Dibujos que ayudan a diagnosticar la enfermedad de Alzhéimer

22/10/2015 1 comentario
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La enfermedad de Alzhéimer es una enfermedad cerebral que causa la muerte de neuronas y la pérdida de tejido cerebral. Afecta a la memoria, el estado de ánimo, el carácter, la forma de pensar, etc. Actualmente millones de personas lo padecen, especialmente en los países más desarrollados, y su diagnóstico es difícil, confirmándose solamente, por el momento, mediante análisis histológico post mortem. El diagnóstico precoz puede ser de gran ayuda si se realiza en estados muy tempranos de la enfermedad, dado que puede permitir retardar su avance gracias a los cambios de hábitos, alimentación, ejercicio, etc. En este post analizamos una interesante técnica que podría ayudar a diagnosticar de forma precoz esta enfermedad.

 

Dibujo realizado por una persona sana (arriba) y una con Alzhéimer (abajo). En ambos casos, la primera columna corresponde a los trazos sobre el papel, la segunda a los movimientos en el aire y la tercera a la superposición de las dos anteriores.

Si observamos la columna izquierda de la figura, podemos ver dos casitas, la de arriba dibujada por una persona sana y la de abajo por una que padece la enfermedad de Alzhéimer. ¿Qué tiene que ver un dibujo con el Alzhéimer? De entrada, podríamos pensar que nada, pero de hecho, el Mini-Mental State Examination (MMSE), un cuestionario rápido que permite detectar el deterioro cognitivo, incluye entre sus actividades la realización de un dibujo de dos pentágonos solapados. La importancia del dibujo está en en el hecho de que para llevarlo a cabo es necesario tener una buena organización visual y espacial, una buena planificación y una habilidad motora bien coordinada. Estos aspectos empiezan a fallar cuando una persona sufre deterioro cognitivo, y precisamente el dibujo de la casita exige estas habilidades, especialmente para representar la perspectiva y los detalles.

Y ¿por qué, si este hecho es conocido desde hace muchos años, nos interesa analizar dibujos cuando se dispone de equipos potentes para observar la actividad directa del cerebro mediante imágenes de resonancia magnética, por ejemplo? La respuesta la encontramos en la segunda columna de la figura 1, donde se observan los movimientos que el autor del dibujo ha hecho al aire mientras copiaba la muestra de la casita. Las nuevas tecnologías nos permiten extraer mucha más información de cualquier proceso que lo que podíamos hacer antes. En nuestras investigaciones, utilizando una tableta digitalizadora con un bolígrafo especial, conseguimos obtener el dibujo en formato digital, pero también los movimientos que hace la persona sin que el bolígrafo toque el papel, es decir, las transiciones de un punto a otro que hace el dibujante cuando levanta el bolígrafo y lo vuelve a colocar sobre el papel para continuar el dibujo. Estos movimientos al aire se perdían hasta ahora porque sólo eran accesibles mediante inspección visual de un especialista durante la ejecución de la prueba. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías, guardamos tanto el dibujo hecho sobre el papel como el resto de movimientos realizados por conseguirlo y, por tanto, toda la dinámica del proceso.

Si miramos a simple vista los movimientos al aire que ha hecho la persona sana y la persona con Alzhéimer, nos daremos cuenta de que esta segunda ha ejecutado multitud de movimientos al aire para poder acabar dibujando la casita. En cambio, la persona sana ha hecho muy pocos movimientos en el aire, y todos de manera simple, que indican una estrategia clara a la hora de hacer el dibujo y una ejecución precisa y sin dudas. La complejidad del dibujo en el aire de la persona con Alzhéimer es un parámetro que nos puede permitir detectar de forma precoz la aparición de esta enfermedad, teniendo en cuenta que los dibujos de las dos personas sobre el papel no difieren demasiado y, por lo tanto, podríamos pensar que ninguno de los dos padece Alzhéimer. Por otra parte, esta tecnología nos permite recoger también otros muchos datos, como por ejemplo los ángulos de elevación y azimut con los que se coge el bolígrafo, la velocidad con la que se dibuja o escribe, o la presión que ejerce sobre el papel. En el caso del experimento llevado a cabo con las casitas [1], por ejemplo, la presión fue también uno de los parámetros más determinantes a la hora de distinguir entre personas sanas y personas con Alzhéimer, ya que ésta fue de promedio 2,4 veces más fuerte en las personas sanas que en las que tenían Alzhéimer.

[1] "Online Drawings for Dementia Diagnose: In-Air and Pressure Information", Analysis XIII Mediterranean Conference on Medical and Biological Engineering and Computing 2013 Volume 41 of the series IFMBE Proceedings pp 567-570.