En el cerebro. Se ha inferido de la comparación entre la anatomía de primates vivos y la de ese primate especial que es el hombre. No sólo se discrepa en lo macroscópico, en el tamaño; nuestro cerebro es mayor.  Sino que las investigaciones apuntan ya hacia rasgos más sutiles. En determinada región de la corteza prefrontal, área que contribuye al pensamiento abstracto, nuestras neuronas disponen de un espacio más extenso entre sí que en el cerebro de los primates. Ese mayor espacio interneuronal en el cerebro humano deja más sitio para las conexiones sinápticas.

 

Una de las características más fascinantes y distintivas del ser humano es el pensamiento complejo. Introducirnos en sus entresijos exige identificar y analizar sus correlatos neurobiológicos, desentrañar la cognición, el lenguaje sintáctico y la autoconciencia, reconstruir aspectos del pensar mediante la modelización, seguir el hilo de la ontogénesis en la parábola de la trayectoria del sujeto e hilvanar los momentos clave de la filogénesis en el curso de la evolución de nuestra especie. Pero antes debiéramos tener claro qué sea el pensamiento, es decir, partir de una definición incontrovertida. Pero no existe tal descripción unívoca. Para unos, el pensamiento subsume todos los procesos de la cognición; otros lo limitan a procesos basados en el lenguaje, circunscritos incluso a procesos de razonamiento formalizables. De manera provisional y con una voluntad integradora podríamos admitir que el pensamiento abarca  todas las operaciones ordenadas a asociar contenidos mentales y así generar nuevas perspectivas y nuevos enfoques. El contenido mental constituye un prerrequisito obvio para cualquier operación relacionada con el pensamiento.

 

Pese a los perfiles borrosos que rodean a los términos habituales en psicología de la mente, tiende a admitirse que la noción de “pensamiento” se extiende menos que la noción de “cognición” y es más amplia que la de “razonamiento”. En un diagrama lógico, el pensamiento sería subconjunto de los procesos de cognición; y los procesos de razonamiento, subconjunto de pensamiento. Además del razonamiento, la noción de pensamiento incluiría los procesos no explícitos, intuitivos y asociativos del contenido mental. Proponen algunos que de ese modo el pensamiento quedaría liberado de los celajes del lenguaje. Con otras palabras, algunos animales evidenciarían formas elementales de conocimiento. La emergencia de estructuras sintácticas más complejas condujo, sin embargo, a una expansión acelerada de las virtualidades del pensamiento. La sintaxis posibilita el abordaje de relaciones complejas y permite comprender las jerarquías conceptuales, así como entender las estructuras autorreferenciales. Las últimas pueden ponerse en estrecha relación con el desarrollo de un yo autobiográfico, de un yo sináptico.

José María Valderas
José María Valderas

Biólogo por la Universidad de Barcelona, donde se doctoró en filosofí­a, fundó la revista Mente y cerebro durante su etapa de director general de Prensa Cientí­fica, S.A. Ha recibido el premio "European Science Writers Award".

Sobre este blog

Cuando el filósofo aborda la naturaleza humana evoca las preguntas de Kant: ¿qué puedo saber? ¿qué debo hacer? ¿qué me cabe esperar? ¿qué es el hombre? Kant reduce las tres primeras cuestiones a la última. Aquí prestaremos particular atención a la identidad de la que tratan los neurocientíficos, basada en las sinapsis.

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