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2 de Junio de 2021
Paleontología

El Último Máximo Glacial y los pobladores de Asia

El Último Máximo Glacial influyó en el acervo génico europeo. Algo parecido ocurrió en el nordeste de Asia.

El cráneo humano del Saljit, Mongolia, de hace 34.000 años [Instituto de Arqueología, Academia de Ciencias de Mongolia].

Durante el Último Máximo Glacial la población de la fría e inhóspita Europa quedó bastante mermada, con un mínimo hace 23.000 años, al menos según los resultados de una combinación de modelos climáticos y datos etnográficos. La humanidad esperaba mejores días para repoblar el continente, días más cálidos. Por otra parte, los primeros europeos de nuestra especie y los pobladores de algo después no guardaban un parentesco muy cercano, tal y como han mostrado varios estudios, que han registrado además el ir y venir de ciertas poblaciones por la región durante el final de la Edad de Hielo. Los cambios climáticos a lo largo de esta fueron alterando el acervo génico. Pero ¿qué ocurrió durante la Edad de Hielo en Asia? En concreto: ¿qué les hizo el Último Máximo Glacial a los seres humanos del nordeste de Asia?

Qiaomei Fu, de la Academia China de Ciencias, y sus colaboradores han dado una respuesta en la revista Cell. Han investigado los restos de ADN de los huesos de 25 personas que murieron en distintos momentos en la región siberiana de Amur, al este del lago Baikal: las más antiguas, hará unos 33.000 años, miles de años antes del Último Máximo Glacial; las más recientes, mucho después, hará solo unos 3.000 años.

El análisis del parentesco genético muestra que el de los habitantes de Siberia de antes del Último Máximo Glacial con los de después incluye derivaciones. En algún momento, hará unos 19.000 años, hacia el final del Último Máximo Glacial, apareció un linaje de individuos con unas características genéticas distintivas que fue desplazándose hacia el norte; de ese grupo proceden en gran medida los habitantes actuales del nordeste de Asia. El máximo glacial y su final barajaron las cartas genéticas de nuevo tanto en Asia como en Europa.

La investigación genética de Qiaomei Fu y sus colaboradores parte de conclusiones que ya se habían inferido de las excavaciones arqueológicas, como que el ser humano moderno habitaba vastas regiones de Asia mucho antes del Último Máximo Glacial. Se encontró en la cueva de Tianyuan, cerca del Pekín actual, una mandíbula de un Homo sapiens de hace 40.000 años. Los análisis genéticos han establecido que en Asia vivieron durante millares de años personas semejantes genéticamente al hombre de Tianyuan, incluso bien lejos de esa cueva, como una mujer que murió hace unos 34.000 años en Mongolia y de la que se encontró la parte superior del cráneo en el valle de Saljit. Sin embargo, no se ha encontrado indicio alguno de pobladores en la época más dura climáticamente del final de la Edad de Hielo: parece que los seres humanos desaparecieron, en mayor o menor medida, de extensas partes de Asia durante milenios.

Tras el máximo glacial, sin embargo, los seres humanos volvieron a migrar: los nuevos pobladores de la zona de Amur se parecían genéticamente más a los habitantes actuales del este de Asia que a los viejos pobladores de Siberia, como muestran los análisis genéticos. Se parecían también a los seres humanos que vivieron más al norte hace unos 14.000 años: el grupo que pobló América. En el sur de Asia vivía un grupo genéticamente diferente: parece que ambas ramas fueron desarrollándose mientras el retroceso del hielo iba liberando nuevas tierras habitables más al norte.

Jan Osterkamp

Referencia: «The deep population history of northern East Asia from the Late Pleistocene to the Holocene», de Xiaowei Mao et al., en Cell, 27 de mayo de 2021.

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