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5 de Marzo de 2020
CAMBIO CLIMÁTICO

El dióxido de carbono absorbido por los bosques tropicales está disminuyendo con rapidez

Mediciones realizadas en las selvas de Amazonia y África durante 30 años revelan que están perdiendo capacidad para almacenar carbono y amortiguar el calentamiento global.

 Selva amazónica de Brasil. [Peter Vander Sleen]

La capacidad de las selvas tropicales para retirar carbono de la atmósfera está debilitándose, según un estudio publicado hoy en Nature que describe el seguimiento de 300.000 árboles durante 30 años. La investigación, dirigida por la Universidad de Leeds, revela que en todo el mundo los bosques tropicales han comenzado el temido cambio: están pasando de ser sumideros a ser fuentes de carbono.

A los bosques tropicales inalterados se los considera un sumidero de carbono crucial a escala mundial, pues ralentizan el cambio climático al absorber el carbono de la atmósfera y almacenarlo en los árboles, un proceso conocido como secuestro de carbono. Los modelos climáticos generalmente predicen que el sumidero de carbono de los bosques tropicales continuará durante décadas.

Sin embargo, el nuevo análisis sobre el crecimiento y muerte de los árboles de 565 selvas tropicales inalteradas de África y la Amazonia durante treinta años revela que la absorción de carbono por estos bosques alcanzó un máximo en la década de los noventa. En la de 2010 se redujo un tercio, en promedio. El cambio se debió principalmente a las pérdidas de carbono asociadas a la mortalidad de los árboles. El estudio, en el que participaron casi cien centros de todo el mundo, presenta la primera prueba a gran escala de que la absorción de carbono de los bosques tropicales ha iniciado ya un preocupante descenso.

El autor principal del trabajo, Wannes Hubau, exinvestigador de la Universidad de Leeds y ahora colaborador del Museo Real de África Central, en Bélgica, ha explicado: «Hemos demostrado que la absorción máxima de carbono en los bosques tropicales inalterados tuvo lugar en la década de 1990. Al combinar los datos de África y de la Amazonia, hemos empezado a entender por qué estos bosques están cambiando; los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, la temperatura, las sequías y la dinámica forestal representan factores clave. Los mayores valores de dióxido de carbono aceleran el crecimiento de los árboles; sin embargo, año tras año, y cada vez en mayor medida, este efecto se ve contrarrestado por los impactos negativos que ocasionan las temperaturas más altas y las sequías, las cuales reducen la tasa de crecimiento de los árboles y aumentan su mortalidad. La modelización de dichos factores revela una futura disminución del sumidero africano a largo plazo, y una rápida debilitación del amazónico; pronosticamos que se convertirán en fuentes de carbono a mediados de la década de 2030».

En la década de 1990, los bosques tropicales inalterados absorbieron unos 46.000 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera; en la de 2010, esta cifra se redujo a unos 25.000 millones de toneladas. Esta pérdida de absorción, de 21.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivale a una década de emisiones asociadas a los combustibles fósiles del Reino Unido, Alemania, Francia y Canadá juntos.

En la década de 1990, las selvas inalteradas absorbieron el 17 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono de origen antrópico; en la de 2010, ese porcentaje se redujo al 6 por ciento. Ello se debió a que la absorción de carbono por estos bosques se redujo un 33 por ciento y a que la superficie ocupada por ellos disminuyó un 19 por ciento, al tiempo que las emisiones globales de dióxido de carbono se dispararon en un 46 por ciento.

Uno de los autores principales, Simon Lewis, de la Facultad de Geografía en Leeds, ha apuntado: «Los bosques tropicales inalterados continúan siendo un sumidero vital de carbono; sin embargo, esta investigación revela que, a menos que se implementen políticas para estabilizar el clima de la Tierra, solo es cuestión de tiempo hasta que dejen de secuestrar carbono. Conocer el momento en el que la naturaleza pasa de desacelerar el cambio climático a acelerarlo es una cuestión clave para el futuro de la humanidad. Después de años de trabajo en los bosques del Congo y de la Amazonia, hemos descubierto que una de las repercusiones más preocupantes del cambio climático ya ha comenzado, y que lo ha hecho décadas antes de lo que predecían los modelos climáticos más pesimistas».

Diferencias entre continentes

Para calcular los cambios en la absorción de carbono, los autores midieron el diámetro y estimaron la altura de cada uno de los árboles presentes en 565 parcelas forestales, regresando cada pocos años a medirlos. Calculando el carbono almacenado en los árboles que sobrevivieron y aquellos que murieron, estimaron los cambios en el secuestro de carbono a lo largo del tiempo.

Tras la última medición, los investigadores utilizaron un modelo estadístico y tendencias en las emisiones de dióxido de carbono, temperatura y precipitación para estimar los cambios en el almacenamiento de carbono forestal hasta el año 2040.

Al combinar los datos de dos grandes redes de seguimiento forestales en África (AfriTRON) y Amazonia (RAINFOR), los autores han demostrado que el sumidero amazónico empezó a debilitarse primero, a mediados de la década de 1990, y quince años más tarde lo hizo el africano. La diferencia entre continentes se debe a que los bosques amazónicos son más dinámicos que los africanos, y se enfrentan a impactos climáticos más fuertes: suelen estar expuestos a temperaturas más altas, a aumentos de temperatura más rápidos y a sequías más regulares e intensas que los bosques africanos.

Los investigadores también destacan que las selvas tropicales siguen siendo enormes reservas de carbono: almacenan 250.000 millones de toneladas de carbono solo en los árboles, lo que equivale a 90 años de emisiones globales derivadas de combustibles fósiles teniendo en cuenta los valores actuales.

«Las amenazas inmediatas de los bosques tropicales son la deforestación, la tala y los incendios. Se requiere una intervención inmediata. Además, es necesario estabilizar el clima de la Tierra. Si se redujeran a cero las emisiones de dióxido de carbono más rápido de lo que actualmente se prevé, se podría evitar que las selvas tropicales se convirtieran en una gran fuente de carbono para la atmósfera. Sin embargo la ventana de posibilidades se está cerrando con rapidez», concluye Lewis.

Fuente: Universidad de Leeds

Referencia: «Asynchronous carbon sink saturation in African and Amazonian tropical forests». Wannes Hubau et al. en Nature, vol. 579, págs. 80-87, marzo de 2020.

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