Acabo de regresar de Lyon, en donde he asistido a una reunión sobre Historia Urbana junto a mis incansables colegas Rosa Ballester, de la Universidad Miguel Hernández y María Isabel Porras, de la Universidad de Castilla-La Mancha. Durante tres días, casi quinientos participantes de unas cincuenta nacionalidades distintas hemos analizado los diferentes aspectos que ofrece la historia de las ciudades a profesionales tan diversos como historiadores, sociólogos, geógrafos, antropólogos, arquitectos, economistas, ecologistas, historiadores del arte o, como en nuestro caso, historiadores de la medicina. Constituyó un buen ejemplo de la riqueza y el interés que un enfoque pluridisciplinar puede ofrecer. Una milimetrada y nada agobiante organización y una acogedora ciudad completaron una agradable y productiva estancia.
   Uno de los temas debatidos fue la vida del discapacitado en la ciudad a lo largo de la historia. Fueron, y aún muchas veces son, víctimas habituales de la marginación, la opresión y la discriminación, culpabilizados incluso en ocasiones de su déficit biológico. La ciudad fue poco a poco generando recursos para atenderlos: instituciones asistenciales, centros de rehabilitación, servicios sociales, adaptabilidad arquitectónica, asociaciones de pacientes, etc. La atención por caridad dio paso al derecho a la atención que los discapacitados obtuvieron. De este modo se entrelazan factores culturales, valores, activismo social, implicaciones de género, clase económica y raza, propiciando un amplio abanico de acercamientos que hacen de la discapacidad, tal y como se concluyó en el congreso, toda una categoría para el análisis histórico multidisciplinar.

María José Báguena Cervellera
María José Báguena Cervellera

Profesora Titular de Historia de la Ciencia.

Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero,

Universidad de Valencia-CSIC.

Sobre este blog

"El pasado es sólo el prólogo." Archivo Nacional de Washington.

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