Doce mitos de la Neurociencia. En torno a un libro de José María Delgado García

02/08/2018 0 comentarios
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Cada verano suelo releer uno de los libros más inteligentes que se han escrito sobre Neurociencia en los últimos años (fue publicado hace una década por editorial Letra Áurea, perteneciente a ediciones Alegoría). Es un libro de José María Delgado García, catedrático de Fisiología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y director de la División de Neurociencias de esa Universidad. Delgado es uno de los más brillantes neurocientíficos a nivel internacional. Su libro no es un libro técnico puesto que recoge una serie de artículos publicados en revistas generalistas, pero tampoco se puede decir que sea exactamente un libro de divulgación. Es un libro lúcido, crítico y en contra de la divulgación facilona.


Ya hay recensiones de este libro por lo que no tiene ningún sentido añadir una más. Lo que hemos hecho es seleccionar, por orden de aparición, aquellas afirmaciones del profesor Delgado que rompen con algunos de los tópicos más instalados en la opinión general sobre la Neurociencia y el funcionamiento del cerebro. Espero que lo disfrute la lectora o el lector que tenga interés por la materia y que se anime a conseguirlo para que lo acompañe en su merecido descanso veraniego.

Lenguajes-del-cerebro-Libro.png 

 (http://www.editorialalegoria.com/tienda/autores/jose-maria-delgado/lenguajes-del-cerebro/)  

1. "La excitación de una parte de una neurona (pongamos, de una dendrita) se propagaría a toda ella". NO. Como señala el propio autor, "hay actividad eléctrica relevante para el funcionamiento neuronal que no alcanza el umbral para producir un potencial de acción, la propia actividad local puede modificar la ultraestructura de una mínima parte de la neurona, etc." (p. 10). 

 

2. "Un mensaje que penetre por un grupo de neuronas, por ejemplo a través de un órgano receptor, terminaría por llegar a todas, a través de la red de contactos sinápticos". NO NECESARIAMENTE (p. 16).

 

3. La primera tarea del sistema motor ocular es mover los ojos. NO, "su primera tarea es que los ojos no se muevan" (p. 63).

 

4. La retina es un analizador rápido que se amolda a imágenes inestables. NO. Más bien, es un analizador que requiere su tiempo para construir la imagen (p. 63).

 

5. Estructuras, mecanismos y funciones están ligados de forma unívoca. Las mismas estructuras realizan las mismas funciones, apoyadas en los mismos mecanismos. A una función de un valor adaptativo similar se llega a partir de estructuras y mecanismos parecidos. NO TIENE POR QUÉ SER ASÍ (p. 88).

 

6. Todo se puede explicar en Neurociencia por las propiedades del nivel inferior. En el otro extremo, los constituyentes moleculares nada "saben" acerca de códigos y estrategias de supervivencia. SON DOS INTERPRETACIONES EXTREMAS (pp. 96-97).

 

7."La aproximación experimental reduccionista al estudio del comportamiento de los seres vivos, o de su alter egoel cerebro, nos deja a veces con la sensación absurda de que cuanto más preciso es el detalle que se descubre menos aceptable es utilizarlo como explicación de algo complejo". (p. 99).

 

8. "Es difícil entender que el contenido de un proceso depresivo sea rehecho por una molécula que habría de modificar la actividad parcial de un elevadísimo número no ya de neuronas, sino de circuitos neuronales. Piense en las diferencias entre un día soleado y un día de niebla en el aeropuerto de Barajas. El retraso es considerable, las incomodidades son innumerables, pero al final el conjunto de viajeros, con un cierto margen de error, alcanza su objetivo. La niebla y el sol modifican el ritmo del aeropuerto, pero no lo convierten en otro (...) Las moléculas forman parte del entramado y actúan en lugares muy relevantes, pero el conjunto de mecanismos y funciones cerebrales más la correspondiente coherencia en el entorno físico y social no es reproducible por la droga o el fármaco. Me apunto a pensar que la felicidad no es molecular" (pp. 124-125).

 

9. El cerebro sería un sistema muy complejo, para hacer las cosas de un modo también complejo. NO, "las hace de modo simple, repetido y estable, cuando menos por el tiempo que nos es dado vivir" (p. 139).

 

10. "Mirando en el cerebro del animal estamos tan fuera del mismo como contemplando su aspecto externo" (p. 142).

 

11. "Tenemos la presunción, al parecer, de que todo lo que se guarda ha de tener volumen, forma y continente (la moneda en la hucha, el disfraz en el arcón) por lo que se nos hace difícil concebir un sistema (complejo incluso como nuestro propio cerebro) capaz de aprender y recordar por su propia capacidad funcional, sin que por ello tenga que cambiar, siquiera sea en su ultraestructura" (p. 145).

 

12. "Otras sugerencias acerca de cómo funciona el tejido cerebral no dejan de ser aproximaciones literarias al problema, que asombran más que iluminan. Desde el sistema neumático de Descartes (sugerido por los autómatas de la época) al cerebro como procesador de información (tomado al pie de la letra de nuestro gran diseño, el ordenador fijo o portátil) queremos colgar a esta estructura toda la tecnología al uso, con regulares resultados de momento. Otras opciones como las del tipo: "el cerebro es más...plástico, flexible, inesperado, etc., de lo que pensamos", reproducen nuestros deseos prometéicos (de saberlo todo y, de camino, curarlo todo con gran rapidez, para pasar a lo siguiente) más que nuestros verdaderos conocimientos (...)" (pp. 150-151).

 

"GRANDE ES EL PELIGRO EN NUESTRA ÉPOCA DE QUE LA DIVULGACIÓN MAL ENTENDIDA SOLO CONTRIBUYA A AUMENTAR EL TAMAÑO DE LO QUE IGNORAMOS, SIN DARNOS PISTAS ÚTILES DE LO QUE NOS INTERESA SABER" (p.151).