Vías dopaminérgicas en el cerebro. [Wikimedia Commons]

Pocas veces, si alguna, un neurotransmisor se relaciona exclusivamente con una única función cerebral. La dopamina, por ejemplo, está involucrada en el movimiento (su carencia puede producir Párkinson), en el aprendizaje y la memoria (los facilita) y en la motivación (aumenta el valor incentivo de los refuerzos). Se sintetiza en neuronas del área tegmental ventral y la sustancia negra pars compacta del mesencéfalo, cuyos largos axones proyectan a zonas cerebrales como el núcleo accumbens y el estriado dorsal (sistema meso-límbico dopaminérgico) y también a la corteza prefrontal. Una vez que alcanzan esas regiones, las terminales dopaminérgicas se ramifican para liberar extensivamente el neurotransmisor.

Los refuerzos, como la comida misma, o las señales que indican su presencia, como la visión de la mesa puesta, y los acontecimientos imprevistos, como la aparición de un viejo amigo, que el neurocientífico Wólfram Schultz categorizó como "error de predicción", aumentan la actividad de las neuronas dopaminérgicas y la consecuente liberación de dopamina en dichos lugares del cerebro. En los experimentos realizados para comprobarlo se ha observado que en cada situación de entrenamiento la cantidad de dopamina liberada, además de facilitar el aprendizaje y la memoria, es un indicador del valor incentivo que parece tener para las ratas la recompensa esperada y del consecuente esfuerzo que están dispuestas a hacer para conseguirla. A los humanos nos puede pasar lo mismo cuando nos sorprenden o cuando percibimos señales que indican que lo que nos gusta o conviene está a nuestro alcance. A más dopamina liberada, mayor incentivo y mayor motivación para alcanzar el refuerzo.

Pero la sorpresa llegó cuando investigadores de varias universidades norteamericanas publicaron los resultados de un interesante experimento (Nature, 2019 June; 570 (7759): 65-70) que puso de manifiesto que, si bien las neuronas dopaminérgicas aumentan su tasa de descargas, es decir, su actividad, para liberar dopamina en el núcleo accumbens cuando la rata percibe una señal de refuerzo (la luz que inicia el evento), sorprendentemente, ese aumento en las descargas de las neuronas dopaminérgicas no se produce durante la ejecución de la conducta motivada (cuando el animal, para recibir comida, introduce su nariz en una ventana señalizada con un sonido) a pesar de que la dopamina sí se libera durante la misma en el núcleo accumbens, tal como se observó mediante técnicas de microdiálisis.

¿Cómo se libera entonces la dopamina en el accumbens durante la ejecución de la conducta motivada? Es decir, ¿Cómo se activan las vesículas de las terminaciones sinápticas dopaminérgicas para que tenga lugar la liberación del neurotransmisor que motiva e induce la conducta para conseguir el refuerzo? En definitiva ¿Quién, en última instancia, motiva la motivación? Esa es la incógnita que dicho experimento ha puesto de manifiesto, incrementada además por el hecho de que, aunque no hay actividad neuronal dopaminérgica, la cantidad de dopamina que los investigadores midieron durante la conducta motivada sí fue proporcional a la intensidad del refuerzo (cantidad de comida) que las ratas recibían.

La respuesta que por el momento aventuran quienes lo han investigado, aunque es hipotética, es de lógica, pues consiste en sugerir que cuando la dopamina alcanza sus lugares de destino, su liberación podría ser regulada localmente por otros neurotransmisores o moléculas del entorno. Falta también por explorar la liberación de dopamina durante la conducta motivada en la corteza prefrontal, muy implicada como sabemos en establecer el valor incentivo de los refuerzos. Por ahora, lo que parece constatarse es que la proyección de la señal dopaminérgica a diversos lugares cerebrales produce aprendizaje, mientras que su control local promueve motivación.

Ignacio Morgado Bernal
Ignacio Morgado Bernal

Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre este blog

Este blog trata de cómo el cerebro crea y gobierna los procesos mentales que hacen posible el conocimiento y la inteligencia en animales y humanos. Quién soy, qué es la consciencia, cómo percibimos el mundo, por qué olvidamos, emoción versus razón, autoconsciencia en animales, son ejemplos de los temas que trataremos en el mismo.

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