¿Se han descubierto las verdaderas causas de la depresión?

06/02/2018 10 comentarios
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Un libro reciente (Lost Connections: Uncovering the Real Causes of Depression – and the Unexpected Solutions) asegura que su autor ha descubierto –a su juicio- la única causa verdadera de la depresión y su tratamiento. Veamos si es cierto.

Ayer un amigo colgó en Facebook una noticia que enseguida encendió una alarma interna en mi cabeza. El artículo, aparecido esta semana en los blogs de la web española de The Huffington Post, era un extracto de un libro publicado en enero de este año por el periodista británico Johann Hari. El texto contenía tal cantidad de afirmaciones sorprendentes sobre las causas y el tratamiento de la depresión, que enseguida me puse a comprobar si había en internet alguna otra información respecto a la publicación de ese libro. Y encontré unas cuantas críticas de gran importancia, aunque todas en inglés (el idioma originario del autor de ese libro).

Siendo directos, Hari comete demasiadas imprecisiones como para que su libro merezca credibilidad alguna. En su día, Hari fue acusado de plagio, razón por la que fue despedido del periódico para el que trabajaba en el Reino Unido. De partida, no es que el autor tenga las mejores credenciales para hacer afirmaciones de tanto calado sobre un tema tan delicado como es la salud mental.

De todos modos, no es ninguna afrenta personal. Para ser justos, hay algo en lo que Hari sí acierta. Es indudable que pasar por una depresión –como Hari afirma haber vivido- es una experiencia muy dolorosa que millones de personas padecen. Por eso mismo, tenemos que desentrañar cuáles son las causas y tratar de encontrar soluciones. ¿Cómo? Investigando.

Desgraciadamente, todavía no disponemos de una solución que funcione en todos los casos. Pero este hecho, al contrario de lo que él sostiene, no es algo que los médicos y científicos escondan. En absoluto: es algo bien conocido por todos los profesionales que trabajan con la depresión, los cuales son conscientes de que todavía hay mucho por conocer y hacer. Esto no indica otra cosa sino que el asunto es complejo y tiene numerosos detalles que son difíciles de examinar e investigar. Por eso mismo, es muy sorprendente que una afirmación de ese calibre –"se ha encontrado la verdadera causa de la depresión"-, no aparezca publicada en una revista científica.

Por el momento, Hari no es autor de ninguna investigación sobre este tema. Sorprende por tanto que se atribuya la novedad de un hallazgo que no ha descubierto él mismo y que de hecho no es ni siquiera novedoso.

Hari insiste en que los médicos sostienen una única hipótesis: que la depresión está causada por un fallo del cerebro debido a un desequilibrio químico (en el neurotransmisor serotonina), para a continuación recalcar haber descubierto que la depresión tiene 7 causas relacionadas con el modo de vida. Puede sonar razonable, pero ¿acierta?

Aún queda mucho por comprender sobre los mecanismos neurales de la depresión, pero eso no significa que no tengamos algunas pistas sólidas. Y no son como Hari describe. Hoy en día, ningún científico ni médico sostiene que la alteración de los niveles de serotonina sea la única posible explicación de la depresión. De hecho, se manejan otras hipótesis neurológicas que están ganando peso, como la de una alteración en el funcionamiento de la corteza prefrontal (implicada en el control cognitivo, la toma de decisiones y muchas otras funciones). Algunos estudios muestran que la estimulación cerebral profunda en esta región puede aliviar la depresión en gran medida, en aquellos casos en que otros tratamientos más sencillos no han funcionado. Ciertamente, aún son hallazgos preliminares que hay que asegurar, pero son prometedores.

Segundo, desde hace décadas se sabe que las experiencias vitales, especialmente los eventos traumáticos en los que insiste Hari, tienen un papel importante en el origen de la depresión. Es lo que se llama el modelo biopsicosocial, una visión multifactorial sobre la salud mental, planteado ya en los años setenta (mucho antes de que Hari hablara de ello), como menciona el neurocientífico Dean Burnett en una contundente respuesta titulada: "¿está equivocado todo lo que Johann Hari sabe sobre la depresión?".

El modelo biopsicosocial es el que prevalece en el sistema actual, y por ello, el tratamiento actual de la depresión incluye acciones para todos los factores implicados. No es cierto, otra aseveración de Hari, que solo se utilicen fármacos. Existe una variedad de intervenciones de psicoterapia y apoyo social, además de los fármacos. Todos ellos son complementarios, generalmente, aunque no siempre sean todos necesarios. Hay matices porque no todos los casos son iguales.

Es posible que en algunos casos se use en exceso el abordaje farmacológico, especialmente en las formas más moderadas de depresión en las que otro tipo de tratamiento puede ser suficiente. Pero es importante abordar este asunto desde la raíz y preguntarse si los sistemas de salud disponen del tiempo y recursos suficientes, y a qué se debe esa escasez (algo que no tiene nada que ver con la supuesta explicación de Hari). Tampoco hay que olvidar que en las formas de depresión más severas es urgente controlar el factor bioquímico para evitar que la situación empeore. Hay que insistir en que no todas las depresiones son iguales ni tienen la misma solución ni las mismas causas, una variedad que Hari parece ignorar completamente.

El problema no son solo las imprecisiones inocentes, sino que se aseguren soluciones que pueden ser contraproducentes cuando no peligrosas. La idea, que Hari defiende, de que el paciente tiene responsabilidad sobre las causas de la depresión es demasiado peregrina. Sobre todo cuando algunas causas están relacionadas con eventos traumáticos como abusos o accidentes.

Por supuesto, los médicos saben que generalmente toda enfermedad se supera mejor si el paciente está motivado para abordarla. Pero la depresión se caracteriza precisamente por una dificultad para controlar el propio estado de ánimo. Poner el foco exclusivamente en el paciente puede ser muy peligroso.

La lista de críticas es demasiado extensa como para comentarla entera y, en todo caso, no se trata de un problema con este autor en particular. Desgraciadamente, no es un hecho aislado. Recurrentemente encontramos en internet alguna nueva supuesta cura milagrosa o explicación definitiva para la depresión u otras condiciones. El estigma de la depresión, el tabú de siquiera mencionarla, aísla a unas personas que, como todos, necesitan explicaciones sobre lo que están viviendo. Lo lamentable es que haya quien vea una oportunidad de negocio en el vacío de información que produce ese aislamiento. Pero la información ha de ser veraz para que sea útil.

Quizá rompiendo el estigma contribuiríamos a que la depresión fuera más llevadera. Recordando que la depresión es una respuesta mucho más frecuente de lo que la gente piensa. Que hay motivos para la esperanza, porque hay tratamientos que en bastantes casos son efectivos. Que hay científicos y médicos que se esfuerzan incansablemente por encontrar las causas y las soluciones, sobre todo para esos casos -todavía demasiado numerosos- en los que los tratamientos actuales no funcionan. Y también, por qué no, recordando que es una parte más del ser humano.