Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

2 de Julio de 2019
Cambio climático

El hundimiento de la Unión Soviética disminuyó mucho las emisiones de carbono

La merma de su economía cambió la alimentación de la gente, muy basada en la carne.

El colapso económico que se produjo cuando desapareció la Unión Soviética llevó a una disminución del consumo de carne, que a su vez contribuyó a una disminución de las emisiones de carbono [Keith Weller/USDA].

La desaparición de la Unión Soviética en 1991 condujo a una enorme disminución de las emisiones de gases de invernadero porque la crisis económica resultante hizo que muchas personas dejasen de comer carne.

La carne procedente de las explotaciones ganaderas fue allí una fuente alimenticia principal durante la época comunista. En 1990, los ciudadanos soviéticos consumían de media 32 kilogramos de carne de vacuno al año, un 27 por ciento más que los europeos occidentales y cuatro veces más que el promedio mundial de entonces.

Pero la demanda de carne y la producción ganadera de aquella región del mundo cayeron bruscamente cuando los precios de los productos de consumo diario subieron mucho y la capacidad adquisitiva del rublo mermó con la crisis económica poscomunista. Se calcula que un tercio de las tierras de cultivo de finales de la era soviética han quedado abandonadas desde entonces.

Estos cambios en el sistema alimentario y agrícola de las antiguas naciones soviéticas supusieron una reducción neta de 7600 millones de toneladas de gases de invernadero en equivalentes de dióxido de carbono entre 1992 y 2011, según el análisis de los datos sobre el consumo de carne y el comercio internacional que han efectuado unos investigadores. Esa disminución equivale a un cuarto de las emisiones de CO2 por la deforestación amazónica a lo largo del mismo período. Rusia emite actualmente al año unos 2500 millones de toneladas de gases de invernadero (medidas en equivalentes de CO2).

Emisiones tras la desaparición de la URSS de equivalentes de dióxido de carbono al año (en rojo, por la producción nacional de carne en la antigua URSS; en azul, por la de carne importada).Esta gráfica tiene en cuenta las emisiones que se deben a la producción ganadera local y a las importaciones de carne, así como al carbono encerrado en suelos y plantas en las tierras de labranza soviéticas abandonadas.

«Hubo una gran caída de la producción industrial y de las emisiones tras el colapso de la Unión Soviética, así que no debería sorprender que ocurriese lo mismo con el consumo y producción de alimentos», dice Glen Peters, especialista en balances de carbono del Centro para la Investigación Internacional del Clima de Oslo, que no ha participado en el análisis. «El estudio resalta el potencial de la recaptación de carbono en lo que fuera la Unión Soviética, pero también el riesgo de que ese carbono se libere si vuelve la producción agrícola».

Hoy, la ganadería es la responsable del 14,5 por ciento de las emisiones de gases de invernadero causadas por actividades humanas en el mundo. La carne de vaca es el alimento más intensivo en emisiones porque los pastos se crean a menudo talando bosques y savanas.

El consumo de carne, en especial la de vaca, y los cambios en el uso de la tierra en Rusia y en Asia central son un factor en muy buena medida pasado por alto en los cálculos de las emisiones mundiales derivadas del suelo, según Florian Schierhorn, del Instituto Leibniz de Desarrollo Agrícola en las Economías en Transición, de Halle, Alemania, y uno de los autores del estudio.

Las tendencias del comercio internacional hacen pensar que las emisiones asociadas al consumo de carne están subiendo de nuevo: Rusia se ha convertido en los últimos diez años en uno de los principales destinos de la carne exportada, sobre todo desde Sudamérica.

Quirin Schiermeier /Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Large greenhouse gas savings due to changes in the post-Soviet food systems», de Florian Schierhorn et al. en Environmental Research Letters 14, 065009 (2019).

Artículos relacionados

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.