Cada año miles de personas establecen sus (buenos) propósitos para el año. En muchas ocasiones los compartimos: dejar de fumar, hacer más ejercicio, comer más sano, dedicar tiempo para nuestra familia y para nosotros mismos, aprender (de una vez por todas) inglés, etc. Pero todos sabemos también que, casi como cada año, la mayoría de buenos propósitos se quedan en eso...en propósitos.

¿Porqué es tan difícil mantenerlos? ¿Es por culpa nuestra? ¿Hacemos algo mal? Pues bien, no los mantenemos porque en muchas ocasiones están condenados al fracaso desde el momento en el que nos los planteamos.

El profesor BJ. Fogg director del Laboratorio de Diseño del Comportamiento de la Universidad de Stanford en la que es profesor de Psicología apunta algunas causas y, lo que es más importante, ofrece soluciones muy fáciles de poner en práctica y que recoge en su último libro Tiny Habits que desde el 1 de enero se puede encontrar en las librerías.

Para empezar el profesor Fogg nos dice que nos quitemos presión, que fracasar en el cambio de hábitos no es culpa nuestra, y que la culpa no tiene razón de ser en todo lo relativo al cambio de hábitos. Él considera que pese a que popularmente hablamos de "fuerza de voluntad" (a veces con connotaciones casi épicas) confiamos demasiado en una fuerza de voluntad que a veces carece de fuerza y otras de voluntad.

¿La solución cuando algo es demasiado difícil? Pues está clara: o aumentamos nuestra fuerza de voluntad (no es la mejor opción y como digo suele fallar) o, mejor aún, hacemos que aquello que queremos hacer sea MUY (así en mayúsculas) fácil de hacer y que nos implique muy poco esfuerzo. Tan poco esfuerzo nos debe requerir que empecemos a sentir que sí que somos capaces de hacerlo, que empezamos a tener éxito en pequeños pasos (él los llama "baby steps") desde el primer día.

Tradicionalmente es fácil caer en el error de obligarnos a nosotros mismos a hacer cosas que no queremos hacer. Quizás no queremos andar treinta minutos como nos dice el médico, quizás no queramos cepillarnos los dientes tres veces al día (por sano e higiénico que sea) ni comer cinco piezas de fruta al día. Simplemente no queremos, y por tanto la mayor parte de las veces tampoco lo hacemos. El profesor Fogg nos diría..."Ok no quieres andar 30 minutos pese a saber que es bueno para tí....¿querrías andar solo 30 segundos? Después de casi no creérnoslo podríamos decir..."OK con 30 segundos me atrevo"....

Pero ¿cuando caminar esos 30 segundos?. Aquí el profesor Fogg comenta en su libro Tiny Habits que tenemos que buscar un momento, una señal en el día y "sembrar" nuestro hábito de andar 30 segundos...Él propone utilizar con nosotros mismos la fórmula: "Después de......entonces haré....."...

En nuestro caso podría ser...después de dejar el coche en el parking del trabajo andaré 30 segundos. ¿Una locura? ¡Lo parece pero no lo es porque sencillamente funciona!. Pero no lo hará sin el ingrediente principal que nos regala en su libro BJ Fogg: la celebración.

Es decir...después de caminar treinta segundos tras dejar el coche en el parking del trabajo el profesor Fogg nos pide que "lo celebremos" ¿Cómo? Pues muy fácil, con una frase de autoafirmación, con un gesto de triunfo, pensando "¡Conseguido!" Lo que sea, pero celebrándolo!!!

Así tenemos que el hecho de ir haciendo esos treinta segundos diarios, celebrándolos, y dándonos cuenta de que sí que podemos cambiar (muchas personas acaban pensando que ellas no pueden) más esa pequeña celebración que va directa a nuestras vías cerebrales hará que por un principio de escala poquito a poco vayamos sintiendo que necesitamos hacer algo más, quizás andar ya tres minutos, diez, o lo que se quiera ¿La única condición? Andar esos primeros treinta segundos, justo después de hacer algo que hagamos rutinariamente y celebrarlo. No caigamos en el error de despreciar el poder de lo simple. Todos sabemos que la mayoría de las veces las cosas son mucho más fáciles y simples de lo que nos parecen (¡sobre todo cuando las hacemos fáciles nosotros!)

Sí, el profesor Fogg plantea un abordaje radicalmente innovador en su libro Tiny Habits, aparentemente sencillo pero que según los datos que maneja en su laboratorio de diseño del comportamiento de la Universidad de Stanford con más de 65.000 personas en los que se pueden adquirir no solo varios hábitos sino una receta sencilla y clara sobre como mantenerlos en el futuro.

Desde mi punto de vista la aportación que hace el profesor Fogg es una de las aproximaciones más simples, pero a la vez elegantes y fáciles de implementar y que quizás, y así lo espero, de generalizarse puedan conseguir superar uno de los principales problemas a los que se enfrentan tanto los ciudadanos en su vida particular como las organizaciones de Salud Pública y que no es otro que conseguir "el cambio"...mira que si después de todo no fuera tan difícil...

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Manuel Armayones Ruiz @armayones
Manuel Armayones Ruiz @armayones

Doctor en Psicología. Investigador en el eHealth Center de la UOC en el que dirige el eHealth Center Behavior Design Lab como experto en Diseño del Comportamiento. Profesor Agregado de Psicología en la misma Universidad. Investigador del Grupo PSiNET (Psicología, Salud e Internet). Realizó su postdoctorado en el Center for Global eHealth Innovation de la Toronto University y últimamente formado con BJ.Fogg (Stanford University) en su Boot Camp de "Behavior Design". Considerado en 2018 uno de los 50 líderes europeos en eHealth y en 2019 "Best Influencer" en Salud por la edición española de la revista FORBES.

Sobre este blog

Pensar que la eHealth va de tecnologías y salud es dejar fuera al actor principal: la persona. Por muchos avances tecnológicos que llevemos a cabo en el ámbito de la salud siempre habrá una serie de variables psicológicas, pero también sociales, que determinen porqué decidimos utilizar una App o no, porque nos adherimos a un tratamiento o no, porque cambiamos hábitos o no. Desde la psicología se viene trabajando intensamente en ámbitos como el diseño del comportamiento, la  persuasión tecnológica, la teoría de hábitos, las teorías del cambio de comportamiento (behavior change) y hermanados con disciplinas como la economía y el márketing se trabaja en otros como la economía conductual o el marketing social, que son básicos en ámbitos como la promoción de la salud. En este blog ofrecemos ideas, que no certezas, sobre el triángulo persona/tecnología/salud.

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