Neurona en cultivo del hipocampo de rata. [Wikimedia Commons] https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cultured_Rat_Hippocampal_Neuron_(24327909026).jpg

En el condicionamiento clásico con ratas un estímulo neutro como un sonido precede a un estímulo incondicionado como una breve y ligera descarga eléctrica en sus patas. La repetición de esa asociación temporal convierte al sonido en un estímulo condicionado capaz de evocar por sí solo miedo (inmovilización) en la rata. En humanos ocurre algo similar cuando, por ejemplo, el ascensor en el que vamos hace un ruido raro y a continuación se mueve bruscamente y se para. Algunas personas a las que les ocurre algo así generan fobia a los ascensores, una memoria de miedo que les impide volver a utilizarlos. El lugar donde ocurre el trauma puede tener una especial capacidad para evocarlo, por lo que los psicólogos clínicos exponen, real o imaginativamente, a los afectados a ese lugar, un tipo de terapia de extinción que ahora sabemos que, aunque no borra la memoria traumática, forma una nueva de alivio que se impone a ella. Pero no siempre funciona y las recaídas son frecuentes.

En el condicionamiento clásico tradicional el estímulo condicionado queda prioritariamente asociado al incondicionado, es decir, el sonido a la poderosa descarga que le sigue, y esa asociación, al imponerse, resta fuerza al lugar del condicionamiento como estímulo para evocar la respuesta condicionada de miedo y poder eliminarla por extinción. Así, cuando una rata es condicionada de ese modo tradicional, si se expone después al lugar donde recibió la descarga eléctrica, su miedo apenas se extingue. Es por eso que, para tratar de potenciar el efecto del contexto en la evocación de la respuesta condicionada de miedo, un equipo de investigadores de la universidad de Texas ha llevado a cabo una serie de ingeniosos experimentos (https://doi.org/10.1038/s41593-021-00825-5) en los que el primero y básico ha consistido en invertir el paradigma de condicionamiento, administrando primero la descarga eléctrica en la pata de la rata y presentando el sonido inmediatamente después. Esa inversión de estímulos tiene la ventaja de que tras ella el sonido queda prioritariamente asociado al lugar en el que le es presentado, pero, también, indirectamente, a la descarga que anteriormente recibió en ese mismo lugar. El contexto adquiere así una mayor potencia para evocar la respuesta de miedo.

Condicionando a la rata de ese modo inverso, los investigadores han descubierto que en su hipocampo se forma una memoria de miedo al lugar que puede ser atenuada o incluso impedida por el procedimiento de reconsolidación, que consiste en exponer de nuevo la rata a ese lugar para evocar la memoria de miedo y administrarle entonces en el hipocampo rapamicina, un agente químico que inhibe la síntesis de proteínas e impide, por tanto, la reconsolidación, la formación de una nueva memoria. La relevancia del condicionamiento inverso para conseguir atenuar la memoria de miedo quedó muy clara cuando los investigadores comprobaron que la rapamicina no fue igualmente efectiva para atenuar la memoria de miedo cuando fue reactivada de modo directo, presentando primero el sonido y después la descarga.

Y fue todavía más evidente cuando, usando una técnica de marcado viral y proteína fluorescente (mCherry) de las neuronas, comprobaron que solo el condicionamiento indirecto, pero no el directo, reclutaba neuronas en la circunvolución dentada del hipocampo. Como era de esperar, esas mismas neuronas eran activadas posteriormente con la única presentación del sonido a la rata, lo que demostraba su adquirida capacidad para activar el hipocampo e, indirectamente, su relación con la descarga y el miedo. Los investigadores fueron aún más lejos cuando marcaron también las mismas neuronas hipocampales con una molécula receptora capaz de activarse por una droga especialmente diseñada para ella (la técnica DREADD designer receptor exclusively activated by designer drugs) y lograron producir condicionamiento de miedo utilizando esa droga como estímulo incondicionado.

El sofisticado conjunto de sucesivos experimentos concatenados de estos investigadores viene a demostrar que muchas memorias de miedo, como las que subyacen a las fobias y el estrés postraumático, podrían tener en las neuronas del hipocampo una sede contextual cuya dependencia de fenómenos moleculares como la síntesis de proteínas las hace vulnerables y por ello susceptibles de atenuarse o incluso de eliminarse cuando son reactivadas y en proceso de reconsolidación. Incluso memorias traumáticas muy antiguas podrían ser eliminadas cuando su dependencia es hipocampal y son convenientemente reactivadas.

Para saber más: Morgado, I (2014) Aprender, recordar y olvidar: claves cerebrales de la memoria y la educación. Barcelona: Ariel

Ignacio Morgado Bernal
Ignacio Morgado Bernal

Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre este blog

Este blog trata de cómo el cerebro crea y gobierna los procesos mentales que hacen posible el conocimiento y la inteligencia en animales y humanos. Quién soy, qué es la consciencia, cómo percibimos el mundo, por qué olvidamos, emoción versus razón, autoconsciencia en animales, son ejemplos de los temas que trataremos en el mismo.

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