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  • 07/01/2019

EXPLORACIÓN ESPACIAL

China aterriza en la cara oculta de la Luna

Se trata del primer país que consigue hacer alunizar un módulo en el hemisferio oculto del satélite.

Nature News

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El vehículo explorador Yutu2 descendiendo hacia la superficie lunar el pasado 3 de enero. [Xinhua/ZUMA Wire]

Una sonda china ha efectuado un aterrizaje histórico en la cara oculta de la Luna, según informaron la semana pasada medios estatales chinos. Se trata de la primera vez que una nave visita dicha región después de que, hace sesenta años, un orbitador enviase las primeras fotografías de la zona.

Según fuentes chinas, la sonda Chang'e-4 aterrizó en el cráter de Von Kármán a las 2:26 UT (horario universal) el pasado 3 de enero. Según mostraron varias imágenes ampliamente difundidas en redes sociales, a las 14:22 UT el vehículo explorador Yutu2, de 140 kilogramos, bajo por una rampa hacia la superficie del satélite.

Dado que ese lado de la Luna se halla permanentemente oculto a la Tierra, los datos acerca del exitoso aterrizaje de Chang'e-4 fueron transmitidos por la nave espacial Queqiao, que desde su lanzamiento el pasado mayo ha estado dando vueltas en torno a un punto gravitacionalmente estable y situado a unos 60.000 kilómetros del satélite.

Que la sonda aterrizara en el lado oculto de la Luna también implicó que, durante las fases finales de la operación, Chang'e-4 no pudo ser controlada de forma remota.  Cuando se encontraba a una altitud de 15 kilómetros de la superficie, usó propulsores para frenar y sobrevolar el terreno. Mientras tanto, una cámara y un sistema de medición por láser exploraron el suelo a fin de evitar las rocas.

El programa espacial chino ha mantenido en secreto varios detalles relativos a la misión, incluido el momento previsto del alunizaje. Ese secretismo ha llegado a afectar a algunos de los científicos que han colaborado con el proyecto. Robert Wimmer-Schweingruber, físico de la alemana Universidad de Kiel que desarrolló un medidor de radiación para el módulo de aterrizaje, declaró estar esperando información sobre el aterrizaje de las agencias de noticias chinas.

Territorio inexplorado

Chang’e-4 fue lanzada al espacio el pasado el 8 de diciembre. Cuatro días más tarde, entró en una órbita lunar alta para después maniobrar y descender a una más  baja. La administración de la misión habría seleccionado como lugar de aterrizaje el cráter de Von Kármán, relativamente plano y de 186 kilómetros de ancho, situado en la mucho mayor cuenca de Aitken, en el hemisferio sur del satélite.

Con más de 2500 kilómetros de ancho, se cree que esta formación es la más antigua de las todas las cuencas de impacto de la Luna, así como la única formación de su tipo en el lado oculto del satélite. El estudio de esta cuenca ha sido durante largo tiempo una prioridad para los investigadores del sistema solar, ya que se cree que se formó al comienzo de un período caracterizado por un gran número de impactos y conocido como «Bombardeo Intenso Tardío», hace unos 3.800 millones de años. Una datación precisa de la formación de la cuenca podría revelar si aquel período de impactos, que tuvo que haber afectado tanto a la Luna como a nuestro planeta, se prolongó durante cientos de millones de años o se concentró durante un tiempo relativamente corto. 

Según Jeffrey Taylor, científico lunar de la Universidad de Hawái en Honolulu, tras los exitosos alunizajes de los años setenta muchos adoptaron una actitud conformista en lo que se refiere a la exploración del satélite. Sin embargo, esta incursión china en el lado oculto de la Luna muestra todo lo contrario: «Ni lo hemos hecho todo ya ni hemos visitado todas las partes de la Luna», explica el investigador. Con todo, el científico añade que resolver los misterios aún pendientes de la historia del satélite requerirá recoger muestras y traerlas a la Tierra para analizarlas.

Paso histórico

Debido a que la rotación de la Luna en torno a su eje se encuentra sincronizada con su movimiento orbital alrededor de nuestro planeta (una sincronización debida al fenómeno conocido como «acoplamiento de marea»), el aspecto de la cara oculta de la Luna fue un misterio hasta 1959, año en que la sonda soviética Luna 3 envió las primeras fotografías. Aquellas imágenes revelaron una zona mucho más marcada por los cráteres que el lado visible y prácticamente carente de «mares», las grandes extensiones de lava solidificada que dominan la cara que nos es familiar (en 1969 el Apolo 11 alunizó en una de ellas, el mar de la Tranquilidad).

A lo largo de las décadas siguientes, otras sondas continuarían la labor de confeccionar detallados mapas topográficos y gravimétricos de toda la superficie lunar. No obstante, hasta ahora ninguna nave había aterrizado en la cara oculta del satélite (una sonda de la NASA se estrelló en él allí en 1962). Estudiar de cerca esta región podría ayudar a los científicos a entender por qué es tan distinta del lado visible.

«La misión Chang'e-4 constituye un paso histórico tanto para el programa de exploración lunar chino como para la exploración científica internacional de la Luna», asegura Jim Head, planetólogo de la Universidad Brown en Rhode Island y miembro veterano del programa Apolo.

Chang'e-4 y su vehículo explorador de seis ruedas llevan consigo varios instrumentos que efectuarán experimentos de distintos tipos. Estos incluyen mediciones de radio del universo primitivo, un estudio dirigido por Wimmer-Schweingruber sobre la radiación ambiental en la superficie del satélite, sondeos profundos del suelo con georradar y análisis geológicos de la superficie con espectrómetros. Chang’e 4 también porta un pequeño dispositivo de ambiente controlado con semillas de patata, Arabidopsis y crisálidas de gusanos de seda.

La nave Chang'e-4 y su vehículo explorador se construyeron originalmente como instrumentos de refuerzo de la misión lunar anterior, Chang'e-3, que se desarrolló con éxito en 2013. La próxima misión china al satélite, Chang'e-5, está previsto que se lance a finales de 2019 y tendrá como objetivo traer muestras lunares a la Tierra.

Davide Castelvecchi/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

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