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19 de Mayo de 2021
Diferencias de género

La brecha de género en el poder de negociación ya se observa en la infancia

Las mujeres suelen ser menos exigentes que los hombres a la hora de negociar una recompensa. Al parecer, esa diferencia ya se observa a edades tempranas.

Ya a edades tempranas, las mujeres se muestran más cautas a la hora de negociar. [iStock/ 854900518]

El hecho de que las mujeres reciban menos dinero que los hombres por el mismo trabajo es un secreto a voces. Uno de los motivos son las diferencias de género en las negociaciones salariales: ellas tienden a pedir menos aumentos de sueldo y menos sustanciosos que los hombres. Esta diferencia se acentúa cuando las negociaciones se realizan con un superior del sexo masculino. Si bien esta tendencia se ha constatado en las personas adultas, una pregunta quedaba abierta: ¿en qué momento, exactamente, empiezan a aparecer tales diferencias? Un experimento llevado a cabo por dos investigadoras del Boston College revela que ya en la infancia ellas insisten menos que ellos en obtener recompensas altas. Los resultados se publican en Psychological Science.

Sophie Arnold y Katherine McAuliffe invitaron a 120 niños y otras tantas niñas de entre 4 y 9 años de edad a su laboratorio, donde recrearon una negociación lúdica. Después de que los jóvenes participantes completaran una tarea sencilla, un hombre o una mujer les ofrecía pegatinas como recompensa por su trabajo, y les preguntaba: «¿Cuántas pegatinas crees que deberías recibir por la tarea que has realizado?» Para los niños que respondían una o dos pegatinas, la prueba terminaba cuando se les entregaba el premio. Pero los 154 niños que exigieron más adhesivos, pasaron a la siguiente ronda. En esta ocasión, les explicaron las reglas de la negociación: si pedían demasiadas pegatinas podían quedarse sin ninguna. Todos los que solicitaron más de dos pegatinas volvieron a pasar a la siguiente ronda.

Las autoras constataron que las niñas a partir de los 8 años pedían menos pegatinas que los niños si el experimentador era varón. Además, eran menos persistentes y renunciaban a su demanda de más de dos pegatinas con mayor rapidez que los niños en presencia de un hombre. A esa edad, muchas niñas empiezan a asociar al sexo masculino con un estatus superior y, de esa manera, a ellas mismas con uno inferior, señalan las autoras. Por ello, las intervenciones pedagógicas deberían iniciarse antes de la edad adulta, concluyen.

Anna Lorenzen

Referencia: «Children show a gender gap in negotiation». Sophie Arnold y Katherine McAuliffe en Psychological Science, vol. 32, n.o 2, pág. 153-158, 2021.

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