8 de Julio de 2022
Epidemiología

Algunos virus alteran nuestro olor para que atraiga más a los mosquitos

Dos virus causantes de enfermedades tropicales manipulan a sus hospedadores para que incrementen la emisión de una molécula que atrae a los mosquitos.

[Fuente: LoveSilhouette/iStockPhoto]

Según un estudio reciente, los virus que causan las enfermedades tropicales del Zika y la fiebre del dengue pueden modificar el olor corporal de sus hospedadores en beneficio propio. Ambos virus provocan ese cambio en los ratones para que dichos animales resulten más apetitosos para los hambrientos mosquitos.

Esta táctica podría ayudar a los virus a llegar hasta nuevos objetivos, señala el coautor del estudio, Gong Cheng, microbiólogo de la Universidad Tsinghua, en Pekín. Las técnicas para interrumpir esta alteración del olor podrían ayudar a controlar no solo el zika y el dengue, sino también otras enfermedades transmitidas por mosquitos. El estudio fue publicado el 30 de junio en la revista Cell.

Detectar el olor

Desde hace décadas, los investigadores saben que algunas enfermedades pueden modificar el olor de la persona que la padece, señala James Logan, especialista en control de enfermedades de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Ciertos virus y microorganismos han evolucionado para sacar provecho de este hecho. Por ejemplo, las plantas que se infectan con el virus del mosaico del pepino liberan una molécula que atrae a los áfidos. Posteriormente, el virus los utilizará como vector para infectar nuevas plantas. Los científicos también han descubierto que los parásitos que causan la malaria captan la atención de los mosquitos cercanos a sus hospedadores gracias a que alteran su olor corporal.

Para ver si los virus del Zika y del dengue también han desarrollado estrategias con las que atraer a los mosquitos, Cheng y sus colaboradores infectaron ratones con uno de los dos virus. Luego, colocaron ratones infectados y sanos en recintos separados y propagaron su olor hacia una cámara llena de mosquitos que estaba conectada a ambos recintos, para ver qué grupo era el preferido por los mosquitos. Entre el 65 y el 70 por ciento de los mosquitos se dirigieron al recinto en el que se encontraban los ratones infectados, lo que sugiere que el olor de estos animales les resultaba más atractivo.

Un análisis químico del aire de cada recinto reveló que los ratones infectados exudaban compuestos malolientes, incluida una molécula que se propaga por el aire llamada acetofenona. Los investigadores descubrieron que los ratones infectados con zika o dengue producían diez veces más acetofenona que los ratones sanos. Embadurnaron a los ratones sanos (y a unos pocos voluntarios humanos) con acetofenona. El resultado fue que los mosquitos se sintieron atraídos por su olor.

Las bacterias que producen acetofenona crecen de forma natural sobre la piel, pero las proteínas antimicrobianas que segregan las células epiteliales las suelen mantener a raya. Sin embargo, los estudios del equipo revelaron que el gen responsable de fabricar esta proteína era menos activo cuando los ratones estaban infectados por dengue o zika.

El resultado fue que la piel de los ratones infectados estaba invadida por bacterias productoras de acetofenona, lo que hacía que los ratones emitieran más olor corporal y atrajeran la atención de los mosquitos hambrientos. Los investigadores frotaron hisopos por las axilas de personas con dengue y descubrieron que los humanos producen más acetofenona cuando están infectados por el virus que cuando no lo están. Además, los mosquitos se sentían más atraídos por los hisopos con sudor de personas con dengue que por los que contenían sudor de personas sanas.

El olor como arma

Toda esta información sugiere que los virus del dengue y del Zika han utilizado la acetofenona para aumentar su propagación. Sin embargo, los investigadores también observaron que, al darles a los ratones infectados vitamina A (remedio habitual para tratar problemas de piel), los ayudaban a reducir la cantidad de acetofenona que exudaban, lo que les proporcionaba una nueva forma de controlar la propagación de ambas enfermedades.

El equipo planea ahora probar el uso de vitamina A para reducir la transmisión del dengue en Malasia, país en el que es endémico.

 

Freda Kreier/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «A volatile from the skin microbiota of flavivirus-infected hosts promotes mosquito attractiveness». Hong Zhang et al. al. en Cell, 30 de junio de 2022.

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