Astrocitos en cerebro de ratón. Cortesía de la autora del trabajo: Elena Galea

Además de médico, Rudolf Virchow fue un destacado político alemán que tomó parte en la revolución liberal de 1848, lo que le obligó a pasar varios años refugiado fuera de Berlín. Dos años antes, en 1846, había observado en los ventrículos cerebrales una población de células diferentes a las neuronas. Creyendo que eran parte del tejido conjuntivo sin una función relevante, las llamó glía, el término griego para pegamento, o nervenkitt (pegamento neuronal, en alemán). Él fue también quien acuñó el concepto de "patología celular", al reconocer que todos los tejidos se componen de células y que todas las enfermedades manifestarían cambios en ellas. Postuló, asimismo, que las enfermedades mentales lo son del sistema nervioso. Pero fue Santiago Ramón y Cajal quien años más tarde, en 1891, identificó esas células, las gliales, como parte integrante y, ahora sí, también relevante, del sistema nervioso.

Las células gliales son 5 a 10 veces más abundantes que las neuronas y, además de considerarse células de sostén, tienen una importante función trófica y metabólica, estando también muy implicadas en el desarrollo del sistema nervioso. Los astrocitos son las principales y más numerosas, contribuyendo de manera esencial al funcionamiento de las neuronas. Se entrelazan en ellas formando una especie de barrera que filtra la sangre que les llega (barrera hematoencefálica). Cuando el sistema nervioso sufre algún daño, como accidentes vasculares, enfermedades o infecciones, muchos astrocitos reaccionan con cambios morfológicos, moleculares y funcionales, liberando factores de crecimiento que sirven para reparar el daño y facilitar la restauración neuronal. Ddesgraciadamente, los astrocitos reactivos también pueden producir muerte neuronal más allá de la zona dañada afectando al tejido sano.

En ese contexto, la constatación de que todavía no disponemos de recursos terapéuticos suficientes para tratar las principales enfermedades neurológicas otorga una gran relevancia al trabajo desarrollado durante muchos años por un numeroso grupo de neurocientíficas y neurocientíficos de universidades de varios continentes y países, eliminando incertezas y controversias para establecer las características precisas de los astrocitos reactivos que pudieran ayudar a desarrollar terapias efectivas para tratar dichas enfermedades. La manipulación de esos astrocitos es, en opinión de los mencionados investigadores, un inexplorado nicho terapéutico de considerable valor.

El trabajo que lo pone de manifiesto ha sido publicado recientemente en Nature Neuroscience (2021 Mar;24(3):312-325) y lo encabezan la francesa Carole Escartin, del Laboratorio de enfermedades neurodegenerativas de la Universidad Paris-Saclay, y la española Elena Galea, de nuestro Instituto de Neurociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona. El profundo análisis que en él se realiza defiende, entre otros relevantes hallazgos, que las mutaciones genéticas pueden originar astrocitos enfermos que inicien o contribuyan a las patologías neuronales y que no hay un astrocito reactivo prototípico, pues pueden adoptar diferentes estados dependiendo del contexto en que se desenvuelven.

En lugar de clasificar a los astrocitos reactivos en buenos vs malos o neurotóxicos vs neuroprotectores, los 81 investigadores que firman el trabajo defienden un tipo de investigación que incluya la evaluación y el análisis estadístico del impacto sobre las patologías neurológicas de múltiples parámetros moleculares y funcionales de los astrocitos reactivos analizados en modelos relevantes. Ello podría conducir al descubrimiento de biomarcadores y dianas terapéuticas que, además de eliminar los efectos indeseables de esos mismos astrocitos, potencie su acción neuroprotectora y restaure o mejore sus funciones homeostáticas y defensivas frente al daño neurológico. Auscultando el laborioso, sistemático y riguroso análisis contenido en la publicación, cuesta creer que eso no sea posible en alguna medida.

Ignacio Morgado Bernal
Ignacio Morgado Bernal

Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre este blog

Este blog trata de cómo el cerebro crea y gobierna los procesos mentales que hacen posible el conocimiento y la inteligencia en animales y humanos. Quién soy, qué es la consciencia, cómo percibimos el mundo, por qué olvidamos, emoción versus razón, autoconsciencia en animales, son ejemplos de los temas que trataremos en el mismo.

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