“La música es el lenguaje del cerebro”. Convencido de ello se mostró Paul Verschure, doctor en psicología e investigador en el instituto ICREA de la Universidad Pompeu Fabra, durante su intervención en la conferencia Neurociencia y música celebrada en Barcelona este jueves 26 de abril dentro del ciclo El cerebro invade la ciudad.

Verschure enseñó ante un numeroso público, a penas cabía un alfiler, un vídeo de una peculiar formación musical: la Orquesta Cerebral Multimodal (Multimodal Brain Orchestra), banda que el científico ha creado con el equipo de investigación Sistemas Sintéticos Perceptivo, Emocionales y Cognitivos (SPECS) que dirige. ¿La peculiaridad de tal formación?

Sus componentes tocan música, no con los dedos, sino con la cabeza: unos sensores situados en el cráneo de los músicos leen sus sentimientos y generan, a través de una interfaz cerebro-ordenador, melodías orquestales.

 
Zatorre (izq.) y Verschure (dcha.), en un momento de la conferencia.

Sonido, movimiento y emoción

 

Por su parte, Robert Zatorre, catedrático de neurología y neurocirugía de la Universidad McGill y científico cofundador de BRAMS (Brain, Music and Sound), además de músico, afirmó: “La música  es un estímulo multisensorial”.

Según explicó, los sonidos musicales activan tanto las zonas auditivas, como emocionales y motoras del cerebro. Ello explica por qué empezamos a mover los pies cuando escuchamos una canción, por qué se nos pone el vello de punta si suena una melodía que nos da placer o nos emociona (se activan los núcleos caudado y accumbens, de forma similar a cuando algo nos produce placer, como el sexo el chocolate o el alcohol), o por qué chasqueamos los dedos cuando cantamos.

Con todo, lo curioso del caso es que no hace falta oír una canción para que ello suceda: las mismas regiones encefálicas se estimulan cuando imaginamos o tarareamos la música en nuestra cabeza.

Zatorre señaló, además, que los encéfalos de los músicos presentan un mayor espesor de la corteza; destacó también la estrecha relación que existe entre la emoción y la plasticidad cerebral: “La plasticidad aumenta cuando hay estímulos positivos”.

La música, claro está, es uno de ellos.


 

 

[Artículos de interés: “La melodía de las circunvoluciones”, por C. T. Ambrose, en Mente y cerebro nº 47]

 

 

 

Yvonne Buchholz
Yvonne Buchholz

Redactora de Mente y cerebro.

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"...y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende" — Pedro Calderón de la Barca ("La vida es sueño")

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