El padre de la economía biofísica Nicholas Georgescu-Roegen solía hablar del metabolismo de la sociedad humana centrado en las trasformaciones de energía y materiales necesarias para su existencia. Introdujo los conceptos de metabolismo endosomático y metabolismo exosomático para diferenciar las transformaciones de energía y materiales que tienen lugar dentro y fuera del cuerpo humano. Así el metabolismo endosomático está relacionado con una alimentación con entropía negativa a través del consumo de alimentos como energía ordenada en uniones químicas provenientes en última instancia de la fotosíntesis. El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fábricas de vida” que son las células. Desde el punto de vista del aprovechamiento que las células hacen de la energía solar, sólo existen dos variedades: las que hacen acopio o “empaquetan energía” fotosintéticas y las que no contienen clorofila: todas las células de los individuos del reino animal, incluido el hombre. Comprende a los animales que comen vegetales (herbívoros) y a los animales que comen animales que a su vez comieron vegetales (carnívoros).

En cambio el metabolismo exosomático está vinculado con la energía consumida en nuestras actividades diarias tales como la utilización del gas, la electricidad y el transporte asociadas por lo general a un megaconsumo de combustible fósil.

Analicemos el balance existente en la actualidad entre ambos metabolismos.

En promedio cada individuo consume en forma externa por año 162 GJ (gigajulios) de energía, si lo dividimos por 365, la parte del metabolismo exosomático proporcional es de 444 MJ (megajulios) por día.

A su vez, una persona consume para vivir aprox. 2000 Kcal/día = 8,37 MJ/día (1kcal es igual a 4184 julios). Entonces la relación entre el metabolismo exosomático y endosomático es:

El hombre consume por día 53 veces más energía (mayoritariamente de origen fósil) de la necesaria para su vida celular, de la que su naturaleza reclama. Un consumo de energía extraordinario conducente a un aumento de la entropía del planeta...

Un verdadero horror que proviene del error inicial de haber creado una sociedad dependiente de un consumo de energía exorbitante y también de no haber desarrollado un sistema para el metabolismo exosomático vinculado a las actividades de la sociedad a semejanza del endosomático relacionado con la esencia misma de la vida, de no haber implementado un sistema centrado en el consumo de la energía proveniente del sol.

Bibliografía.

Jesús Ramos Martín. Economía Biofísica. Investigación y Ciencia, junio 2012.

Umberto Ítalo Gallasso. Célula, simbiosis y cáncer. 1982. Buenos Aires.

Alberto L. D'Andrea. Movimiento biológico y/o social científico-tecnológico de la materia. Scilog Homo Nanus. Investigación y Ciencia. 05/02/22

Alberto Luis D’Andrea
Alberto Luis D’Andrea

Director de Nanotecnología y Nuevas Tecnologías de la Universidad CAECE (Buenos Aires, Argentina). Profesor y Doctor en Ciencias Químicas egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Posgrado de Ingeniería Biomédica dictado en conjunto por la Fundación Favaloro y la Facultad de Medicina (UBA). Presidente de la Confederación Argentina de Biotecnología (CAB) y de la Confederación Argentina de Nanotecnología (CAN). Coordinador de la Comisión de Biotecnología y Nanotecnología del Colegio de Ingeniería Agronómica (CPIA). Autor de numerosos trabajos de investigación en revistas internacionales, libros relacionados con la docencia y artículos en diarios y revistas. Últimos libros: La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica (2017) y Pensar el siglo XXI (2022). Creador y redactor del periódico online Biotecnología & Nanotecnología al Instante. Creador y columnista del ex programa radial Café Biotecnológico (Radio Cultura) y del actual Que lo nuevo no te sorprenda (Ambiente Radio).

http://albertodandrea.blogspot.com.ar 

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Una visión del futuro desde la nanotecnología.

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