16 de Noviembre de 2021
EPIDEMIOLOGÍA

¿Cuándo son más útiles las mascarillas? Los casos de COVID-19 ofrecen pistas

Las mascarillas confieren la mayor protección en espacios interiores y durante el contacto prolongado con personas infectadas, pero otras medidas de salud pública también son importantes.

Pasar largos períodos de tiempo con una persona con COVID-19 aumenta las posibilidades de contraer la enfermedad, un riesgo que se reduce si se utilizan mascarillas. [Pixabay]

Un análisis de cientos de casos de COVID-19 indica que las mascarillas son más protectoras en circunstancias específicas, como la exposición a una persona con COVID-19 durante más de tres horas o en espacios cerrados.

El estudio muestra que varias de las medidas que se conocen en conjunto como intervenciones no farmacéuticas, como el distanciamiento físico, mantener interacciones al aire libre y usar mascarillas, «de hecho son útiles» para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2, dice el coautor del estudio Joseph Lewnard, epidemiólogo de la Universidad de California, Berkeley. Estudios previos ofrecieron pruebas de que el uso de mascarillas ayuda a proteger contra infecciones, pero el último trabajo muestra que es beneficioso incluso cuando no se utilizan otras medidas, como el distanciamiento.

Encuentros cercanos con COVID-19

Aunque las vacunas y los tratamientos médicos son fundamentales para controlar la pandemia, las intervenciones no farmacéuticas siguen siendo importantes medidas de salud pública. Pero es difícil medir la efectividad de estas intervenciones en entornos del mundo real.

Para abordar este desafío, Lewnard, Seema Jain, epidemióloga del Departamento de Salud Pública de California en Richmond, y sus colaboradores estudiaron el caso de unas 1280 personas en California que habían dado positivo al SARS-CoV-2 entre febrero y septiembre de 2021. Para cada persona con COVID-19, los investigadores buscaron al menos un participante de control: alguien que los igualaba en factores como la edad y el sexo, pero que había dado negativo durante el mismo período de tiempo. Los participantes que habían estado expuestos a alguien que se sabía que tenía COVID-19 proporcionaron detalles sobre el encuentro, como el escenario y la duración del mismo.

El estudio encontró que los participantes que no estaban completamente vacunados tenían el mayor riesgo de infección cuando informaron haber estado en contacto con alguien infectado en espacios interiores o durante más de tres horas. Los participantes expuestos a alguien con COVID-19 tenían menores probabilidades de infección si se usaban mascarillas en el encuentro que si no. «Esta protección es especialmente importante para las personas que aún no habían sido vacunadas», dice Lewnard. Pero los encuentros en los que se usaron mascarillas también se vincularon con una protección adicional incluso para los participantes vacunados.

Jain dice que el análisis también sugiere que las mascarillas brindan el mayor beneficio durante las exposiciones de alto riesgo, las que duran más de tres horas, ocurren en interiores o involucran a una persona de otro hogar. El uso de mascarillas no mostró un beneficio claro cuando el participante tuvo contacto físico directo con una persona que se sabía que tenía COVID-19 o cuando esa persona era un miembro del hogar del participante.

Los resultados, que aún no han sido revisados ​​por pares, se publicaron en el servidor de preimpresión medRxiv.

Algunos científicos no están del todo convencidos por los hallazgos. Natalie Dean, bioestadística de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia, cree que las intervenciones no farmacéuticas son beneficiosas, pero duda en aceptar las estimaciones del documento sobre el tamaño de los beneficios. Eso se debe en parte, dice, a los posibles sesgos introducidos por el diseño de casos y controles del estudio.

Grant Brown, bioestadístico de la Universidad de Iowa, también es cauteloso acerca de las cifras precisas del estudio sobre los beneficios del uso de mascarillas, debido al proceso de emparejamiento de individuos de casos positivos y controles empleado en el estudio. «Aun así, es un enfoque razonable para un problema difícil», dice. También señala que los resultados están respaldados por estudios sobre los mecanismos de diseminación vírica.

Kirsten Bibbins-Domingo, epidemióloga y médica de la Universidad de California en San Francisco, señala que el estudio comenzó antes del surgimiento de la variante delta, altamente transmisible, y también está de acuerdo en que hacer coincidir a las personas infectadas con los participantes de control es un desafío. Pero añade que los autores hicieron todo lo posible para superar esta limitación, y el resultado es un estudio «bien diseñado y bien ejecutado». Los hallazgos, dice, llenan un vacío en el conocimiento sobre la efectividad de las intervenciones no farmacéuticas y, por lo tanto, podrían ayudar a proveer datos para el diseño de políticas para controlar la propagación vírica.

Ariana Remmel/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

Referencia: «Predictors of SARS-CoV-2 infection following high-risk exposure»; K. L. Andrejkoet al., en el repositorio de preimpresión medRxiv, 23 de octubre de 2021.

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