13 de Octubre de 2021
Paleontología

La llegada de Homo sapiens a una gélida Europa

El análisis de los dientes de animales de la cueva de Bacho Kiro, en Bulgaria, de hace 45.000 años, enseña que las condiciones climáticas con que se encontraron los seres humanos modernos al llegar a Europa no debieron de ser como se ha estado pensando. Calor no hacía, precisamente.

Excavación en la cueva de Bacho Kiro en la temporada de 2021  ([MPI-EVA / Tsenka Tsanova].

Cuando los primeros humanos anatómicamente modernos llegaron al continente europeo hace unos 45.000 años, hacía mucho más frío de lo que se creía. Las condiciones eran subárticas, escriben Sarah Pederzani, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, y sus colaboradores en la revista Science Advances. Según los modelos climáticos, parecía que el Homo sapiens fue pasando del norte de África a Europa y a Asia en los momentos en que las temperaturas eran más cálidas. Los análisis isotópicos de los dientes de animales de la cueva búlgara de Bacho Kiro apuntan ahora lo contrario. Las temperaturas que se deducen de ellos estaban, en promedio, unos 14 grados por debajo de las actuales.

En 2020, los científicos del Max Planck identificaron en la cueva de Bacho Kiro los restos de Homo sapiens más antiguos conocidos en Europa. Ahora han analizado dientes de animales de la cueva que tienen entre 61.000 y 43.000 años. Algunos de aquellos animales fueron presas de los seres humanos. Los restos examinados son de caballos y uros, pero otros huesos de la cueva también proceden de especies frecuentes sobre todo en regiones frías, como el mamut lanudo.

Para reconstruir las condiciones climáticas de la época, el equipo de Pederzani determinó qué isótopos de estroncio y oxígeno se fueron depositando en el esmalte dental. La señal isotópica informa de los lugares donde un ser vivo pasó su existencia. Los valores de estroncio de los dientes de los animales apenas mostraban fluctuaciones: parece que no recorrieron grandes distancias. Por eso, piensan estos investigadores, los resultados para los isótopos de oxígeno, de los que se deducen los intervalos de temperaturas a que estuvieron sujetos los animales, corresponden a las condiciones locales, y resulta que eran comparables a las actuales del norte de escandinavia o del invierno ruso. Los habitantes del Paleolítico tardío tuvieron que ser mucho más flexibles y capaces de adaptarse a las duras temperaturas de lo que se creía.

Que Homo sapiens aguantase condiciones climáticas muy frías hace pensar también que pudo asentarse en América hace más de 15.000 o 20.000 años. Los cazadores-recolectores haban avanzado desde el este de Siberia, a través de Beringia, hasta el continente americano en un clima frío.

Karin Schlott

Referencia: «Subarctic climate for the earliest Homo sapiens in Europe», de Sarah Pederzani et al., en Scientific Advances, 22 de septiembre de 2021, volumen 7, número 39.

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