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15 de Septiembre de 2015
Educación

Cómo enseñar el desarrollo del pensamiento crítico

El método de enseñanza iterativo alienta a los estudiantes a tomar decisiones de forma autónoma.

Estudiantes que realizaron mediciones y tomaron decisiones de forma autónoma durante un experimento de laboratorio sobre el estudio del movimiento del péndulo demostraron desarrollar habilidades de pensamiento crítico. [pixabay]

A menudo, en las carreras científicas, las pruebas de laboratorio son consideradas como un examen para demostrar lo aprendido durante un determinado curso universitario. En estos ensayos, los alumnos deben poner en práctica una serie de instrucciones que aparecen en sus libros de texto para confirmar ciertos resultados. Con todo, pocos profesores se dedican a comprobar si sus conocimientos han incrementado después de realizar la prueba. Ahora, en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), investigadores de la Universidad Stanford y de la Columbia Británica argumentan que los estudiantes pueden desarrollar su pensamiento crítico si, durante este tipo de ejercitaciones, son «obligados» a tomar decisiones de forma autónoma tras aplicar el método iterativo.

El estudio ha analizado el comportamiento de dos grupos de 130 alumnos del curso de física experimental impartido por Douglas Bonn, coautor del artículo, en la Universidad de la Columbia Británica. En el caso del primer grupo, de control, los investigadores aplicaron un método de enseñanza basado en un enfoque instructivo de tipo tradicional. En cambio, en el segundo grupo, modificaron de manera sistemática las instrucciones de los mismos ejercicios. Finalmente, compararon la forma en que ambos conjuntos analizaban los datos y llegaban a sus conclusiones.

Uno de los experimentos de las pruebas de laboratorio atañía el estudio del movimiento del péndulo. Gracias a un cronómetro, los estudiantes tenían que medir el período de una oscilación completa, esto es, el tiempo que tardaba el péndulo en ir de un extremo a otro y volver al punto de partida. Según el enfoque clásico, los alumnos tenían que realizar las medidas y compararlas con los resultados obtenidos de forma teórica tras aplicar la ecuación de movimiento que aparecía en su libro de texto. Tras aplicar unos cambios apropiados a dicha prueba, Bonn y sus colaboradores instaron al segundo grupo de alumnos a realizar el mismo experimento y a tomar decisiones basadas en la comparación entre observación y teoría.

En concreto, los investigadores les preguntaron en qué modo mejorarían la calidad de sus datos. En este caso, los probandos realizaron una serie de medidas para reducir el llamado error estándar. Tras seguir este método iterativo, no solo aumentó la calidad de sus mediciones, sino también su capacidad de interpretar los resultados obtenidos. Bonn y sus colaboradores encontraron que estos alumnos resultaron doce veces más propensos a emplear métodos científicos más adecuados para mejorar la calidad de sus datos que el grupo control. Asimismo, se mostraron cuatro veces más predispuestos a identificar y explicar los límites del modelo físico usado para la comparación de sus mediciones. Además, los investigadores comprobaron que estos estudiantes aplicaron sus habilidades de pensamiento crítico al año siguiente, en otro curso de física.

Según los responsables del estudio, el método de enseñanza iterativo mejora la preparación científica general de los estudiantes sobretodo en términos de interpretación de los datos y de toma autónoma de decisiones, habilidades cada vez más requeridas en el mundo laboral actual.

Más información en PNAS. Una versión gratuita del artículo está disponible en arXiv.

Fuente: Universidad Stanford

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