doctor en ciencias químicas e investigador científico del CSIC en el grupo de Química de Glicoconjugados del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (CSIC). Trabaja en química médica en el área de descubrimiento de fármacos para el dolor y enfermedades amiloides.

Sobre este blog

La ciencia, como cualquier actividad humana, no está libre de tensiones que se producen entre el científico y su propia obra, entre los mismos científicos y entre los científicos y la sociedad destinataria de esta obra. Analizar estas tensiones ayuda a entender el esfuerzo y el alcance de los descubrimientos científicos. Por su impacto social, la ciencia biomédica es proclive a ellas.

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