A vueltas con la medicalización de la infancia

26/09/2008 0 comentarios
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   La obesidad infantil es uno de los principales retos de salud pública en la actualidad. Llamada por los expertos la epidemia del siglo XXI, su aumento ha sido constante en las últimas décadas. En España, el 13.9% de la población comprendida entre los 2 y 24 años es obesa y el 26.3% presenta sobrepeso. La Carta Europea contra la obesidad, adoptada por la Conferencia Ministerial Europea de la OMS (Estambul, 2006) señala que en el 95% de los casos de obesidad existe un componente ambiental relacionado con el sedentarismo y los hábitos dietéticos. Estas raíces sociales hacen de la obesidad un problema reversible si se adoptan estilos de vida saludables, con una alimentación equilibrada y una actividad física regular. Pudiera parecer que siguiendo unas normas dietéticas sencillas, dictadas por el sentido común y disminuyendo las horas que los niños permanecen sentados ante la pantalla del televisor o la videoconsola, la tendencia a la obesidad comenzaría a invertirse. Las cosas, sin embargo, están siendo más complicadas y las familias no saben cómo hacerlo. De ahí la moda de las guías infantiles para adelgazar, manuales de autoayuda que intentan educar a los niños y a sus padres en hábitos de vida saludables. Una de estas guías, destinada a bajar el colesterol infantil, ha desatado la polémica. Publicada por la revista Pediatrics y ante el riesgo cardiovascular que implica una cifra de colesterol elevada, propone un chequeo exhaustivo de los niños desde los dos años de edad. Si hay factores de riesgo, como antecedentes familiares de alteraciones coronarias o diabetes tipo 2 o si tienen sobrepeso, deberán pasar una revisión cada dos años para vigilar su nivel de colesterol en sangre. Para mantenerlo por debajo de los 160mg/dl, los autores aconsejan una dieta muy estricta e incluso recomiendan la administración de los hipolipemiantes más utilizados, las estatinas. Muchos han considerado esta medida excesiva, precipitada e incluso peligrosa, dado que aún no se tienen datos clínicos sobre el uso de estos medicamentos en niños. 
   Parecen más razonables propuestas como el programa llevado a cabo por un equipo multidisciplinar del Hospital Materno Infantil Vall d'Hebrón de Barcelona, recogido en el libro Niñ@s en movimiento y que puede seguirse en www.nensenmoviment.net Es un programa hospitalario grupal, dirigido a padres e hijos, que además de educar en hábitos de vida y alimentación saludables, presta especial atención al componente emocional de los niños respecto al exceso de peso, su relación con la comida o la autopercepción de su imagen corporal y por su entorno.
   Sin duda, como en otros problemas de salud, mejor prevenir que buscar el remedio en una pastilla.