3 de Agosto de 2021
COVID-19

¿Frenan las vacunas la transmisión de la variante delta?

Varios estudios han demostrado que las vacunas reducen la propagación del SARS-CoV-2 en más de un 80 por ciento. Sin embargo, qué ocurre con la variante delta sigue siendo una incógnita.

peterschreiber.media/iStock/Getty Images

Numerosos trabajos han demostrado que las vacunas proporcionan una fuerte protección contra la COVID-19. Ahora, cada vez hay más pruebas de que también reducen sustancialmente el riesgo de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2, un aspecto clave para que los Gobiernos puedan tomar decisiones informadas sobre cómo controlar la pandemia.

Sin embargo, tales estudios se han llevado a cabo antes de que la variante delta, muy contagiosa, se convirtiera en la más extendida. Y, de hecho, muchos expertos creen que dicha variante podría propagarse más fácilmente que las anteriores entre las personas vacunadas.

Dos trabajos preliminares efectuados en Israel y dados a conocer el pasado 16 de julio han concluido que dos dosis de la vacuna elaborada por la farmacéutica estadounidense Pfizer, con sede en Nueva York, y la biotecnológica alemana BioNTech, radicada en Maguncia, proporcionan una eficacia del 81 por ciento a la hora de prevenir la infección por SARS-CoV-2. Además, las personas vacunadas que acaban infectándose tendrían hasta un 78 por ciento menos de probabilidades de contagiar el virus a los miembros de su familia que aquellas sin vacunar. Según los investigadores, tales cifras implican una protección muy elevada contra la transmisión.

Ambos estudios reflejan tendencias poblacionales, indican los expertos. «Es una buena noticia», asegura Natalie Dean, bioestadística de la Universidad de Emory que no participó en ninguno de los dos trabajos. «Pero no lo suficientemente buena», añade, ya que significa que las personas vacunadas aún pueden propagar ocasionalmente el patógeno.

Al respecto, la variante delta constituye una importante fuente de incertidumbre. Tanto los estudios israelíes como otros similares se han basado en la circulación de variantes previas, en particular de la alfa. Sin embargo, varias investigaciones sugieren que las vacunas ofrecerían una protección ligeramente menor contra la variante delta.

Estimaciones sólidas

Estos trabajos «ayudan a entender por qué, antes de la aparición de la variante delta, los casos estaban disminuyendo en la mayoría de las poblaciones con altos índices de vacunación», sostiene Marm Kilpatrick, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en Santa Cruz. «Si esta variante no hubiera surgido y no se hubiera extendido, es probable que el número de casos fuera muy, muy bajo en muchos países» con tasas elevadas de vacunación, continúa. Estos trabajos proporcionan estimaciones sólidas sobre varios aspectos de la transmisión que hasta ahora se habían inferido a través de múltiples estudios, añade Kilpatrick.

El primer trabajo, firmado por investigadores de Israel y Francia, analizó la transmisión en 210 hogares de personas infectadas que trabajaban en el Centro Médico Sheba, el mayor hospital de Israel, situado cerca de Tel Aviv. Los datos se tomaron entre diciembre de 2020 y abril de 2021, un momento en el que la masiva campaña de vacunación israelí competía con un aumento de casos impulsado por la variante alfa.

El segundo estudio, realizado por investigadores de Israel y Estados Unidos, se basó en un análisis retrospectivo de los datos de unos 66.000 hogares multipersonales con al menos un miembro infectado. Tales datos habían sido recogidos por los Servicios Sanitarios Maccabi, un gran proveedor israelí de asistencia sanitaria con sede en Tel Aviv, entre junio de 2020 y marzo de 2021.

Ambos trabajos concluyeron que, tras recibir dos dosis, la vacuna de Pfizer-BioNTech proporcionaba una eficacia del 81 por ciento a la hora de prevenir la infección. También hallaron que aquellas personas vacunadas que finalmente acababan infectándose tenían menos probabilidades de contagiar a su familia que las no vacunadas. En primer estudio observó una disminución del riesgo de contagio del 78 por ciento, mientras que en el segundo esta cifra fue del 41 por ciento. Esa abultada diferencia podría deberse al hecho de que ambas estimaciones se basaron en un número muy reducido de personas vacunadas que acabaron infectándose y contagiando a otras.

Freno al contagio

No obstante, «ambos trabajos aportan buenas pruebas de que existe una reducción sustancial en el riesgo de contagio», afirma Elizabeth Halloran, bioestadística del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle. Y aunque estos estudios se han centrado en la transmisión dentro del hogar, la protección podría ser incluso mayor fuera de casa, donde las personas estarían expuestas a menores concentraciones del virus, añade Kilpatrick.

Aunque la mayor parte del beneficio se debe a que las vacunas evitan la infección, «el hecho de que también limiten la posibilidad de contagio en los casos en los que sí se desencadena la infección es importante y tranquilizador», afirma Virginia Pitzer, experta en modelización de enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública de Yale y coautora del segundo trabajo.

Tales resultados concuerdan con los obtenidos en otros lugares. Un análisis de unos 365.000 hogares del Reino Unido publicado el 23 de junio estimó que las personas infectadas por el SARS-CoV-2 tenían entre un 40 y un 50 por ciento menos de probabilidades de propagar la infección si, al menos tres semanas antes, habían recibido una dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o de la desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, con sede en Cambridge.

En Finlandia, un estudio preliminar dado a conocer el 10 de junio halló que los cónyuges de trabajadores sanitarios infectados que habían recibido una sola dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o de la producida por Moderna, con sede en Massachusetts, tenían un 43 por ciento menos de probabilidades de infectarse que los cónyuges de aquellos trabajadores sanitarios que no habían sido vacunados.

La incógnita de la variante delta

Sin embargo, los estudios sobre la variante alfa y otras versiones del virus no pueden generalizarse con facilidad a la variante delta, apunta Steven Riley, experto en enfermedades infecciosas del Colegio Imperial de Londres.

Hasta ahora no hay datos publicados sobre cómo afectan las vacunas a las infecciones y al riesgo de contagio de la variante delta. Con todo, un estudio británico publicado el 21 de julio halló que las vacunas de Pfizer-BioNTech y Oxford-AstraZeneca eran ligeramente menos eficaces a la hora de evitar la enfermedad sintomática causada por esta variante en comparación con la alfa. Eso podría implicar que también son menos eficaces a la hora de prevenir el contagio de la variante delta, señala Dean, si bien aún existen numerosas incertidumbres al respecto.

Datos preliminares aún sin publicar del Ministerio de Salud de Israel indican que la variante delta podría estar mermando el freno al contagio que proporcionaba la vacuna de Pfizer-BioNTech. En Israel, el número de casos ha aumentado de manera considerable tras la llegada de la variante delta, y ello a pesar de que más del 60 por ciento de la población ya ha recibido la pauta completa de vacunación. Eso proporciona un indicio de lo que podría ocurrir en otros lugares, observan los investigadores.

En cualquier caso, e incluso si las vacunas resultan ser tan eficaces contra la variante delta como contra las anteriores, el hecho de que esta última sea más contagiosa podría implicar un aumento del contagio en los hogares, añade Dean.

Un trabajo preliminar realizado en China y hecho público el 12 de julio halló que la concentración de partículas víricas (un indicador del riesgo de contagio) entre las personas infectadas por la variante delta era unas mil veces mayor que en las personas infectadas por la cepa original de SARS-CoV-2. Esa mayor capacidad infecciosa de la variante delta podría significar que la proporción de personas que necesitan ser vacunadas para controlar la pandemia tendrá que ser superior a la que hubiesen requerido las variantes previas.

Smriti Mallapaty

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

Referencias: «Impact of BNT162b2 vaccination and isolation on SARS-CoV-2 transmission in Israeli households: an observational study»; Maylis Layan et al. en medRxiv, 16 de julio de 2021. «Vaccination with BNT162b2 reduces transmission of SARS-CoV-2 to household contacts in Israel»; Ottavia Prunas et al. en medRxiv, 16 de julio de 2021.

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