21 de Septiembre de 2022
Medicina

Andar más pasos al día y a mayor velocidad se asocia a un menor riesgo de demencia

Las personas que dieron casi 10.000 pasos al día con una velocidad alta tenían la mitad de riesgo de sufrir demencia.

La práctica del ejercicio físico aporta numerosos beneficios para la salud cardiovascular y cerebral. [Unsplash/Lucas Fabre]

Desde hace décadas, la recomendación de andar un mínimo de 10.000 pasos al día ha estado presente en las sociedades de multitud de países y ha recibido el respaldo de diversas instituciones sanitarias. Sin embargo, la elección inicial de este número fue arbitraria. Aunque es cierto que alcanzar esta cifra se relaciona con una mejor salud cardiovascular y mental y un menor riesgo de padecer obesidad y diabetes, no es necesario dar 10.000 pasos diarios para notar sus beneficios. Se estima que entre 6000 y 8000 pasos al día son valores óptimos para reducir el riesgo de mortalidad por todas las causas.

A grandes rasgos, cuantos más pasos dé una persona en su vida diaria, mejor será para su salud.  Sin embargo, el número mínimo de pasos para prevenir enfermedades depende de múltiples características del individuo (edad, sexo, peso, condición física previa, práctica de otros ejercicios físicos...). Ahora, una reciente investigación, cuyos resultados se publican en la revista JAMA Neurology, sugiere que no solo es importante el número diario de pasos en la prevención de demencias asociadas al envejecimiento, sino también la velocidad a la que se dan estos.

En el estudio se realizó un seguimiento durante casi siete años de 78.430 adultos que vivían en Reino Unido (el 97 por ciento era de etnia caucásica). Se trata de uno de los mayores estudios en los que se han analizado los efectos sobre la salud según el número de pasos dados cada día. Todos los voluntarios tenían entre 40 y 79 años (la media de edad era de 61 años) y registraron los pasos diarios durante alrededor de una semana con un acelerómetro que llevaban en la muñeca dominante. Además, tampoco sufrían demencia, cáncer, ni enfermedades cardiovasculares al comienzo del estudio.

Los investigadores accedieron a sus datos a través del UK Biobank, una gran base de datos biomédicos del citado país que analiza la influencia de diferentes factores genéticos y ambientales sobre el desarrollo de múltiples enfermedades. La aparición de cuadros clínicos de demencia (que pudieron causar o no la muerte) y de otras enfermedades entre los participantes se obtuvo a partir de los registros de hospitales y centros de atención primaria. Si la demencia había sido la causa del fallecimiento o había contribuido a ello, esta se documentaba a través de los registros de muerte.

Entre los resultados más relevantes, se observó que conforme mayor era el número de pasos que daban los voluntarios, menor era el riesgo de sufrir demencia por cualquier causa.  En concreto, se observó que dar 9826 pasos diarios se asociaba con una reducción del 50 por ciento del riesgo de padecer esta dolencia. Sin embargo, este efecto se detectaba solo hasta los 9826 pasos al día. Más allá de esta cifra, se presentaba una tendencia contraria: un mayor número de pasos se relacionaba entonces con una mayor probabilidad de padecer esta enfermedad.

Para obtener el 50 por ciento del beneficio máximo por andar (es decir, la mitad de la reducción del riesgo asociado a 9826 pasos), bastaban 3826 pasos diarios. En los participantes menos activos físicamente dar 3826 pasos al día se asociaba con una disminución del 25 por ciento del riesgo de demencia.

Por otra parte, cuanto mayor era el ritmo con el que se caminaba (por ejemplo, entre 7 y 8 kilómetros por hora), más marcada era la disminución del riesgo de sufrir dicha dolencia. Este efecto no se debía a que los individuos que más pasos daban caminaran más rápido o a otros factores que pudieran confundir en este fenómeno. En otras palabras, la velocidad de los pasos era un factor independiente asociado a un menor riesgo de demencia. A partir de los hallazgos, los autores concluyen que las personas no solo deberían intentar andar unos 10.000 pasos al día, sino también tratar de darlos con cierta velocidad.

Aunque este estudio observacional no permite establecer causas y efectos, sus resultados, junto a los beneficios observados en otras investigaciones, sugieren de forma contundente que andar más distancia al día y a mayor velocidad podría contribuir a disminuir el riesgo de sufrir demencia. En todo caso, serán necesarios estudios a más largo plazo para cuantificar con mayor precisión y detalle de qué forma caminar cada día (en función del número de pasos y la velocidad a la que se dan) puede mejorar la salud. Las recomendaciones sanitarias dirigidas a la población general deberían mostrar estos datos para animar a la práctica del ejercicio físico y combatir el sedentarismo.

Esther Samper

Referencia: «Association of daily% step count and intensity with incident dementia in 78 430 adults living in the UK»; Borja del Pozo et al. en JAMA Neurology, publicado en línea, 6 de septiembre de 2022.

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