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  • 24/07/2018

Climatología

El cambio climático, tal y como lo captan los satélites

Durante casi cuarenta años, los satélites han estado recogiendo datos en los que está impresa la huella del cambio climático.

Science

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En las latitudes medias, sobre todo en las boreales, es donde más ha crecido la amplitud del ciclo estacional de las temperaturas troposféricas durante el período 1979-2016 [Laboratorio Nacional Lawrence en Livermore, NASA].

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Un análisis de décadas de datos tomados por los satélites artificiales ha revelado cómo están cambiando los seres humanos los ciclos de las estaciones en la baja atmósfera. La acumulación de gases de invernadero producidos por la quema de combustibles fósiles ha hecho que suban las temperaturas del aire más en verano y que en el hemisferio norte la oscilación anual de la temperatura sea más pronunciada.

Las investigaciones anteriores habían dejado constancia del modo en que el cambio climático está alterando las estaciones en tierra: los mantos de nieve se derriten antes, las migraciones de los animales cambian de fechas y las temporadas de incendios son más largas. El último estudio, que se basa en los registros de la temperatura tomados por satélites entre 1979 y 2016, es el primero que establece con precisión los cambios estacionales en la atmósfera. La probabilidad de que la variabilidad natural explique la magnitud de los cambios de temperatura a lo largo de esos registros es más o menos de cinco en un millón, según cuentan unos investigadores en Science.

«Muchos han buscado y encontrado esos cambios en el mundo biológico, así que nosotros decidimos echarles un vistazo a los datos por satélite», dice el autor principal del artículo, Benjamin Santer, científico de la atmósfera en el Laboratorio Nacional Lawrence en Livermore, California. «Hemos visto profundos indicios del impacto humano en el clima, no solo en las temperaturas anuales, sino en el ciclo de las estaciones».

El equipo de Santer usó modelos de ordenador para simular el clima global a lo largo de miles de años, con y sin emisiones de gases de invernadero. Esto les permitió predecir «huellas» reveladoras de la influencia humana en las condiciones atmosféricas. Compararon a continuación esas pautas con los datos de temperaturas tomados por los satélites desde 1979. Quedó así manifiesto que las variaciones naturales del clima de la Tierra no podían explicar todos los cambios observados en los ciclos climáticos estacionales.

Algunas tendencias climáticas estacionales no se pueden explicar, es la conclusión de estos autores, sin tomar en cuenta el calentamiento por el aumento de las concentraciones de gases de invernadero en la atmósfera. El cambio más notable es el del hemisferio norte, donde la diferencia ente las temperaturas de verano e invierno ha aumentado alrededor de 0,4 grados, debido en su mayor parte a que las temperaturas del verano están subiendo más deprisa. El efecto es mayor en tierra, quizá porque su superficie está sujeta a condiciones cada vez más secas.

Los escépticos del clima

El estudio es sólido, aunque no sorprendente, dice Andrew Dessler, científico de la atmósfera de la Universidad A&M de Texas, en College Station. «No creo que resuelva un problema importante de las ciencias de la atmósfera ni que cambie nada de lo que pienso sobre el sistema climático», afirma, «pero aporta todavía más pruebas de que los seres humanos están alterando el clima».

Santer dice que uno de los motivos que llevaron a hacer el análisis fue contrarrestar los argumentos de los escépticos del clima. Los registros de las temperaturas tomadas por satélite fueron durante mucho tiempo un motivo tanto de interrogantes científicos como de polémica, en parte porque hubo una época en que registraban un calentamiento menor que el medido en las estaciones meteorológicas de tierra repartidas por el mundo.

En muy buena medida, la aparente discrepancia entre los registros de temperaturas de los satélites y de superficie se esfumó a lo largo de los últimos veinte años, en cuanto se corrigieron los errores causados por las calibraciones de los sensores, las transiciones entre satélites y los cambios graduales con el tiempo de las órbitas de las sondas. No obstante, observa Santer, hay cargos públicos que se oponen a que se proceda contra el cambio climático citando incorrectamente los datos de temperaturas tomados por los satélites.

En un artículo publicado el año pasado en Scientific Reports, por ejemplo, Santer y varios colegas suyos refutaban una afirmación de Scott Pruitt, por entonces administrador de la Agencia se Protección Medioambiental de Estados Unidos, quien dijo en una comparecencia ante el Congreso que el calentamiento global se había nivelado en los últimos veinte años.

«Si se va a dar importacia a los datos de los satélites en los debates públicos, vamos entonces a hablar de lo que los datos nos dicen», comenta Santer.

Jeff Tollefson / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Human influence on the seasonal cycle of tropospheric temperature», de Benjamin D. Santer et al. en Science 361, eaas8806 (2018).

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