[Ignacio Morgado]

Quizá sí, como podemos esperar de los prometedores resultados de experimentos con ratas de laboratorio que muestran que ese tipo de estimulación promueve el incremento en el cerebro de moléculas directa o indirectamente implicadas en la formación de la memoria. En uno de los más recientes, un grupo de investigadoras, biólogas y psicobiólogas de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Girona, ha puesto de manifiesto incrementos significativos de varias moléculas de microARNs y de la proteína sirtuina 1 (SIRT1) en el hipocampo de las ratas tras recibir un tratamiento de autoestimulación eléctrica intracraneal, un tipo de estimulación cerebral profunda que las propias ratas se autoadministran presionando una palanca, pues es placentera.

Los microARNs son una extensa familia de pequeñas moléculas de ARN, de entre 21 y 23 nucleótidos, que, aunque no codifican proteínas, regulan la expresión de genes implicados en procesos de proliferación, diferenciación y muerte celular. Generalmente funcionan silenciado a genes diferentes a los que ya han sido transcritos, pero también pueden activar la expresión de otros genes. Los microARNs son, de ese modo, una especie de genes epigenéticos endógenos, es decir, reguladores endógenos de la expresión génica. Uno de ellos, el miR-132, es uno de los más estudiados como promotor de la memoria, siendo también uno de los que aumentaron su expresión en el hipocampo de las ratas tras recibir el tratamiento de autoestimulación. La función de la proteína SIRT1, cuyo nivel también aumenta en el hipocampo de las ratas tras la autoestimulación, es menos conocida, pero se cree que podría actuar también como un regulador de la expresión de ciertos genes y contribuir, entre otras múltiples funciones, a un incremento de la longevidad celular.

Lo más interesante es que ambas moléculas, el miR-132 y la SIRT1, se hallan disminuidas tanto en el cerebro como en la sangre de los enfermos de Alzheimer, lo que podría contribuir a las pérdidas de memoria que integran el síndrome de la enfermedad. Cabe entonces la lógica suposición de que la estimulación eléctrica cerebral profunda, contribuyendo a recuperar los niveles de esas moléculas actuase como un paliativo capaz de enlentecer las pérdidas de memoria de los enfermos. De hecho, el mismo equipo colectivo de investigación mencionado hace ya años que viene demostrando la capacidad del tratamiento de autoestimulación para mejorar el aprendizaje y la capacidad de memoria tanto en ratas normales como en ratas envejecidas o con daño cerebral.

Para saber más:


Irene Puig-Parnau, Soleil Garcia-Brito, Nastaran Faghihi, Carme Gubern, Laura Aldavert-Vera, Pilar Segura-Torres, Gemma Huguet i Elisabet Kádár (2020) Intracranial Self-Stimulation Modulates Levels of SIRT1 Protein and Neural Plasticity-Related microRNAs. Mol Neurobiol. 2020 Mar 26. doi: 10.1007/s12035-020-01901-w

Ignacio Morgado Bernal
Ignacio Morgado Bernal

Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre este blog

Este blog trata de cómo el cerebro crea y gobierna los procesos mentales que hacen posible el conocimiento y la inteligencia en animales y humanos. Quién soy, qué es la consciencia, cómo percibimos el mundo, por qué olvidamos, emoción versus razón, autoconsciencia en animales, son ejemplos de los temas que trataremos en el mismo.

Ver todos los artículos