25 de Noviembre de 2021
Astrofísica

La enana blanca más rápida conocida

El astro es el segundo caso documentado de una «hélice magnética»: una enana blanca cuyo intenso campo magnético expulsa violentamente al espacio el pasma que arranca de una estrella compañera.

Recreación artística de la enana blanca LAMOST J024048.51+195226.9. [University of Warwick/Mark Garlick]

El remanente estelar LAMOST J024048.51+195226.9 solo tarda 25 segundos en completar una vuelta en torno a su eje, lo que lo convierte en la enana blanca con el período de rotación más rápido conocida hasta ahora. Así lo concluye un trabajo dirigido por Ingrid Pelisoli, de la Universidad de Warwick, y publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Según los astrónomos, la enana blanca más veloz de la que se tenía noticia necesitaba 28 segundos para completar una rotación.

Al mismo tiempo, el astro ha resultado ser especial por otra razón. Se trata del segundo caso conocido de una «hélice magnética»: una enana blanca cuya gravedad está succionando material de una estrella compañera, pero donde este no llega a caer al objeto, ya que un intenso campo magnético lo acelera a velocidades de miles de kilómetros por segundo y lo acaba expulsando al espacio. La única hélice magnética conocida hasta ahora, AE Aquarii, había sido descubierta hace unos setenta años.

LAMOST J024048.51+195226.9 probablemente alcanzase su enorme velocidad de rotación tras haber arrancado plasma de su estrella compañera y acumularlo en el ecuador, algo habitual en las enanas blancas. Sin embargo, mientras que en una enana blanca normal ese proceso de acreción hace que el astro supere pronto su masa crítica y explote en forma de supernova, en una hélice magnética el devenir es otro. En cierto momento aparece un intenso campo magnético que actúa como un escudo e impide que el plasma se siga acumulando en la superficie del astro.

Parte de ese plasma se dirige a los polos magnéticos, de manera similar a como hacen las partículas cargadas procedentes del Sol que causan las auroras en nuestro planeta. Esa circunstancia supuso un golpe de suerte para los investigadores, ya que en LAMOST J024048.51+195226.9 se generan una especie de «superauroras» que los autores pudieron aprovechar para medir el período de rotación del astro. La mayor parte de ese plasma se ve desviado por las líneas de campo y sale expulsado al espacio, lo que a su vez ha sido un golpe de suerte para la estrella: si el material cayera sin control sobre ella, probablemente ya hubiera alcanzado su masa crítica y habría explotado como supernova de tipo Ia.

Lars Fischer

Referencia: «Found: a rapidly spinning white dwarf in LAMOST J024048.51+195226.9»; Ingrid Pelisoli et al. en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society: Letters, vol. 509, págs. L31–L36, enero de 2022.

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