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24 de Junio de 2020
Paleogenética

Cuando neandertales del oeste marcharon al este

Se ha logrado por tercera vez una secuenciación genética de alta calidad de unos restos de neandertal. El genoma de aquella siberiana guarda mayor proximidad con el de neandertales del oeste de Europa que con el de los neandertales de la cercana cueva de Denisova.

Se ha secuenciado con alta calidad el genoma de una neandertal de la cueva de Chagyrskaya, en los montes Altai. Los genes que se expresan en el cuerpo estriado del cerebro, que desempeña diversas funciones cognoscitivas, habían sufrido más cambios que los de otras partes del cerebro [Bence Viola, Departamento de Antropología, Universidad de Toronto].

Los neandertales desaparecieron hace unos 40.000 años. Pero hasta entonces, según parece, aquella especie humana tuvo una movida historia poblacional. Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig y sus colaboradores han secuenciado con alta calidad el genoma de una neandertal, tal y como describen en la revista científica profesional PNAS. Sus restos, que tienen entre 60.000 y 80.000 años de antigüedad, se encontraban en la cueva de Chagyrskaya, en los montes Altái, en la Siberia rusa. La comparación con los datos genómicos que ya se conocían muestran que aquella neandertal estaba emparentada más estrechamente con miembros de su especie que vivieron en el centro de Europa que con otros neandertales siberianos más antiguos que ella. Cabe suponer que grupos de neandertales procedentes de Europa Occidental desplazaron, hace entre 80.000 y 120.000 años, a los neandertales que ya vivían por entonces en Oriente.

Los primeros restos fósiles de un neandertal se descubrieron en 1856 en el valle de Neander, o Neandertal, en Alemania, cerca de Düsseldorf, que les dio el nombre. Más de 150 años después, los paleogenetistas descifraron por primera vez el ADN nuclear de aquellos seres humanos arcaicos. Desde entonces se habían logrado dos secuenciaciones de alta calidad de genomas de neandertal; es decir, se pudo leerlos múltiples veces, con lo que el número de posibles errores de secuenciación se minimizó. Uno de esos genomas se extrajo de huesos encontrados en la cueva de Vindija, en la actual Croacia. El yacimiento tiene unos 50.000 años. El otro procede de  hueso de falange del pie fósil hallado en la cueva de Denisova, también en los montes Altái, y son claramente más antiguos que los restos extraídos de la cueva de Chagyrskaya, a solo 106 kilómetros de distancia: el fragmento óseo de Denisova tiene alrededor de 110.000 años.

Cuanto más al este, menor la población

De la comparación de los tres genomas se sigue que la neandertal siberiana está emparentada más estrechamente con los neandertales del yacimiento croata que con los que habitaron la mucho más cercana cueva de Denisova. Como conjeturan Pääbo y sus colaboradores, es posible que grupos occidentales sustituyesen de alguna forma a la población euroasiática oriental. A partir de los tres genomas, el equipo de Pääbo calculó el tamaño aproximado de las poblaciones. Opinan que la neandertal de Chagyrskaya vivió en un grupo de no más de 60 individuos. El neandertal de la cueva de Vindija debió de ser parte de un grupo algo mayor. Los seres humanos anatómicamente modernos debieron también de vagar por el paisaje en grupos de más de cien miembros de su especie, al igual que los denisovanos, un pariente cercano de los neandertales que vivó en Asia al mismo tiempo que estos. Los datos genómicos de los neandertales más antiguos de la cueva de Denisova, en cambio, les indican a los investigadores que sus grupos eran pequeños. «Los neandertales de la región de Altái vivían seguramente en poblaciones más pequeñas y aisladas que los neandertales de otras partes», escriben Pääbo y sus colaboradores. La posible razón: «Esa región se encuentra en la periferia de su distribución geográfica y quizá fuese una zona donde los denisovanos tuvieron una presencia más continua». Que la situación geográfica y la proximidad a los denisovanos influyesen realmente en el tamaño del grupo es algo que tendrán que confirmar investigaciones posteriores, advierten los paleogenetistas.

Lo que sí es seguro es que los neandertales y los denisovanos se encontraron y tuvieron descendencia común. En la cueva de Denisova los arqueólogos descubrieron un fragmento de hueso que, según los análisis genéticos, corresponde a los restos de un cruce de las dos especies. El fósil, que tiene unos 90.000 años, perteneció a una chica que murió a los trece años de edad, más o menos. Su madre era neandertal y el padre, denisovano.

Karin Schlott

Referencia: «A high-coverage Neandertal genome from Chagyrskaya Cave», de Fabrizio Mafessoni et al., en PNAS (16 de junio de 2020).

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