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20 de Septiembre de 2016
Macrodatos

Europa propone cambiar las leyes de derechos de autor para permitir la minería de textos científicos

La iniciativa, largamente esperada, facilitaría el análisis automatizado de grandes cantidades de artículos.

Waldemarus/iStock

La Comisión Europea ha emitido una propuesta para facilitar que los investigadores puedan recopilar grandes cantidades de datos contenidos en artículos científicos: eximir las búsquedas de texto automatizadas de las leyes de protección de derechos de autor. Hoy en día existen programas informáticos que permiten analizar con gran rapidez enormes volúmenes de artículos en línea, una actividad conocida como «minería de datos». Con ello, los investigadores intentan sacar a la luz pautas y regularidades ocultas en los datos, con la esperanza de que eso les ayude a formular nuevas hipótesis.

Sin embargo, esta línea de trabajo se ve a menudo obstaculizada por las incertidumbres que genera el acceso a contenidos protegidos por copyright. En la Unión Europea, tales iniciativas requieren el permiso del titular de los derechos, lo que obliga a los investigadores a solicitar la aprobación de las editoriales científicas. Y, en ocasiones, estas han rehusado concederla (en principio, ante el temor de que los artículos analizados acaben distribuyéndose de forma gratuita) o lo hecho con restricciones o con la imposición de controles y tarifas. En 2014, un informe de la Comisión Europea señalaba que los investigadores del Viejo Continente estarían llevando a cabo menos investigaciones de este estilo que sus colegas de profesión en Estados Unidos o en Asia.

Como parte de las reformas, la cuales fueron anunciadas el pasado 14 de septiembre, la Comisión propone eximir la minería de textos de las leyes de copyright, si bien dicha exención solo se aplicaría a organizaciones que persigan fines «de interés público» —como universidades y centros de investigación— y solo cuando se trate de contenido a cuya lectura ya tienen acceso legal. La iniciativa ampara a la investigación comercial y a la no comercial, pero deja fuera a las empresas, las cuales aún tendrían que negociar dichos permisos con las editoriales y demás proveedores de contenido.

«Tenemos que eliminar las barreras que impiden que los científicos puedan excavar en las bases de conocimiento existentes. La excepción propuesta a las leyes de derechos de autor permitiría que los investigadores pudiesen llevar a cabo su trabajo sin miedo a repercusiones legales», apuntaba Carlos Moedas, comisario de Investigación, Ciencia e Innovación de la Unión Europea, en un comunicado de prensa. La propuesta —que aún debe ser aprobada por el Parlamento y el Consejo europeos— eliminaría buena parte de la incertidumbre legal a la que hoy se enfrentan los investigadores que desean analizar grandes cantidades de texto. Además, aun cuando las bibliotecas universitarias firmasen con las editoriales un acuerdo que revocase dicha excepción, este sería «inaplicable», según la directiva.

Una de las principales defensoras de la medida, la Asociación Europea de Bibliotecas Científicas, con sede en la Haya, ha calificado la propuesta como «paso de enorme importancia» para resolver la incertidumbre legal que rodea a la minería de textos científicos. Con todo, Susan Reilly, directora ejecutiva de la organización, encuentra decepcionante que las empresas emergentes no puedan beneficiarse.

También según la propuesta, las editoriales podrían tomar «medidas razonables» para garantizar la seguridad y la integridad de sus bases de datos y para asegurar dónde se almacenan sus contenidos. Ello sugiere que las editoriales y los centros de investigación podrían que tener que llegar a acuerdos sobre la manera en que los científicos trabajan con material protegido por derechos de autor, por más que los investigadores ya no estén obligados a solicitar permiso para hacerlo.

Reilly reconoce que se trata de una cuestión espinosa: «Nadie quiere echar abajo un servidor». Sin embargo, aduce que las plataformas electrónicas de las editoriales son lo suficientemente robustas para soportar la carga extra derivada del análisis informatizado de sus contenidos, y que las bibliotecas están dispuestas a negociar medidas de acceso razonables.

Más información en la página web de la Comisión Europea.

—Declan Butler/Nature News

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