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  • 18/07/2018

Psicología del trabajo

En las oficinas colectivas, los trabajadores hablan menos entre sí

Los empleados que trabajan en una oficina de planta abierta utilizan más la comunicación a través de la mensajería instantánea que el cara a cara, a pesar de hallarse en el mismo espacio.

Philosophical Transaction of the Royal Society B

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Se creía que los lugares de trabajo colectivos y abiertos fomentan la comunicación cara a cara entre los asalariados. Sin embargo, el ruido y la falta de privacidad contribuyen al efecto contrario. [iStock/ Rawpixel]

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Al contrario de lo que se pensaba, las oficinas de planta abierta no fomentan la comunicación y la creatividad de los trabajadores. Los investigadores Ethan S. Bernstein y Stephen Turban, de la Universidad Harvard, han llegado a esta conclusión tras analizar el comportamiento de más de un centenar de trabajadores de dos grandes empresas estadounidenses. El trabajo se publica en la revista Philosophical Transaction of the Royal Society B.

Más correos electrónicos

Los científicos realizaron el seguimiento de un total de 152 empleados que iban a ser trasladados a unas nuevas oficinas. Estas diferían de las antiguas, sobre todo, en la distribución del espacio: en vez de contar con estancias separadas por paredes iban a mudarse a un lugar de trabajo de espacio abierto, es decir, sin separaciones ni barreras arquitectónicas.

Para su estudio, los experimentadores colocaron un micrófono a cada participante con el objetivo de registrar las veces que hablaban con sus compañeros cara a cara. Además, solicitaron acceso a los servidores corporativos para saber la frecuencia con la que utilizaban los medios electrónicos de comunicación, como correos electrónicos y mensajería instantánea, para dialogar entre ellos. De esa forma, analizaron las conversaciones de los probandos durante 15 días hábiles antes y después de que se mudaran a una oficina colectiva. Los investigadores dejaron pasar tres meses antes de analizar el comportamiento de los empleados en las nuevas instalaciones, con el fin de que tuvieran tiempo para acostumbrarse al nuevo entorno.

Recuperar la privacidad perdida

Según observaron Bernstein y Turban, los trabajadores no hablaban más ni mantenían diálogos más entusiastas entre sí en la oficina colectiva. Al contrario, las conversaciones cara a cara disminuyeron en alrededor de un 70 por ciento en ambas compañías. En cambio, los sujetos se escribían correos electrónicos y mensajes instantáneos con mayor frecuencia: su uso aumentó hasta en un 50 por ciento.
Los investigadores sospechan que este fenómeno se debe a que los trabajadores intentan recuperar parte de la privacidad que han perdido en el espacio abierto.

Por otra parte, muchos empleados utilizan auriculares para evitar el ruido ambiental o intentan simular que se encuentran muy ocupados ante la posibilidad de ser observados, lo que favorece que la comunicación cara a cara se reduzca. Asimismo, a algunos les puede resultar incómodo mantener una acalorada conversación con otra persona ante los ojos y oídos de los compañeros del departamento o temen estorbar a los demás al hablar con frecuencia con otro trabajador. Los autores concluyen que los empleados encuentran en la mensajería instantánea un medio para mantener la privacidad de sus conversaciones y comunicarse sin molestar.

Daniela Zeibig/ Spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «The impacto of the 'open' workspace on human collaboration» E. S. Berstein y S. Turban en Philosophical Transaction of the Royal Society B, publicado en línea el 17 de julio de 2018.

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