18 de Octubre de 2012
Exoplanetas

Descubren un exoplaneta en Alfa Centauri

El objeto posee una masa casi igual a la terrestre, orbita en torno a una estrella muy similar al Sol y solo se halla a cuatro años luz de distancia.

Recreación artística del nuevo exoplaneta, con el Sol al fondo. [ESO/L. Calçada]

Una colaboración internacional ha anunciado el descubrimiento de un exoplaneta en torno a Alfa Centauri B, una de las componentes del sistema estelar más próximo a la Tierra, situado a tan solo cuatro años luz de distancia. Además de por su cercanía, el nuevo planeta reviste gran interés por dos razones: orbita en torno a una estrella muy similar al Sol y su masa estimada sería casi igual a la terrestre. Aunque los astrónomos no creen que se den en él las condiciones necesarias para albergar vida, ya que se hallaría demasiado próximo a su estrella anfitriona, su presencia podría estar indicando la existencia de un sistema planetario muy semejante al sistema solar en nuestro vecindario cósmico más inmediato.

Los investigadores han deducido la existencia del exoplaneta tras casi cuatro años de observaciones con el espectrógrafo HARPS, del Observatorio Europeo Austral. Este dispositivo permite detectar otros planetas gracias al método de la velocidad radial, consistente en medir el ligero vaivén que experimenta la posición de una estrella por efecto de atracción gravitatoria que ejercen los planetas que orbitan a su alrededor. Tales oscilaciones se miden gracias al efecto Doppler que, debido a dicho vaivén, experimenta la luz de la estrella. En este caso, los investigadores observaron que Alfa Centauri B sufría un balanceo con una amplitud de velocidades de 51 centímetros por segundo, una cantidad que por sí sola refleja la asombrosa sensibilidad del dispositivo HARPS.

El método de la velocidad radial es uno de los dos que se utilizan en la búsqueda de exoplanetas. El otro, conocido como método de los tránsitos, se basa en medir las ligeras disminuciones de luz que se producen cuando el planeta en cuestión se interpone en la línea de visión entre la Tierra y la estrella. Para ello, no obstante, se requiere una alineación adecuada entre la estrella, la Tierra y la órbita del exoplaneta.

En su artículo, que ha sido publicado en la edición en línea de la revista Nature, los investigadores describen con detalle cómo lograron aislar las perturbaciones inducidas por el exoplaneta de otras fuentes de ruido, como los modos de oscilación propios de la estrella, las irregularidades del astro o los efectos de la vecina Alfa Centauri A, entre otros.

Tras identificar y restar todas esas fuentes de ruido, los astrónomos observaron que aún sobrevivía el balanceo mencionado, el cual achacan a la presencia de un planeta que orbitaría a una distancia del astro no mayor de 0,04 unidades astronómicas (el 4 por ciento de la distancia entre la Tierra y el Sol) y con un período orbital (el equivalente a nuestro año) de poco más de tres días. La masa mínima del planeta se estima en 1,13 masas terrestres. En estos casos, lo único que puede establecerse es una cota mínima al valor de la masa, ya que para determinar su valor exacto es necesario conocer el plano de inclinación de la órbita.

En una conferencia de prensa celebrada ayer para los medios de comunicación, los investigadores estimaron que la probabilidad de que la señal observada se debiese a un efecto espurio sería inferior al uno por mil, por lo que consideran la existencia del nuevo planeta como un hecho prácticamente confirmado.

Aunque no se espera que albergue vida (su temperatura rondaría los 1500 grados Kelvin, por lo que su superficie podría hallarse cubierta de lava), el descubrimiento permite dos lecturas positivas: por un lado, pone de manifiesto la gran sensibilidad del método experimental empleado; por otro, podría estar apuntando a la existencia de un sistema planetario similar al nuestro a solo cuatro años luz de la Tierra, un tiro de piedra en términos astrofísicos. Es un hecho estadístico que la mayoría de los exoplanetas de poco tamaño observados hasta ahora no se hallan aislados, sino que pertenecen a un sistema planetario. Si este fuese el caso de Alfa Centauri B, quizás el primer planeta potencialmente habitable aparezca muchísimo más cerca de lo que jamás nadie había imaginado.

Más información en ESO y Nature.

—IyC

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