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19 de Febrero de 2019
Paleontología

¿Acabaron los tiburones blancos con los megalodontes?

Por desgracia, los megalodontes solo existen ya en el cine. Sigue, sin embargo, sin estar claro por qué se extinguieron aquellos tiburones gigantes. La datación de los fósiles apunta una nueva causa.

Modelo de la mandíbula de un megalodonte en el Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York [Spotty11222].

No es cierto que el tiburón gigante Otodus megalodon, conocido ordinariamente como megalodonte, sobreviva en alguna parte de las profundidades marinas. De ello no cabe duda porque no era ese el hábitat donde medró durantre millones de años. Pero los paleontólogos no han logrado dejar claro por qué se extinguió. Los cambios climáticos pudieron desempeñar algún papel. Sus presas favoritas (ballenas enanas, pinnípedos) desaparecieron de las proximidades de las costas. A cambio surgieron las grandes ballenas barbadas del mar abierto, pero no nadaban por sus predios. Así, el fin les habría llegado a los megalodontes, como a otras especies marinas, hace 2,6 millones de años, durante una extinción masiva.

Pero es posible que ese fin de los megalodontes no se haya fechado correctamente. Es lo que concluye la estimación de Robert Boessenecker, del Colegio de Charleston, y sus colaboradores, publicada en PeerJ. Para este estudio dataron de nuevo numerosos restos de tiburones gigantes y determinaron que a muchos se les había dado una fecha o demasiado reciente o demasiado imprecisa. Compararon las fechas con fósiles de California o de la Baja California, que se han conservado especialmente bien. Con ello llegaron a una conclusión inequívoca: la fecha que hasta ahora se le había dado a la extinción de los megalodontes es falsa. Aquellos peces murieron un millón de años antes. Habrían desaparecido, según esto, hace 3.600.000 de años.

Si se confirma, habrá que reconsiderar también la causa de su desaparición, la carencia, digamos, de presas posibles. Boessenecker y sus colaboradores han sacado a colación nuevos «culpables»: los tiburones blancos (Carcharodon carcharias), que hoy todavía surcan los océanos. En comparación con los megalodontes eran pequeños: el megalodonte medía hasta 20 metros de largo; el tiburón blanco solo llega a un tercio de esa longitud, pero por ello es más flexible. Los fósiles dan a entender que el tiburón blanco se originó hace uno seis millones de años en aguas del océano Pacífico y que hace cuatro ya se había extendido por todo el mundo, con lo que se convirtió en un competidor para su poderoso pariente. Los tiburones blancos son en buena medida unos oportunistas alimentarios: cazan activamente, pero no le hacen ascos a la carroña. Como eran más pequeños y ágiles, necesitaban menos alimento y podía bastarles con presas de menor tamaño. Cuando el alimento principal de los megalodontes empezó escasear, los tiburones blancos se encontraron en una posición ventajosa y fueron agravando la crisis alimentaria de la parentela.

Daniel Lingenhöhl / Spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «The Early Pliocene extinction of the mega-toothed shark Otodus megalodon: a view from the eastern North Pacific», de Robert W. Boessenecker et al. en PeerJ, 13 de febrero de 2019.

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