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31 de Mayo de 2019
BIOLOGÍA VEGETAL

La simbiosis entre microorganismos y árboles influye en el clima

Los hongos y las bacterias del suelo conectan los árboles entre sí y tejen una red mundial que ejerce un papel clave en la regulación del clima.

En los bosques tropicales, los microorganismos asociados con los árboles no favorecen el almacenamiento de carbono en el suelo. [iStock-Leonsbox]

Sin microorganismos, no habría bosques. De hecho, los árboles sacan provecho de los beneficios que les proporcionan los hongos y las bacterias con los que están estrechamente asociados. Con las numerosas ramificaciones de sus filamentos (las hifas), los hongos exploran un volumen mucho mayor de suelo que las raíces del árbol por sí solas, y transfieren agua y sales minerales al árbol. Estas hifas también permitirían a los árboles comunicarse entre sí, hasta el punto de que algunos no dudan en hablar de una red global de comunicación entre árboles, la «Wood Wide Web». Un equipo internacional dirigido por Brian Steidinger, de la Universidad Stanford, ha realizado un estudio global sobre las relaciones simbióticas entre los árboles y sus microorganismos, hongos micorrícicos y bacterias fijadoras de nitrógeno.

A partir de los datos de la Iniciativa de la Biodiversidad Forestal Mundial, los autores incluyeron en su análisis 31 millones de árboles de 28.000 especies, distribuidos en más de 70 países de todos los continentes (excepto la Antártida). Se ha observado que el tipo de micorrizas (las hifas de los hongos simbióticos) depende del clima. Las ectomicorrizas (las hifas que simplemente rodean las raíces del árbol) son notablemente más abundantes en las regiones templadas y frías, mientras que las endomicorrizas (las que penetran en las raíces) predominan en los bosques tropicales. Sin embargo, con las primeras (que establecen simbiosis con el 60 por ciento de los árboles del mundo y solo el 2 por ciento de las especies), el secuestro de carbono en el suelo es más importante, gracias a los compuestos secundarios que inhiben la degradación de la materia orgánica. La transición geográfica entre los dos tipos simbiosis es clara.

Los autores del estudio prevén que, como consecuencia del calentamiento del plantea, se producirá una disminución del 10 por ciento en los hongos ectomicorrícicos y los árboles con los que se asocian. La repercusión que ello tendrá será un nuevo aumento del carbono atmosférico. Los proyectos de reforestación, incluidos los del Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente, deberán tener en cuenta estos datos a la hora elegir los árboles adecuados.

Referencia: «Climatic controls of decomposition drive the global biogeography of forest-tree symbioses». B. S. Steidinger et al. en Nature, vol. 569, págs. 404-408, mayo de 2019.

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