13 de Diciembre de 2021
COVID-19

La protección de las vacunas frente a la variante ómicron es probablemente menor

Los primeros resultados de laboratorio indican que las vacunas actuales podrían ser menos efectivas contra esta variante del coronavirus de rápida propagación, pero las dosis de refuerzo deberían mejorar la inmunidad.

Nuevos estudios sugieren que la protección conferida por las vacunas anticovídicas existentes puede verse reducida ante la variante ómicron, pero no se eliminará por completo. [Pixabay]

Es muy probable que la variante ómicron del SARS-CoV-2, de rápida propagación, disminuya la en parte la protección de las vacunas, según los primeros estudios de laboratorio sobre la capacidad de ómicron para evadir la inmunidad.

Pero los resultados preliminares –publicados por equipos en Sudáfrica, Alemania y Suecia, así como por la colaboración Pfizer-BioNTech— insinúan que la protección conferida por las vacunas contra la COVID-19 existentes no se eliminará por completo y que las dosis de refuerzo deberían mejorar la inmunidad contra ómicron.

«Es probable que veamos una eficacia reducida de las vacunas en la prevención de infecciones», dice Penny Moore, viróloga de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, coautora de uno de los estudios. «Creo que es un argumento sólido para hacer disponibles las dosis de refuerzo.»

Los estudios, que miden la capacidad de los anticuerpos en la sangre de personas para bloquear la infección celular en una placa de laboratorio, aún no han sido revisados ​​por pares y no dan información sobre hasta qué punto la capacidad de las vacunas para proteger contra la COVID-19, en particular, sus formas más graves, podría verse comprometida por la variante ómicron.

«Todavía tenemos que esperar más datos de efectividad y señales claras de los lugares donde esto está explotando primero», dice Ben Murrell, virólogo e inmunólogo del Instituto Karolinska en Estocolmo, quien codirigió uno de los estudios.

Muchas mutaciones

Investigadores en Botswana y Sudáfrica identificaron ómicron a finales de noviembre, y desde entonces los equipos de todo el mundo han estado compitiendo para comprender las propiedades de la variante y los riesgos que plantea. Los datos preliminares de Sudáfrica y otros lugares sugieren que la variante es altamente transmisible (se propaga varias veces más rápido que la variante delta) y podría infectar a personas inmunes a otras variantes.

Ómicron porta una gran cantidad de mutaciones en su proteína espícula, en forma de pico, el principal objetivo de las respuestas inmunitarias, y algunos de estos cambios, cuando están presentes en otras variantes, afectan la capacidad de los anticuerpos para reconocer el virus y bloquear la infección.

Los científicos utilizaron dos tipos de análisis de laboratorio para probar qué tan bien ómicron puede evadir los anticuerpos neutralizantes o bloqueadores de virus desencadenados por la vacunación y la infección. Un enfoque utiliza partículas infecciosas de SARS-CoV-2, generalmente aisladas de individuos infectados con ómicron. El otro se basa en partículas de pseudovirus, versiones modificadas genéticamente de otro virus (a menudo VIH) que utilizan la proteína de pico SARS-CoV-2 para infectar células.

Los resultados de los cuatro equipos separados sugieren que ómicron reduce la potencia de los anticuerpos neutralizantes más ampliamente que cualquier otra variante del SARS-CoV-2 circulante. Pero la magnitud del impacto de ómicron varió entre los estudios, que examinaron sangre de personas con diferentes antecedentes de vacunación e infección.

Un estudio dirigido por el virólogo Alex Sigal, del Instituto de Investigación de Salud de África en Durban, Sudáfrica, encontró que el suero sanguíneo, la porción de sangre que contiene anticuerpos, de 12 personas que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech era alrededor de 40 veces menos potente contra ómicron, en promedio, que frente a una cepa anterior de SARS-CoV-2. Ese hallazgo fue similar a los resultados de otros dos estudios: uno dado a conocer por Pfizer y BioNTech, en un comunicado de prensa del 8 de diciembre, y el otro publicado en Twitter y luego publicado en medRxiv por la viróloga Sandra Ciesek en la Universidad Goethe de Frankfurt, Alemania.

Un cuarto estudio, dirigido por Murrell y el virólogo Daniel Sheward, también en el Instituto Karolinska, encontró una reducción menor en los niveles de anticuerpos neutralizantes de ómicron en dos grupos de participantes: 17 trabajadores de la salud, que habían sido previamente infectados, y 17 donantes de sangre suecos. Los investigadores no pueden determinar el estado de vacunación de los donantes de sangre anónimos, pero dicen que pronto actualizarán su artículo con información de vacunación de los trabajadores de la salud.

A pesar de las diferencias en los resultados de los laboratorios –que son comunes en tales ensayos de neutralización de virus— las conclusiones son similares y muestran que los efectos de ómicron sobre los anticuerpos neutralizantes «no son un nocout total», dice Murrell. «La magnitud todavía está un poco en duda.»

Protección mediante dosis de refuerzo

Los resultados sugieren que es probable que ómicron modifique significativamente la eficacia de las vacunas, pero es difícil decir exactamente cuánto. El equipo de Sigal descubrió que las personas que ya habían sido infectadas antes de la vacunación tendían a tener niveles más altos de anticuerpos neutralizantes contra ómicron que las personas vacunadas sin antecedentes conocidos de infección. «Creo que retener algo de neutralización contra ómicron solo puede ser útil», dice Moore, coautor del estudio, cuyo laboratorio también está trabajando en experimentos de neutralización.

Un caso anterior de COVID-19 no es la única forma de mejorar los niveles de anticuerpos contra ómicron. El estudio de Pfizer-BioNTech encontró que las personas que habían recibido una tercera dosis de su vacuna tenían niveles de anticuerpos neutralizantes contra ómicron comparables a los de otras variantes del SARS-CoV-2 que se activaron con dos dosis de la vacuna. Según esos resultados, «esperamos una protección significativa contra cualquier tipo de COVID-19 mediado por ómicron en las personas que han recibido la tercera dosis de la vacuna», dijo el director ejecutivo de BioNTech, Uğur Şahin, en una conferencia de prensa el 8 de diciembre.

Danny Altmann, inmunólogo del Imperial College de Londres, está de acuerdo en que aumentar los niveles de anticuerpos con inyecciones de refuerzo debería ayudar a proteger contra ómicron, al igual que los refuerzos han mejorado la protección contra la variante delta. «Ómicron da más miedo que cualquier cosa que hayamos conocido antes, porque es aún un poco peor que delta. Pero estábamos en una situación bastante mala con delta en poblaciones sin refuerzos de la vacuna», dice Altmann.

Jesse Bloom, biólogo evolutivo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, Washington, dice que será importante determinar hasta qué punto los mecanismos inmunitarios distintos de los anticuerpos neutralizantes, como las células T, mejoran la enfermedad grave causada por una infección.

También será importante ver más estudios que confirmen los últimos resultados, porque variables como el tipo de célula utilizada pueden afectar las conclusiones, dice Pei-Yong Shi, virólogo de la Rama Médica de la Universidad de Texas en Galveston. «En la próxima semana o diez días, saldrán muchos resultados confirmatorios», conluye.

Ewen Callaway/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Reduced neutralization of SARS-CoV-2 Omicron variant by vaccine sera and monoclonal antibodies»; A. Wilhelm et al. en el repositorio de preimpresión medRxiv, 11 de diciembre de 2021.

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