La Sociedad Max Planck de Munich ha firmado un convenio con el Instituto Weizmann de Ciencias, de Israel, para crear un centro conjunto para el estudio de la arqueología y la evolución con dos sedes, una en Rehoboth y la otra en Leipzig, sin que se requiera la erección de un edificio nuevo. La asociación sería una más de las habituales entre grupos punteros, si no fuera porque ocurre casi ochenta años después de una infame Gesetz zur Wiederherstellung des Berufsbeamtentums (Ley para la Restauración del Servicio Profesional de Carrera), que echaba a los judíos de las universidades, institutos de investigación y otras instituciones públicas. En Munich estaba el Instituto de Psiquiatría, brazo eficaz del partido nazi en la fundamentación de sus tesis raciales. Los científicos judíos, como Karl Neubürger,  se vieron en la calle. El propio Felix Plaut, figura respetada en la comunidad científica, quien logró financiación de la Fundación Rockefeller para el establecimiento del Instituto. Pese a los esfuerzos del propio Planck por mantener su valiosa aportación, Plaut “fue liberado de sus responsabilidades” en 1935. El Holocausto estaba a la vuelta de la esquina.

 

Firmaron el protocolo de la nueva institución, Peter Gruss, presidente del Max Planck, y Daniel Zajfman, presidente del Instituto Weizmann. No es irrelevante que Zajfman haya sido con anterioridad director del Instituto Max Planck de Física, de Heidelberg. El nuevo Max Planck Weizmann Center for Integrative Archaeology and Anthropology contará con un presupuesto de cinco millones de euros en los próximos cinco años. Lo que se ahorren en ladrillo irá destinado a jóvenes científicos, quienes aprovecharán la infraestructura y espacios del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig y del Centro de Arqueología del Instituto Weizmann. Tendrá un dirección bicéfala: Jean-Jacques Hublin en Leipzig y Steve Weiner en Rehovot.

 

Los investigadores se ocuparán de las etapas recorridas en el cambio cultural desde la aparición del hombre moderno, sin obviar la naturaleza de la coexistencia entre él y los Neardentales. Ni que decir tiene que se apoyarán en las nuevas técnicas de formación de imágenes. En arqueología, los avances registrados en los últimos cincuenta años han sido espectaculares, merced a la incorporación del carbono 14 para la datación absoluta, medios para conocer cambios climáticos, técnicas de reconstrucción de hábitats, determinación de perfiles de ADN fósil, reconstrucción de los procesos de fabricación de útiles, cerámica y demás. Oriente Próximo ofrece una riqueza de yacimientos única. Por su parte, El Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva cuenta con un plantel de investigadores de distintas ramas (de ciencias y letras) y varios departamentos, que van de la genética hasta la psicología comparada. Ordenados, más o menos declaradamente, a esclarecer los orígenes del hombre. Uno mismo para todos. Es como si la historia quisiera limpiar aquel borrón etnocéntrico que tanto daño causó a la ciencia y a la humanidad.

José María Valderas
José María Valderas

Biólogo por la Universidad de Barcelona, donde se doctoró en filosofí­a, fundó la revista Mente y cerebro durante su etapa de director general de Prensa Cientí­fica, S.A. Ha recibido el premio "European Science Writers Award".

Sobre este blog

Cuando el filósofo aborda la naturaleza humana evoca las preguntas de Kant: ¿qué puedo saber? ¿qué debo hacer? ¿qué me cabe esperar? ¿qué es el hombre? Kant reduce las tres primeras cuestiones a la última. Aquí prestaremos particular atención a la identidad de la que tratan los neurocientíficos, basada en las sinapsis.

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