La Nanotecnología implica comprender el mundo desde lo pequeño para innovar haciendo construcciones con átomos y moléculas con el propósito de dar respuestas a las crecientes necesidades socioeconómicas. El nanotecnólogo en su ser innovador debe estar capacitado para investigar, desarrollar los nuevos productos, implementar la forma de producirlos y gestionar las nuevas empresas. Estos innovadores requieren una capacitación centrada en atesorar el conocimiento de la ciencia relacionada (nanociencia), de la tecnología específica y de la gestión empresarial.

Resulta sorprendente como algunos países tratan que los científicos hagan nanotecnología cuando su capacitación está orientada a la investigación y no a la innovación tecnológica. El citado enfoque conduce a un despilfarro de esfuerzos-recursos y más grave aún, a un atraso en el desarrollo nanotecnológico con relación a los países en los cuales desde hace siglos tienen en claro la diferencia y complementación existente entre ciencia y tecnología.

Es así como se requiere para producir algo la importación mayoritaria de componentes y de tecnologías que no puede ser desarrollada por los científicos, motivo por lo cual muchas investigaciones nunca llegan a convertirse en un producto final competitivo o cuando lo hacen ya estará superado por otros que surgen en el mercado internacional.

Un investigador requiere actualización constante es su especificidad, si se lo pone a realizar tareas para las cuales no se ha capacitado se corre el riego de cambiar un excelente investigador en un novato tecnólogo, tirando por la borda años de un tipo de capacitación para que comience como principiante en otra área del saber vinculada con el saber hacer.

En este mundo al revés suelen encontrarse universidades en cuyos departamentos de ciencia se dictan carreras de tecnología o asignarse partidas de dinero destinadas al desarrollo de pymes nanotecnológicas a instituciones de investigación...

Un país debe encarar con decisión la formación de nanotecnólogos universitarios con el perfil adecuado para integrar el trabajo de los investigadores en nanociencia con el de los nanotecnólogos capacitados para la innovación tecnológica.

Tratar de hacer desarrollos nanotecnológicos contra natura implica abrazarse al subdesarrollo y malgastar recursos públicos.

 

 Lectura complementaria:                                                                                       La nanotecnología y sus 36 posibilidades en el siglo XXI

Alberto Luis D’Andrea
Alberto Luis D’Andrea

Director de Nanotecnología y Nuevas Tecnologías de la Universidad CAECE (Buenos Aires, Argentina). Profesor y Doctor en Ciencias Químicas egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Posgrado de Ingeniería Biomédica dictado en conjunto por la Fundación Favaloro y la Facultad de Medicina (UBA). Presidente de la Confederación Argentina de Biotecnología (CAB) y de la Confederación Argentina de Nanotecnología (CAN). Coordinador de la Comisión de Biotecnología y Nanotecnología del Colegio de Ingeniería Agronómica (CPIA). Autor de numerosos trabajos de investigación en revistas internacionales, libros relacionados con la docencia y artículos en diarios y revistas. Últimos libros: La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica (2017) y Pensar el siglo XXI (2022). Creador y redactor del periódico online Biotecnología & Nanotecnología al Instante. Creador y columnista del ex programa radial Café Biotecnológico (Radio Cultura) y del actual Que lo nuevo no te sorprenda (Ambiente Radio).

http://albertodandrea.blogspot.com.ar 

Sobre este blog

Una visión del futuro desde la nanotecnología.

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