Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 07/09/2018

FISIOLOGÍA HUMANA

¿Cómo logran los sherpas hacer frente a la hipoxia?

Nuevos hallazgos sobre el mecanismo fisiológico que permite a esta población resistir la escasez de oxígeno a elevadas alturas.

Experimental Physiology

Menear

[iStock-Zzvet]

Una expedición científica al Everest ha arrojado luz sobre la base fisiológica de la adaptación a la altura que presentan los sherpa nativos. El nuevo hallazgo, publicado en la revista Experimental Physiology, podría ayudar a mejorar el tratamiento de pacientes con enfermedades relacionadas con la disminución de oxígeno en la sangre y los tejidos.

Los sherpas son conocidos por su capacidad de vivir y escalar a grandes alturas en el Himalaya, donde el contenido de oxígeno es menor. Aunque probablemente la herencia genética y la selección natural hayan originado en los sherpas rasgos que favorecen la supervivencia a gran altitud, no se conocía bien la base fisiológica que subyace a su mayor rendimiento. Sorprendentemente, mientras que los habitantes de las tierras bajas y otras poblaciones de gran altitud (por ejemplo, los andinos y los etíopes) hacen frente a la hipoxia aumentando la cantidad de hemoglobina (la molécula de la sangre que transporta el oxígeno), los sherpas no presentan tal respuesta. Este hecho siempre ha provocado desconcierto: ¿cómo consiguen rendir tanto con menos oxígeno en la sangre?

Investigadores del Colegio Universitario de Londres abordaron esta pregunta en un estudio en el que compararon dos poblaciones: los sherpas y una población nativa de tierras bajas. Obtuvieron medidas de referencia en Londres, a 50 metros de altitud, y en Katmandú, a 1300 metros, para los habitantes de tierras bajas y los sherpas, respectivamente, y luego tomaron medidas de todos ellos mientras ascendían al campamento base del Monte Everest, a 5300 m de altitud. Los participantes siguieron un perfil de ascenso idéntico, lo que aseguró que el desafío fisiológico, el contenido de oxígeno ambiental y la temperatura (que influye en la constricción de los vasos sanguíneos) fueran iguales para todos. Por lo tanto, cualquier diferencia detectada entre ellos sería atribuible a su fisiología individual, y no a la variación en la magnitud o duración de la exposición a bajos niveles de oxígeno a gran altitud.

Los investigadores han descubierto que, a medida que se asciende y la cantidad de oxígeno ambiental disminuye, los sherpas mantienen un mayor flujo sanguíneo y aporte de oxígeno a los tejidos. En esencia, ello demuestra que los sherpas, en comparación con los pobladores de tierras bajas, presentan una mayor capacidad distribuir oxígeno por todo el organismo. Los nuevos hallazgos también podrían explicar cómo viven los sherpas en altitud sin aumentar el contenido de hemoglobina. Los altos niveles de esta proteína hacen que la sangre sea espesa y viscosa, lo que no solo ralentiza su flujo sanguíneo, sino que también aumenta el riesgo de efectos secundarios, como coágulos en los pulmones. Los sherpas, al acelerar el flujo sanguíneo y la distribución de oxígeno, logran proporcionar a sus tejidos suficiente oxígeno a la vez que minimizan el riesgo de efectos secundarios potencialmente mortales.

Los bajos niveles de oxígeno a gran altitud se asemejarían a la hipoxia que sufren los pacientes hospitalarios en estado crítico. Por lo tanto, entender la fisiología de los sherpas podría ayudar a mejorar el cuidado intensivo de los pacientes a través del diseño de estrategias novedosas de diagnóstico y tratamiento.

Fuente: The Physiological Society

Referencia: «Sustained vasomotor control of skin microcirculation in Sherpas versus altitude-naïve Lowlanders - experimental evidence from Xtreme Everest 2». Thomas Davies et al. en Experimental Physiology, publicado en línea el 4 de septiembre de 2018.

Artículos relacionados