13 de Diciembre de 2021
Cambio climático

El aumento de las temperaturas convierte la nieve del Ártico en lluvia

Los cambios en las precipitaciones de la región ártica podrían ser más rápidos de lo previsto por los científicos.

Arco de hielo en las costas de Groenlandia. [HenriVdl/iStock]

A medida que el Ártico se calienta y se transforma, desaparecen muchos de los rasgos que lo caracterizan: los glaciares se funden y se fragmentan en bloques que caen al mar; el hielo marino disminuye y deja expuestas las aguas del océano; el permafrost se descongela y se convierte en una masa pastosa. Y la nieve que cubre el extraordinario entorno ártico se convierte cada vez más en lluvia.

El cambio gradual hacia un clima lluvioso no es un fenómeno inesperado. Sin embargo, un estudio reciente indica que la transición podría estar teniendo lugar con mayor rapidez de lo estimado por investigaciones anteriores.

El nuevo trabajo, publicado en Nature Communications, pone de manifiesto que, si el planeta continuara calentándose aceleradamente hasta finales de siglo, en ciertas regiones del Ártico podrían predominar las lluvias hacia la década de 2060 o 2070 —varias décadas antes de lo calculado por estudios anteriores.

El trabajo, dirigido por Michelle McCrystall, de la Universidad de Manitoba, se basa en un conjunto actualizado de modelos climáticos globales elaborados por investigadores de todo el mundo. Los últimos modelos simulan con mayor eficacia las precipitaciones en el Ártico y proporcionan una información más precisa sobre la forma en que los regímenes pluviales y nivales podrían variar en las próximas décadas.

De acuerdo con tales modelos, el Ártico podría calentarse más rápido de lo previsto hasta ahora y las precipitaciones de la región podrían ser más sensibles a pequeños incrementos de temperatura de lo que pensaban los científicos.

La principal conclusión se resume en que «los últimos modelos muestran un aumento más intenso y rápido de las precipitaciones en el Ártico, así como una transición más rápida de nieve a lluvia de lo que se había estimado», explicó en Twitter James Screen, coautor del estudio y climatólogo de la Universidad de Exeter.

Además, el estudio concluye que en ciertas regiones árticas se dará igualmente una transición hacia un clima lluvioso aun si los líderes mundiales lograran alcanzar los objetivos del Acuerdo Climático de París, es decir, mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, o bien por debajo de 1,5oC, una meta difícilmente alcanzable.

Por ejemplo, si el planeta se calentara 1,5oC, en los mares de Groenlandia y Noruega pasarían a predominar las lluvias. En el caso de un calentamiento de 2oC, el oeste de Rusia y algunas partes del Ártico europeo experimentarán un cambio similar. En el supuesto de que las temperaturas se elevaran 3oC —el valor que más se aproxima al calentamiento real que el planeta va a experimentar—, la transición hacia un clima lluvioso se impondría en la mayoría de las regiones de la vertiente pacífica del Ártico.

Dado que el estudio se basa en promedios anuales, sus resultados no implican una ausencia total de nieve en esas regiones. Probablemente, la nieve seguirá predominando en invierno en gran parte del Ártico aunque el calentamiento supere los 3oC.

En cambio, en otras estaciones, sobre todo en verano y otoño, se daría una transición hacia un régimen lluvioso, lo que supondría un cambio significativo en numerosas regiones del Ártico donde, hasta ahora, las temperaturas se mantenían frías durante todo el año.

Sin embargo, tales cambios no solo podrían tener importantes repercusiones en el delicado ecosistema del Ártico sino también en otras regiones del planeta. La nieve, blanca y brillante, refleja la luz solar hacia el exterior del planeta. Una menor presencia de nieve implica dejar al descubierto más tierra, que absorbe una mayor cantidad de radiación solar, lo que acelera el calentamiento. La desaparición de la nieve y el deshielo ártico son dos de las principales razones por las que la región se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta.

A medida que el Ártico reciba más lluvia y menos nieve, podría calentarse aún más deprisa, lo que implicaría un mayor deshielo del permafrost, así como un mayor derretimiento de los glaciares y del hielo marino. Los cambios alterarían enormemente el paisaje del Ártico y aumentarían las probabilidades de producirse inundaciones y deslizamientos de tierra.

Algunas especies de la fauna silvestre adaptadas al frío y la nieve, como los caribúes o los osos polares, podrían quedar afectadas por los cambios. Y otras especies procedentes de otras regiones podrían llegar al Ártico para aprovechar el clima más cálido.

A su vez, un calentamiento más rápido, así como un mayor deshielo de los glaciares del Ártico y del casquete glaciar de Groenlandia, podría acelerar la elevación del nivel del mar. Por otro lado, algunas investigaciones sugieren que un mayor calentamiento del Ártico podría modificar la circulación atmosférica y con ello alterar el flujo de las principales corrientes de aire, como el vórtice polar o la corriente en chorro, lo que podría afectar al clima de todo el hemisferio norte. Todo ello implica que la velocidad del cambio climático en el Ártico resulta crucial para las sociedades de todo el mundo.

Todavía no se sabe con exactitud a qué velocidad se producirá el cambio climático en el Ártico. Algunos científicos han advertido de los persistentes problemas para simular procesos complejos como los cambios en las precipitaciones.

Además, algunos de los modelos climáticos más recientes podrían presentar cierta tendencia a sobrestimar levemente la velocidad a la que se producirá el calentamiento futuro, tal y como señaló Gavin Schmidt, climatólogo de la NASA, en una declaración para el Science Media Centre del Reino Unido. Cabe la posibilidad de que el Ártico no se caliente tan rápido como estiman ciertos modelos y, en tal caso, la transición de nieve a lluvia no se produciría tan deprisa.

Dicho esto, el principal factor que influye en la rapidez con que se producirán las futuras transiciones en el Ártico es la velocidad del cambio climático global, que a su vez depende de la rapidez con que las sociedades humanas puedan reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. Puede que el Ártico se esté transformando rápidamente, pero aún podemos limitar los cambios que experimente en el futuro.

Chelsea Harvey/E&E News

Referencia: «New climate models reveal faster and larger increases in Arctic precipitation than previously projected». Michelle R. McCrystall et al. en Nature Communications, vol. 12, 6765, 30 de noviembre de 2021.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.