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  • 13/03/2019

Neurociencia

El cerebro fomenta la transmisión cultural

Confirman, a través de técnicas de seguimiento ocular, la evolución paralela de los procesos cognitivos, el desarrollo de materiales y la complejidad social humana.

Scientific Reports

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A través de técnicas de seguimiento ocular, los investigadores han registrado los procesos de atención selectiva de los participantes. Estos revelan la manera en la que exploramos e interactuamos con nuestro entorno. [CSIC]

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A lo largo de la evolución, nuestra especie ha experimentado cambios anatómicos y biológicos fundamentales. Pero, además, los humanos hemos aventajado a otras especies y nos hemos diferenciado de ellas gracias en gran parte a nuestra capacidad cultural. Al desarrollo de la cultura han contribuido nuestras habilidades cognitivas: la capacidad de fabricar y usar herramientas, de razonar y generar pensamientos simbólicos, de innovar. Pero también ha contribuido nuestro extraordinario sentido social: la aptitud para cooperar y alcanzar objetivos juntos, de transmitir conocimientos de generación en generación. Descubre en este monográfico una selección de los artículos más relevantes y novedosos sobre la íntima relación entre el origen y desarrollo de la cultura y la evolución humana.

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Los ojos no solo son el espejo del alma; también revelan información sobre el pasado de los humanos. Según describe un grupo de investigadores en la revista Scientific Reports, las técnicas de seguimiento ocular han permitido confirmar la evolución paralela del proceso cognitivo, el desarrollo de materiales y la complejidad social de los humanos.

«Planteamos la posibilidad de que la vida cultural y social influya en el proceso cognitivo. Los movimientos oculares son la prueba más objetiva de que existe una evolución paralela entre el proceso cognitivo, el desarrollo material y los cambios en la complejidad social», explica en un comunicado de prensa Felipe Criado Boado,  investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los autores del estudio. El movimiento de los ojos informa sobre los procesos de atención selectiva, los cuales a su vez determinan la manera en la que exploramos e interactuamos con nuestro entorno.

El campo de la neuroarqueología

Para su estudio, los investigadores examinaron el recorrido que efectuaban los ojos de 113 personas cuando observaban patrones decorativos que ornamentaban objetos cerámicos prehistóricos. En concreto, utilizaron piezas de cerámica que abarcaban 4000 años de la prehistoria de Galicia (de 4000 a.C. hasta el cambio de era). Observaron que el comportamiento visual de los participantes mostraba las mismas tendencias evolutivas que las sociedades que construyeron esos objetos arqueológicos. Así, por ejemplo, hallaron que los movimientos oculares horizontales eran más frecuentes cuando los sujetos miraban objetos representativos de los primeros períodos de la prehistoria, mientras que los verticales predominaban en la observación de las piezas de etapas más tardías, en las que la complejidad social era mayor.

El sistema de reconocimiento visual humano interioriza de forma activa el objeto que observa, lo que demuestra que existe una conexión perceptual entre el observador y las estructuras materiales de su entorno, concluyen los autores. «La percepción no puede separarse de la forma. Desde esta perspectiva puede postularse que la forma de los objetos [la cerámica, en este caso] y el patrón de exploración visual que producen han cambiado a lo largo de la historia, y están conectadas con el comportamiento cognitivo de la misma forma que lo están con el ámbito social, incluida la complejidad social», sostiene Criado Boado.

Luis Martínez Otero, otro de los autores del trabajo, explica: «En nuestro cerebro existen circuitos neuronales, o mapas, que representan nuestro espacio personal y peripersonal. Estos circuitos determinan la manera en que nos relacionamos socialmente y también con el mundo que nos rodea». Y agrega: «Estos experimentos demuestran que existe una interacción muy estrecha entre los cambios culturales y la plasticidad cerebral, lo que proporciona una nueva perspectiva sobre cómo el cerebro permite la transmisión de valores culturales, creencias y costumbres».

Este estudio se engloba dentro de un nuevo campo científico, la neuroarqueología, una disciplina que combina la neurociencia con la paleontología humana, la arqueología y otras ciencias sociales y humanas, informan desde el CSIC.

Los investigadores analizaron los procesos de atención selectiva de los sujetos a partir del mapa de densidades de fijaciones visuales que registraban cuando miraban las distintas piezas de cerámica. De izquierda a derecha, aparecen en orden cronológico de la más antigua a la más reciente. Como sucede en el sentido del tiempo, a lo largo de la evolución, la fijación cambia de horizontal a vertical. [CSIC]

Fuente: CSIC

Referencia: «Coevolution of visual behaviour, the material world and social complexity, depicted by the eye-tracking of archaeological objects in humans», de Felipe Criado-Boado et al. en Scientific Reports vol. 9, 2019.

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