9 de Junio de 2011
Memoria

Amnesia infantil

Los niños también presentan escasez o ausencia de los recuerdos de los primeros años de vida.

Hasta ahora se pensaba que la amnesia infantil (escasez o ausencia de recuerdos de los primeros años de nuestra vida) tan solo afectaba a los adultos. Según una investigación longitudinal, el fenómeno también se da en los niños. Ahora bien, si en los adultos la edad media del momento del primer recuerdo se sitúa en los tres años y medio, esa memoria cambia en los niños según van creciendo.

Investigadores de la Universidad Memorial de Newfoundland han desarrollado el estudio con 140 niños y niñas de entre cuatro y 13 años, a los que se les pidió que nombraran tres de sus experiencias más tempranas, así como el momento en el que se producieron. Dos años después, los científicos volvieron hablar con los mismos niños. De nuevo les solicitaron que recordaran tres momentos vividos en la infancia, además de las fechas en las que acontecieron tales acontecimientos. Los padres de todos los probandos formaron asimismo parte del ensayo, ya que se les pidió que corroboraran los hechos relatados por sus hijos.

Los niños que en la primera entrevista tenían entre 4 y 7 años mostraron escasa superposición entre los recuerdos de la primera entrevista y los que mencionaron dos años más tardes en una segunda tanda de preguntas. Ello sugiere que los recuerdos tempranos de los niños de corta edad resultan frágiles y vulnerables al olvido. Según describen los responsables del estudio: “Los pequeños de entre cuatro y siete años mostraban recuerdos de cuando tenían dos años, mientras que los de siete contaban experiencias de más mayores. Cuando volvimos a entrevistarlos dos años más tarde, la edad de la primera memoria se había trasladado a un edad más tardía, y muchas de las experiencias relatadas dos años antes no volvían a  repetirlas”. En opinión de Carole Peterson, responsable del estudio,  "la memoria temprana de los menores es más frágil y vulnerable, y puede borrarse fácilmente”.

Por el contrario, los niños más mayores, de entre 10 y 13 años, describieron las mismas experiencias tempranas en ambos momentos del experimento transversal.  “A medida que perdemos esos recuerdos relacionados con nuestros primeros años de vida, perdemos parte de nuestra infancia; en esencia estemos perdiendo todos o parte de los eventos que nos ocurrieron por entonces”, apunta Peterson. Y añade: “Nuestra infancia psicológica empieza mucho más tarde que nuestra infancia real. Y muchos de estos eventos de los que pudimos hablar antes, que nos causaron risas o tristeza, ya no son accesibles si ocurrieron en nuestra vida preescolar”.  Para Peterson, las razones por las que olvidamos las primeras experiencias de la infancia ya sea a los cuatro años o después, aún se desconocen. Tampoco se sabe todavía por qué algunos recuerdos se conservan y otros se pierden. "Un tema al que espero que las futuras investigaciones consigan dar respuesta", continúa la investigadora.

Más información en Child Developement

Fuente: SRCD / psiquiatria.com

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