14 de Octubre de 2021
Exploración espacial

BepiColombo fotografía Mercurio

La misión europea y japonesa ha efectuado con éxito su primer sobrevuelo de Mercurio. En 2025, la nave principal pondrá dos sondas en órbita alrededor del planeta.

Imagen de Mercurio tomada por BepiColombo cuando se hallaba a unos 1400 kilómetros de la superficie del planeta. A la derecha puede verse el mástil del magnetómetro del Orbitador Planetario de Mercurio, una de las dos sondas que liberará la misión en 2025. [ESA/BepiColombo/MTM, CC BY-SA 3.0 IGO]

El pasado 1 de octubre a las 23:34 UTC, la misión europea y japonesa BepiColombo realizó su primer sobrevuelo de Mercurio, llegando a pasar a tan solo 199 kilómetros del planeta. Durante la maniobra, la nave captó varias imágenes en blanco y negro de su superficie, repleta de cráteres. Lo hizo cuando se encontraba a una distancia de unos 1000 kilómetros, ya que en el momento de máxima cercanía se hallaba sobre el lado nocturno del astro. Las imágenes fueron tomadas por las cámaras auxiliares de la nave con una resolución relativamente baja, pues las cámaras principales deben permanecer replegadas durante el viaje interplanetario.

La nave espacial, de 4,1 toneladas y 1600 millones de euros, fue lanzada en octubre de 2018 y entrará en órbita permanente alrededor de Mercurio en 2025. Lleva consigo dos sondas, una construida por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la otra por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). La sonda europea cartografiará la superficie y el campo gravitatorio de Mercurio para estudiar su estructura interna, mientras que la japonesa analizará el campo magnético y su interacción con el viento solar.

BepiColombo ya efectuó un sobrevuelo de la Tierra y dos de Venus, pero este es el primero de los seis que hará en Mercurio. «El de Mercurio es especial porque este planeta es el objeto de nuestras investigaciones», señala Johannes Benkhoff, planetólogo de la ESA y científico del proyecto.

Un sobrevuelo es una maniobra de asistencia gravitatoria, lo que permite que una nave espacial gane o pierda impulso y pueda modificar su órbita alrededor del Sol sin consumir grandes cantidades de combustible. BepiColombo los usa para frenar y dirigirse así al interior del sistema solar. De esta manera, la nave sincronizará finalmente su trayectoria con la del planeta más cercano al Sol, a fin de insertarse en una órbita a su alrededor. Algunos de los instrumentos de las sondas, en particular los magnetómetros de a bordo, toman datos durante los sobrevuelos, explica Benkhoff, lo que podría permitir que los investigadores comenzaran a obtener sus primeros resultados científicos.

Una vez en órbita, el principal objeto de estudio de la misión serán los depósitos de agua congelada alojados en los cráteres de las regiones polares que se hallan permanente en sombra. El hielo, que no deja de resultar sorprendente en un planeta cuya temperatura diurna supera los 400 grados Celsius, fue descubierto por la misión MESSENGER, de la NASA, que estudió Mercurio entre 2011 y 2015. Hasta ahora, esta ha sido la única misión que ha orbitado alrededor del planeta más cercano al Sol.

«Estoy muy emocionada de poder ver a Mercurio de cerca otra vez, aunque sea brevemente en este sobrevuelo», ha expresado Nancy Chabot, planetóloga de la Universidad Johns Hopkins y antigua científica principal de la misión MESSENGER. «Realmente he echado de menos ver el planeta», asegura.

Davide Castelvecchi

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

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