El Legado- Parte I

24/03/2016 0 comentarios
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Entre las noticias de la naturaleza que más me llaman la atención son aquellas que hablan del descubrimiento de nuevas especies de plantas y animales. Por extraño que parezca, estos no son acontecimientos raros; más bien son comunes. En el 2015 se descubrieron más de 18 especies de todos los grupos de animales y plantas, como por ejemplo, un lagarto monitor en una remota isla en Papua Guinea, más de 10 especies de ranas en Perú y una musaraña en México. Entre el 2010 y 2013, un total de 441 espcies, incluyendo 258 plantas, 84 peces, 58 anfibios, 22 reptiles, 18 aves y un mamífero, se descubreron en el Amazonas de Brasil. En realidad, se estima que puede haber mas de 30 millones de especies en nuestro planeta, de las cuales solo 2 millones han sido descritas científicamente. Sobre la diversidad biológica y su situación actual trata el primer capítulo de un libro nuevo que publiqué con mis colegas Paul y Anne Ehrlich que se titula The Annihilation of Nature. El siguiente es un resumen del primer capitulo, titulado "El legado".

Portada libro 2

En cualquier otra parte de nuestro enorme, frío y poco comprendido universo, conteniendo más estrellas que los granos de arena que hay en nuestro planeta, podría haber vida. Pero la vida podría ser, hasta donde conocemos, exclusiva a la Tierra. El nuestro es un planeta fascinante. Tuvo sus inicios hace aproximadamente 4,6 mil millones de años, cuando se condensó en un muy complejo proceso cosmológico, de polvo interestelar y gas. Mil millones de años después, la vida microscópica estaba bien establecida en los océanos, habiéndose originado de eventos de los que aún conocemos poco.

Aunque las personas se han interesado en la vida antigua desde el tiempo de los filósofos griegos, no fue sino hasta mediados de siglo veinte que se desarrolló la tecnología para datar fósiles muy viejos de manera precisa. Previamente, la fecha más precisa para la vida primitiva en la Tierra estaba estimada hace mil millones de años. Hasta que un descubrimiento importante se hizo en 1983 en Warrawoona, al noroeste de Australia. Un perspicaz grupo de científicos encontró fósiles de distintos tipos de bacterias filamentosas de aproximadamente 3,5 mil millones de años en camas de estromatolitos. Los estromatolitos son estructuras antiguas formadas por la unión de granos de arena con microorganismos, principalmente cianobacterias (algas azul verdosas). La vida, ciertamente, se inició muchísimo tiempo atrás. La vida más temprana, sin embargo fue posible y significativamente anterior a 3,5 mil millones de años, como lo notaron los científicos, pues estas bacterias estaban en asociaciones pluricelulares y en camino a la multicelularidad, indicando que para ese entonces ya habían evolucionado significativamente más allá de sus ancestros unicelulares. Los estromatolitos aún pueden ser encontrados en aguas marinas profundas de costa en lugares como Baja California y el oeste de Australia.

El lémur ratón gigante del norte <em>Mirza zaza</em> fue descubierto en las selvas de noroeste de Madagascar y descrito en 2008 (Foto de David Haring, Copyright 2006, Duke Lemur Center.  Tomada de G. Ceballos y P.R. Ehrlich, 2009.  Discoveries of new mammal species and their implications for conservation and ecosystem services. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0812419106).La diversidad de la vida ha recorrido un largo camino desde aquellos pequeñísimos organismos ancestrales evolucionando a los millones de especies diferentes de plantas, animales, hongos y microorganismos. Hoy los bosques tropicales y arrecifes de coral son los reservorios más ricos de especies y la riqueza biológica de ambos es extraordinaria. Por ejemplo, una sola hectárea (2,47 acres) de bosque cerca de Iquitos en Perú alberga cerca de 150 especies de árboles y en 5 hectáreas (12 acres) de los bosques de Borneo habitan 1000 especies. En contraste en todo el norte de México, en Norteamérica, en una región que abarca casi 2 mil millones de hectáreas (5 mil millones de acres) hay menos de 1000 especies de árboles. Así, no es sorprendente que las ideas de Charles Darwin y Alfred Russel Wallace (quienes desarrollaron la teoría de la evolución por selección natural) se hayan inspirado en la vida que observaron en regiones tropicales.

Lo animales son menos conspicuos en los bosques tropicales que las plantas, y el ver cualquier animal grande involucra algo de suerte. Aun así, en términos de biodiversidad, la vida animal de invertebrados en los bosques tropicales es incluso más sorprendente que la de la vegetación. Los invertebrados son animales sin columna vertebral e incluyen a las medusas, calamares, pulpos y numerosas criaturas de los océanos. En la Tierra, el grupo más conocido de invertebrados son los insectos. La diversidad y abundancia de los insectos tropicales es legendaria: un solo árbol de la región del Amazonas puede hospedar a cientos de especies de escarabajos y más especies de hormigas que las que hay en todo Gran Bretaña. Recordamos una famosa cita atribuida al brillante científico J.B.S. Haldane cuando un teólogo le preguntó lo que "le había revelado su estudio de la biología acerca de la mente del creador". Él contestó que "el creador debió de tener una excesiva afición por los escarabajos". Los insectos, como nos refiere la cita de Haldane, son uno de los más diversos grupos de animales, con más de un millón de especies conocidas y miles más descritas por los científicos cada año.

Por sorprendente que nos parezca, estamos lejos de tener incluso una estimación del número total de especies de plantas, animales y microrganismos que habitan el planeta, a pesar de que han sido descritas cerca de 1,8 millones de especies hasta ahora. Los estimados recientes del número total de especies en la Tierra alcanzan rangos entre unos pocos millones hasta más de cien millones. Y hace pocos años algunos investigadores han estimado el número de especies en mil millones. Mucho, por supuesto, depende de la definición de especie y de cómo los microorganismos (incluyendo a los virus) son evaluados, lo cual es aún tema de larga discusión entre científicos.

El raton de Petters <em>Macrotarsomys petteri</em> fue descubierto en el bosque de Mikea en el suroeste de Madagascar y descrito en el 2005 (Foto de S. M. Goodman y V. Saorimalala, Copyright 2005, Biological Society of Washington. Tomada de G. Ceballos y P.R. Ehrlich, 2009.  Discoveries of new mammal species and their implications for conservation and ecosystem services. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0812419106).Independientemente de la definición de especie y del número exacto de ellas, la diversidad de organismos vivientes es verdaderamente asombrosa. Al contrario de lo que la mayoría de las personas creen, los descubrimientos de nuevas especies aún son comunes, especialmente de plantas, invertebrados y microorganismos. En un muestreo elaborado por el Instituto Internacional para la Exploración de Especies en la Universidad de Arizona, se dio a conocer que 18.516 especies fueron descubiertas en el 2007, un promedio de 50 descubrimientos cada día y equivalente al aproximado del 1 % de las especies previamente descritas. De manera similar, los resultados del primer censo para la vida marina fue anunciado en 2010, una década después de que fue lanzado. Los científicos involucrados describieron más de 1200 especies marinas, con 5000 posibles especies más aún en proceso de ser descritas.

Otro esfuerzo que tuvo una duración de una década en el río Mekong dio a conocer más de 1000 especies nuevas de animales y plantas. De 1999 al 2009, los científicos que trabajan en el Proyecto Amazonas Vivo descubrió un tesoro de nuevas especies: 637 plantas, 257 peces, 216 anfibios, 55 reptiles, 16 aves, 39 mamíferos y miles de invertebrados como insectos, arañas y gusanos.

Sengi <em>Rhyncocyon udzunwensis</em> es la  una musaraña elefante más grande, y fue descubierta en la montanas Udzunwa de Tanzania y descrito en 2005 (Foto de F. Rovero, Copyright 2007, The Zoological Society of London. Tomada de G. Ceballos y P.R. Ehrlich, 2009.  Discoveries of new mammal species and their implications for conservation and ecosystem services. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0812419106).Miles de formas de vida han sido descubiertas también en lugares totalmente inusuales. Bacterias termófilas (que les gusta el calor) han sido encontradas en temperaturas por encima de los 140 ºC (284 ºF), muy por encima del punto de ebullición del agua. Estas viven en lugares como géiseres en el parque nacional Yellowstone en Estados Unidos y en ventanas hidrotermales en el fondo del océano Pacífico. El descubrimiento de estas bacterias desafió la visión de que los organismos no pueden sobrevivir a altas temperaturas porque sus proteínas se desnaturalizarían -perdiendo su forma y función- algo que frecuentemente ocurre a altas temperaturas. Descubrir el mecanismo fisiológico mediante el cual estas bacterias conservan intactas sus proteínas a altas temperaturas puede llevar a encontrar una manera de prevenir las muertes en humanos por altas fiebres. Otras bacterias singulares, microorganismos e invertebrados han sido descubiertos en lugares como las improductivas rocas de la Antártica, el piso oceánico a miles de metros por debajo de la superficie y a 1,3 kilómetros (0,8 millas) a la profundidad de minas, por mencionar algunos pocos lugares extraños donde se ha encontrado vida. Además, los océanos parecen estar repletos de virus.

 Patrones de distribución de 408 especies de mamíferos descritas entre 1993 y 2008. Se indica la riqueza de especies (Mapa A), especies con distribuciones muy pequeñas y especies descubiertas en sitios clasificados como Hotspots de biodiversidad (Figura tomada de G. Ceballos y P.R. Ehrlich, 2009.  Discoveries of new mammal species and their implications for conservation and ecosystem services. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0812419106).

 

 

En el siguiente post terminaré de compartir el capítulo de El Legado de mi libro The Annihilation of Nature.

Puedes conseguir el libro completo en AMAZON y tambien en IMAGEN NATURAL (en México).