[Flickr/NIH]

<em>Comparación epidemiológica (*datos preliminares). Tabla modificada de BioRender. </em>

El coronavirus no es como el virus de la gripe, o como cualquiera de los otros virus relacionados con enfermedades respiratorias. No podemos tratar el coronavirus exactamente de la misma manera que lo hacemos con la gripe.

Los datos con los que contamos hasta el momento nos pronostican que la COVID-19 puede ser peor que la gripe en muchos aspectos. Esperamos que el coronavirus no sea tan malo, pero debemos asumir que lo será hasta que sepamos lo contrario.

Progresión del coronavirus, contagios y grupos de riesgo

Tanto el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) o la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) se propaga de la misma manera que el virus de la influenza o gripe, a través de gotas de líquido de la nariz y de la boca de una persona infectada. Los grupos de personas más vulnerables a los efectos del coronavirus (o a la gripe), o los grupos de riesgo, son sin duda las personas mayores, especialmente el sector de la población que supera los 60 años y que tiene problemas de salud asociados. La susceptibilidad que puede agravar la enfermedad de los infectados radica en sistema inmune debilitado, problemas cardíacos, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, o cáncer. Tal y como se acaba de mostrar en un estudio publicado en la revista The Lancet hace dos días, el 30 por ciento de los pacientes hospitalizados con coronavirus eran hipertensos, el 19 por ciento que eran diabeticos y el 8 por cien padecían algún tipo de enfermedades coronarias. Las personas mayores tenían más probabilidades de morir, al igual que las que mostraban signos de sepsis o problemas de coagulación sanguínea.

El coronavirus causa una enfermedad más grave que la gripe estacional. Los síntomas de la COVID-19 pueden variar desde asintomáticos a neumonía severa y muerte. 

Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en más de 50 mil casos confirmados de infectados por la COVID-19 en China, los síntomas típicos de la enfermedad del coronavirus fueron: fiebre (87.9 %), tos seca (67.7 %), fatiga (38.1 %), producción de esputo (33.4 %), dificultad para respirar (18,6 %), dolor de garganta (13,9 %), dolor de cabeza (13,6 %), mialgia o artralgia (14,8 %), escalofríos (11,4 %), náuseas o vómitos (5.0 %), congestión nasal (4.8 %), diarrea (3.7 %) y hemoptisis (0.9 %), y congestión conjuntival (0.8 %). 

Aunque el 80 por ciento de los infectados por coronavirus generalmente desarrollan síntomas leves y se recuperan.

COVID-19 se transmite de manera bastante eficiente. Los infectados que no padecen síntomas fueron raros, aunque no parece que fueron un foco importante en la transmisión. Tanto con la gripe como con el coronavirus, las personas infectadas pueden contagiar a otras, aunque no presenten síntomas o sean muy leves. La métrica estándar para la infección es lo que se llama el número de reproducción, o R0. En la tabla mostrada en este artículo se observa que el R0 es del 2 al 2.7, es decir, que cada persona con el coronavirus parece infectar a dos o tres personas de media, en comparación con la gripe que es 1.3. Por lo tanto, el coronavirus es el doble contagioso que la gripe. Si el número R0 cae por debajo de uno, la enfermedad desaparecerá. Si se eleva mucho por encima de uno, la enfermedad puede propagarse rápidamente.

No tenemos inmunidad contra la COVID-19, lo que significa que más personas son susceptibles a la infección y las consecuencias se agravarán. Las buenas noticias son que los niños que se contagian con el coronavirus parece que no les afecta con gravedad, o los síntomas son leves o nulos. Al contrario que ocurre con la gripe. No obstante, esto no les libra de ser transmisores de la enfermedad. Investigadores de la Universidad de Texas (EEUU) han demostrado que la transmisión puede ser silenciosa, es decir, se puede transmitir por alguien que esta infectado, pero no presentar síntomas, más de 1 de cada 10 infecciones eran de personas que tenían el virus pero que aún no se sentían enfermas. Estos números son muy peligrosos, y esto se puede evitar, la sociedad necesita ser más responsable ahora que nunca para proteger a los grupos más vulnerables.

Patrón de progresión de la COVID-19 (OMS).

Hospitalizaciones y mortalidad

El coronavirus resulta mortal en el 3.4 por ciento de los casos confirmados, frente al 0.05 a 0.1 por ciento de la gripe. Aunque estos valores representan la media, y los datos varían dependiendo del grupo de edad. La mayoría de los fallecidos fueron personas mayores, con un 14.8 por ciento mayores de 80 años, un 8 por ciento entre 70 y 79 años, y el 3.6 por ciento entre 60 y 69 años, tal y como aparece publicado en el informe de la OMS basado en los datos de 56 mil infectados en China.

ACTUALIZACION DE DATOS (18 de marzo Marzo, 2020): Un estudio publicado en la revista Nature Medicine, calculó que las personas con síntomas de coronavirus en Wuhan, China, tenían un 1,4 por ciento de probabilidades de morir, en comparación con las estimaciones anteriores del 3,4 por ciento. El nuevo estudio calculó estimaciones basadas en casos en Wuhan al 29 de febrero, cuando había habido 48,557 pacientes confirmados y 2,169 muertes.

Esta es una diferencia significativamente mayor, la COVID-19 en China ha sido 14 veces más mortal que la gripe. Esto sin duda está asociado a la falta de antivirales y vacunas contra el nuevo coronavirus, o a la falta de un tratamiento que demuestre ser consistentemente efectivo.

A pesar de que algunos tratamientos antivíricos, como por ejemplo antirretrovirales u otras terapias en experimentación, administrados a pacientes con coronavirus en estados muy graves han resultado efectivos, el número de pacientes en los que se ha probado es demasiado bajo como para hacer un lanzamiento a la población general. Existen muchos grupos de investigación volcados en encontrar una vacuna, y sin dudas llegará, pero requiere tiempo y puede que ya haya pasado es brote inicial que estamos viviendo, por lo que debemos de tomar acciones inmediatas.

La verdadera peligrosidad de la crisis del brote del coronavirus radica en el número de hospitalizaciones. La tasa de hospitalizaciones por el coronavirus es 20 veces más alta que la gripe. Los hospitales y centros médicos podrían fácilmente verse desbordados por la cantidad de personas infectadas que acuden porque se está limitando el acceso a los que realmente requieren hospitalización y ventiladores para ayudar a respirar. La preocupante capacidad de respuesta del sistema sanitario se puede ver comprometida por la masiva entrada de enfermos que no revisten gravedad. La escasez de equipos y personal sanitario puede estar en peligro, falta de respiradores, camas en hospitales, y material sanitario puede llegar a desbordarse. Si esto ocurre, no se podrá atender a la gente que necesita hospitalización y por lo tanto la tasa de mortalidad aumentaría. Y esto puede evitarse cambiando la conducta social, educando en la necesidad y en el respeto a los grupos de riesgo.

La mayoría de las muertes fueron entre ancianos, con un 14.8 por ciento en mayores de 80 años. Según los casos confirmados en China y publicados en el Annals of Internal Medicine el pasado 10 de marzo, se estima que los síntomas son problemas respiratorios y fiebre se desarrollarían en el 2.5 por ciento de las personas infectadas en 2.2 días y en el 97.5 por ciento de las personas infectadas en 11.5 días. La mediana del período de incubación en este estudio fue de 5,1 días.

La evaluación del patrón epidemiológico de la COVID-19 en la provincia china de Hubei mostró el cálculo de las tasas de letalidad sintomática (la probabilidad de morir después de desarrollar síntomas) y mortalidad de las personas ingresadas, así como las que fueron dadas de alta. La media de tiempo desde el ingreso hasta la recuperación clínica es 2 semanas, y de 3 a 6 semanas para pacientes con sintomatología severa o crítica.

Los métodos actuales para detectar infecciones del nuevo coronavirus dependen de la identificación de secuencias genéticas, pero se están desarrollando nuevos ensayos para la creciente y abrumadora demanda de respuestas rápidas. Hace unas horas, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) acaban de aprobar para su comercialización la prueba de los laboratorios Roche para el diagnóstico rápido del coronavirus. Cada dispositivo permitirá evaluar más de 4.000 pacientes al día.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Centros para el Control de Enfermedades y Prevención, Centro MRC para el Análisis Global de Enfermedades Infecciosas.

Sonia Villapol
Sonia Villapol

Neurocientífica y Profesora en el Departamento de Neurocirugía, Centro de Neuroregeneración del Instituto de Investigación Methodist en Houston, y Profesora de Neurociencias de la Universidad de Weill Cornell (New York). Bióloga molecular por la Universidad de Santiago de Compostela y doctora en Neurociencias por la Universidad Autónoma de Barcelona. Anteriormente ha sido Profesora de Neurociencias en la Universidad de Georgetown en Washington D.C., y ha trabajado en laboratorios del INSERM y CNRS en París (Francia) y en el NIH (EE.UU.). 

Sobre este blog

Las neuronas enferman, se dañan o se alteran, y nuestro reto es mantenerlas vivas y sanas para que el cerebro funcione correctamente. En este blog exploraremos las últimas investigaciones científicas que se centran en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas o lesiones cerebrales.

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